La Generalitat exige al Gobierno que limpie las playas arrasadas por la dana Adam y desbloquee las obras de regeneración del litoral valenciano pendientes desde hace años

Valencia reclama al Estado que asuma la limpieza urgente de las playas devastadas por la dana Adam y acelere obras de protección costera paralizadas.

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Las playas de Tavernes de la Valldigna y Cullera presentan un panorama desolador tras el paso de la dana Adam. Toneladas de residuos y restos vegetales cubren arenales que, apenas unos días atrás, eran el motor turístico de dos de los municipios más visitados del litoral valenciano. La imagen no es solo la de un temporal pasajero: es el retrato de una costa que lleva años reclamando protección y que, una vez más, ha pagado el precio de la inacción.

Una visita institucional con recado al Ministerio

El vicepresidente tercero y conseller de Medio Ambiente, Infraestructuras, Territorio y de la Recuperación, Vicente Martínez Mus, se desplazó a las playas afectadas acompañado por el secretario autonómico de Infraestructuras, Javier Sendra; el director general de Costas, Marc García Manzana; el alcalde de Cullera, Jordi Mayor, y la alcaldesa de Tavernes de la Valldigna, Lara Romero. La visita no fue solo un gesto de proximidad institucional. Llevaba incorporado un mensaje político claro: la Generalitat Valenciana ha exigido formalmente al Ministerio para la Transición Ecológica y el Reto Demográfico que actúe.

En una carta remitida al departamento ministerial, la administración autonómica ha reclamado que se impulsen y ejecuten con carácter urgente las actuaciones necesarias para limpiar las playas afectadas, incluyendo la retirada, el transporte y la gestión adecuada de los residuos y restos vegetales acumulados. El argumento es contundente: la magnitud de los daños supera con creces la capacidad ordinaria de respuesta de los ayuntamientos, que no deberían afrontar en solitario el coste de una emergencia extraordinaria.

"Se ha reclamado la implicación del Gobierno de España para que los municipios no tengan que asumir en solitario el coste de unas actuaciones extraordinarias que exceden su capacidad ordinaria de respuesta" - Vicente Martínez Mus, vicepresidente tercero y conseller de Medio Ambiente, Infraestructuras, Territorio y de la Recuperación de la Generalitat Valenciana

La dana Adam, el último golpe a un litoral ya erosionado

La dana Adam dejó acumulados superiores a los 700 litros por metro cuadrado en veinticuatro horas en los municipios del litoral sur de Valencia. El episodio ha vuelto a evidenciar la vulnerabilidad del litoral mediterráneo ante las danas y las lluvias extremas. No es una novedad: el litoral valenciano acumula décadas de erosión progresiva, con playas que se estrechan temporada tras temporada y que, ante cada temporal, pierden arena que ya no regresa.

Martínez Mus fue directo al señalar que "los daños se producen en un litoral que lleva años reclamando actuaciones de regeneración para frenar la erosión y recuperar la estabilidad de las playas". Es una frase que, dicha desde la administración autonómica, funciona también como diagnóstico y como acusación implícita: las competencias sobre el dominio público marítimo-terrestre corresponden al Estado, y las obras de regeneración llevan tiempo sin ejecutarse.

Las lluvias generadas por la dana Adam han sido las terceras más intensas que se han registrado en la Comunitat Valenciana , según destacó el conseller de Emergencias, Juan Carlos Valderrama. Pero mientras el debate sobre las víctimas y las inundaciones copa la atención mediática, hay otra consecuencia que tiende a quedarse en segundo plano: el estado en que quedan las playas, que son a la vez espacio público, ecosistema y recurso económico.

La Ley de Costas como argumento, la realidad como urgencia

La discusión sobre quién debe pagar la limpieza no es baladí. La Ley de Costas atribuye a los ayuntamientos el mantenimiento ordinario de las playas. Sin embargo, esa misma norma contempla como obras de interés general las necesarias para la protección, defensa, conservación y uso del dominio público marítimo-terrestre. Es ese resquicio legal el que la Generalitat utiliza ahora para justificar la intervención estatal: cuando la acumulación de residuos desborda la capacidad municipal, el Estado debe entrar en escena.

Desde la Generalitat se ha subrayado que la administración autonómica ya ha apoyado a los municipios en las labores de limpieza, la retirada de residuos y la reconstrucción de depuradoras locales. Pero ese respaldo tiene límites, y los límites se alcanzan cuando los ayuntamientos de municipios medianos deben enfrentarse a una emergencia de escala excepcional sin los medios ni los presupuestos para hacerlo.

"La retirada de los materiales acumulados resulta prioritaria para evitar posibles afecciones a los ecosistemas litorales y restablecer las condiciones de seguridad, salubridad y uso público de las playas" - Vicente Martínez Mus, vicepresidente tercero y conseller de Medio Ambiente, Infraestructuras, Territorio y de la Recuperación de la Generalitat Valenciana

El eterno pendiente de la regeneración del litoral

Más allá de la urgencia inmediata, la visita sirvió para que Martínez Mus reiterara una petición que la Generalitat lleva tiempo trasladando al Gobierno central: que acelere las actuaciones de regeneración pendientes y actualice los proyectos para los tramos del litoral que todavía no cuentan con soluciones previstas. No se trata solo de limpiar lo que ha traído la dana Adam, sino de preparar la costa para que los próximos temporales no vuelvan a provocar el mismo nivel de destrucción.

La advertencia es seria. La falta de intervenciones de regeneración, según Martínez Mus, "agrava la exposición de las playas a los temporales y compromete su conservación ambiental, su uso público y la actividad turística". En otras palabras: cada año que pasa sin ejecutar esas obras es un año más de playas más estrechas, más vulnerables y más caras de recuperar tras cada episodio extremo. La dana bautizada como Adam se ha sumado a una larga lista de episodios de lluvias torrenciales que han golpeado el este peninsular , y todo apunta a que no será la última. La pregunta que flota sobre el litoral valenciano no es si volverá a ocurrir, sino si para entonces habrá alguien que haya tomado la decisión de actuar antes.