Seleccionar a un funcionario no debería ser cuestión de suerte ni de memoria fotográfica. Sin embargo, los procesos de oposición han arrastrado durante décadas una misma crítica: que miden la capacidad de estudiar un temario, no la aptitud real para desempeñar un trabajo. El Consell de la Comunitat Valenciana da ahora un paso para cambiar esa lógica. Ha aprobado un convenio de colaboración con la Universitat de València para investigar y rediseñar los instrumentos con los que se evalúa a los candidatos al empleo público, dotado con 50.000 euros y respaldado por uno de los centros de investigación en psicología organizacional más reconocidos del país.
Un acuerdo entre ciencia y administración
El convenio, firmado entre la Conselleria de Economía, Hacienda y Administración Pública y la Universitat de València, pone en el centro al Instituto de Investigación en Psicología de los Recursos Humanos, Desarrollo Organizacional y Calidad de Vida Laboral, conocido por sus siglas IDOCAL. Su objetivo fundacional es impulsar una investigación innovadora que mejore la calidad de la vida laboral de las personas y el desarrollo organizacional, desde el punto de vista de la Psicología y las Ciencias del Comportamiento. Ahora, ese conocimiento se pondrá al servicio de algo muy concreto: que quien supera una oposición en la Generalitat lo haga porque realmente tiene las competencias para el puesto.
La actuación se enmarca en la convocatoria 1/25, aprobada mediante la Orden 18/2025, de 9 de junio, correspondiente a la oferta de empleo público de 2025. No es, por tanto, un proyecto de investigación genérico: tiene fecha, tiene convocatoria y tiene candidatos reales sobre los que probar los nuevos métodos.
Cuatro frentes de investigación
El trabajo se articulará en cuatro líneas de actuación simultáneas. La primera se centra en los instrumentos de evaluación psicométrica para las llamadas pruebas de bandeja electrónica, un tipo de ejercicio que simula la gestión de correos, documentos y tareas propias del entorno administrativo digital. Se trata de medir no lo que el aspirante sabe de memoria, sino cómo reacciona ante situaciones reales. Y para asegurarse de que esa medición es fiable, se aplicará en fase piloto para analizar la concordancia entre distintos evaluadores.
La segunda línea aborda una metodología que lleva décadas consolidada en la selección de directivos del sector privado: el assessment center. Este método evalúa a los candidatos mediante simulaciones y ejercicios prácticos que replican el entorno laboral real, observando sus conductas, habilidades y competencias en acción, no sobre el papel. Adaptarlo al acceso a la función pública valenciana supone elaborar escenarios específicos, protocolos de observación y pruebas empíricas para validar su fiabilidad y validez.
La tercera línea se ocupa del análisis estadístico y de contenido de los resultados de las pruebas piloto de las convocatorias de 2025, con el fin de estudiar sus propiedades psicométricas: es decir, comprobar que los exámenes miden lo que dicen medir, con la precisión y consistencia necesarias. Y la cuarta, quizás la más técnica pero no menos importante, analiza los descriptores de comportamiento utilizados durante la observación grupal y su correspondencia con las puntuaciones cuantitativas. Dicho de otro modo: revisar si lo que un evaluador ve coincide con lo que finalmente puntúa, y cómo mejorar esa ecuación.
Independencia científica como garantía
Para que la investigación no quede contaminada por intereses administrativos o presiones políticas, el convenio establece expresamente que se preservará la independencia investigadora del IDOCAL. Se constituirá una comisión mixta con representantes de ambas entidades —la Generalitat y la Universitat— cuya función será hacer seguimiento del avance del proyecto, sin interferir en el contenido técnico ni metodológico de los trabajos.
Es una distinción relevante. La Administración financia, supervisa los plazos y recibe los resultados. Pero la ciencia la hacen los investigadores, sin que nadie les diga qué tienen que encontrar. El IDOCAL tiene como objetivo promover, desde el ámbito académico, la investigación para mejorar tanto la calidad de vida de las personas como el funcionamiento de las organizaciones. Ahora ese mandato se traslada directamente a uno de los procesos que más condicionan la vida profesional de miles de valencianos: el acceso a un puesto en la administración.
El reto de modernizar las oposiciones
La pregunta de fondo es si este tipo de alianzas entre universidad y administración pueden transformar de verdad la cultura de la selección pública en España. La respuesta no llegará de inmediato, pero el modelo tiene precedentes sólidos en países del norte de Europa, donde la evaluación por competencias lleva años integrada en los sistemas de función pública con resultados positivos en términos de rendimiento y satisfacción laboral. El objetivo es contribuir a la existencia de organizaciones laborales saludables donde el desarrollo de los recursos humanos y la calidad de vida laboral de los trabajadores se refuercen mutuamente, impulsando la excelencia en las investigaciones sobre relaciones laborales y gestión organizacional.
Con este convenio, la Generalitat Valenciana no solo financia un proyecto de investigación: apuesta por la idea de que la ciencia tiene algo que decir sobre cómo se elige a quienes van a gestionar lo público. Y si los resultados de las pruebas piloto de 2025 avalan los nuevos instrumentos, lo que hoy es un experimento académico podría convertirse mañana en el nuevo estándar de acceso a la función pública valenciana.