La Generalitat Valenciana lanza un plan de emergencia para salvar más de un millón de árboles tras el devastador paso de la Dana Adam

La Conselleria de Agricultura distribuirá tratamientos fitosanitarios gratuitos y evalúa los daños en las 8.000 hectáreas agrícolas afectadas por la Dana Adam.

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Miguel Barrachina, conseller de Agricultura
Miguel Barrachina, conseller de Agricultura
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El campo valenciano vuelve a contar los daños. Apenas unos días después de que la Dana Adam descargara lluvias torrenciales que superaron los 600 litros por metro cuadrado en algunos puntos de la Comunitat Valenciana, la Conselleria de Agricultura, Agua, Ganadería y Pesca ha activado un plan de respuesta de emergencia centrado en una medida concreta y urgente: la distribución gratuita de tratamientos fitosanitarios para intentar salvar más de un millón de árboles que han quedado comprometidos por el encharcamiento y el exceso de humedad.

Un millón de árboles en el filo de la navaja

El conseller Miguel Barrachina visitó personalmente explotaciones agrícolas y ganaderas de la comarca de La Safor para conocer sobre el terreno el alcance de los daños. No es un gesto menor: en un territorio donde la agricultura es parte de la identidad colectiva, que el máximo responsable del ramo recorra los campos anegados tiene tanto de simbolismo como de urgencia práctica. Lo que encontró dibuja un panorama preocupante.

Según una primera estimación de urgencia de la Asociación Valenciana de Agricultores (AVA-ASAJA), las lluvias torrenciales que llegaron a superar los 600 litros por metro cuadrado pueden afectar a una superficie de unas 8.000 hectáreas de cultivo e infraestructuras agrarias, principalmente en las comarcas de La Safor y La Marina. Una extensión equivalente, para hacerse una idea, a más de once mil campos de fútbol.

El problema más inmediato no es solo el agua caída, sino lo que viene después. Miles de parcelas han quedado completamente encharcadas, en determinados casos con más de un metro de agua, lo que puede desencadenar la aparición de hongos en los frutos y episodios de asfixia radicular en las raíces. Es ahí donde entra en juego el fosetyl, el fungicida que la Conselleria ya está adquiriendo para distribuirlo de forma gratuita entre los agricultores afectados. El objetivo es frenar la propagación de enfermedades antes de que sea demasiado tarde para los cultivos.

El exceso de agua puede provocar en los cítricos asfixia radicular, caída y rajado de frutos, especialmente en parcelas con suelos arcillosos o con escasa capacidad de drenaje. Además, existe riesgo de aparición de podredumbres, manchas y otras enfermedades que pueden afectar a la calidad de la fruta. Y el momento no podía ser peor: la naranja Navelina, cuya recolección acaba de comenzar, figura entre las producciones más perjudicadas.

"No podemos perder ni un minuto. Nuestros agricultores y ganaderos necesitan respuestas ya y la Conselleria está sobre el terreno para dárselas" - Miguel Barrachina, conseller de Agricultura, Agua, Ganadería y Pesca de la Generalitat Valenciana

Ganaderos, caminos e infraestructuras de riego: el daño es transversal

Los daños de la Dana Adam no se limitan a los árboles ni a los cultivos. Durante su visita, Barrachina también recorrió una explotación ganadera en la que la Conselleria ya había completado la retirada de los animales muertos. Un detalle que revela la crudeza del impacto: cuando el agua se retira, deja tras de sí un trabajo de limpieza que muchas familias no pueden afrontar solas.

El departamento mantiene contacto directo con el resto de explotaciones ganaderas de las zonas afectadas para evaluar qué necesitan. Las líneas de apoyo previstas incluyen garantizar el suministro de agua, alimento y paja mientras los establos y granjas recuperan la normalidad. Paralelamente, se está contactando con las industrias agroalimentarias afectadas, un eslabón de la cadena que a menudo queda en segundo plano pero cuya parálisis puede prolongar el impacto económico durante meses.

A los daños en los cultivos hay que sumar los ocasionados en infraestructuras agrícolas como caminos rurales, acequias, márgenes, instalaciones de riego por goteo, muros, etc., así como el arrastre de tierras y de árboles ante la virulencia de las aguas. Recuperar el acceso a los campos es, en este momento, tan urgente como tratar los propios cultivos, porque sin caminos practicables no hay manera de evaluar los daños ni de llevar los tratamientos donde se necesitan.

La gran mayoría de los agricultores no han podido acceder aún a sus campos porque están aislados e incomunicados en sus municipios. Los técnicos de las oficinas comarcales agrarias están realizando un trabajo explotación por explotación para determinar las necesidades y priorizar las actuaciones, una labor de hormiga que resulta imprescindible para que los recursos lleguen donde realmente hacen falta.

El fantasma de la Dana de 2024 todavía no se ha ido

La comparación es inevitable. Barrachina recordó expresamente que la Generalitat ya articuló medidas de apoyo al sector primario tras la devastadora dana de octubre de 2024 y reafirmó el compromiso de mantener esa atención durante todo el proceso de recuperación.

"Ya lo hicimos tras la dana de 2024 y volvemos a hacerlo ahora. Vamos a estar al lado de nuestros agricultores y ganaderos desde el primer día y hasta que todo vuelva a la normalidad" - Miguel Barrachina, conseller de Agricultura, Agua, Ganadería y Pesca de la Generalitat Valenciana

La valoración económica definitiva de los daños provocados por la Dana Adam todavía está abierta. Se trata de una estimación provisional, elaborada cuando numerosos agricultores todavía no han podido acceder a sus explotaciones debido a los cortes de carreteras, los desbordamientos de barrancos y el aislamiento de diferentes municipios. Lo que sí está claro es que el sector no puede permitirse esperar: cada día que pasa sin tratamiento es un día más en el que los hongos avanzan, las raíces se asfixian y la cosecha se aleja un poco más. En una tierra acostumbrada a levantarse después de las tormentas, la respuesta de la administración llega cargada de presión y con el reloj corriendo en su contra.