Casi 19.000 personas de municipios valencianos de menos de 20.000 habitantes han aprendido a usar inteligencia artificial gracias a un programa público. No en grandes ciudades, no en centros tecnológicos de vanguardia, sino en localidades como Carlet, Albocàsser o Biar, donde la formación especializada en tecnologías emergentes raramente llega. El Pleno del Consell ha aprobado una ayuda directa de 599.931 euros a ValgrAI —la Escuela de Postgrado y Red de Centros de Investigación en Inteligencia Artificial de la Comunitat Valenciana— para completar la financiación del proyecto Digital-IA, una iniciativa que comenzó en septiembre de 2025 y que ya ha dejado huella en las tres provincias.
Un puente entre la IA y los municipios que se quedaban atrás
La pregunta de fondo era sencilla, aunque su respuesta no lo era tanto: ¿cómo garantizar que la revolución de la inteligencia artificial no sea solo cosa de capitales y grandes urbes? Digital-IA nació precisamente para responderla. Las poblaciones pequeñas y rurales a menudo no tienen acceso a formación especializada en tecnologías emergentes, como la inteligencia artificial , un déficit que el programa ha tratado de corregir de manera directa y práctica.
La ayuda aprobada esta semana, canalizada a través de la Vicepresidencia Segunda y Conselleria de Presidencia, cubre los gastos corrientes y de inversión que el componente 19 del Plan de Recuperación, Transformación y Resiliencia —con el que se financió originalmente el proyecto— no podía asumir. Es decir, es el tramo final de financiación que permite cerrar las cuentas de un programa que ya se ha ejecutado y que, a juzgar por los datos, ha superado expectativas.
ValgrAI es una fundación sin ánimo de lucro integrada por la Generalitat Valenciana, empresas y las cinco universidades públicas de la Comunitat Valenciana: UV, UPV, UA, UJI y UMH. Coordina la formación e investigación en inteligencia artificial, con el objetivo de dar respuesta a las necesidades tecnológicas del sector empresarial, impulsar la creación de nuevo talento en IA y renovar el modelo productivo de la Comunitat Valenciana. Su implicación en Digital-IA la convierte en el brazo ejecutor de una política pública que apuesta por democratizar el conocimiento tecnológico.
Más de 15.000 personas en aulas físicas, y 12.000 de ellas menores de 18 años
Los números del programa son reveladores. Las actividades presenciales alcanzaron a 15.936 personas, convirtiéndose en la línea de mayor impacto social. El dato más llamativo, sin embargo, es el perfil de quienes acudieron: 12.815 eran niños, niñas y jóvenes menores de 18 años. Una apuesta decidida por sembrar desde edades tempranas la semilla de la alfabetización digital, en la convicción de que los algoritmos y los modelos de lenguaje serán tan cotidianos para esta generación como lo fue internet para la anterior.
La actividad presencial se distribuyó por los tres territorios. En Valencia, los municipios con mayor participación fueron Carlet, Tavernes de la Valldigna, Turís, Guadassuar y Torrent. En Alicante destacaron Callosa de Segura, Guardamar del Segura, Sax, Teulada y Pego. En Castellón, Segorbe, Nules, Albocàsser, L'Alcora y Alcalà de Xivert lideraron la participación.
Online, con mayoría de mujeres y alta demanda de cursos sobre ChatGPT
La vertiente digital del programa sumó 3.050 participantes, con una particularidad significativa: las mujeres representaron el 60% del alumnado en la modalidad online. Un dato que rompe con el estereotipo de que la brecha de género en tecnología es insalvable, al menos cuando la formación se diseña de forma accesible y sin barreras de entrada.
Los cursos más demandados fueron los de introducción a ChatGPT, herramientas de inteligencia artificial y aplicaciones prácticas para la vida cotidiana. No teoría abstracta ni programación avanzada, sino formación orientada a lo concreto: cómo usar la IA para trabajar mejor, aprender más rápido o relacionarse con los servicios públicos de forma más eficiente. En la modalidad online, los municipios más activos fueron Alberic, Agullent, Villar del Arzobispo, Guadassuar y Ayora en Valencia; Monòver, Pego, Biar, Sax y Guardamar del Segura en Alicante; y Nules, Peñíscola, Atzeneta del Maestrat, Alcalà de Xivert y Almenara en Castellón.
IA ética y para todos: el propósito detrás de los números
Más allá de las cifras, Digital-IA ha tenido un componente transversal difícil de cuantificar: promover un uso ético y responsable de la inteligencia artificial. El programa ha llegado a perfiles muy diversos —mayores, jóvenes, amas de casa, autónomos— y ha demostrado, en la práctica, que la IA no es solo una herramienta para ingenieros o programadores. Sus aplicaciones en la creatividad, la productividad, el aprendizaje permanente o la gestión de trámites públicos son tan reales como accesibles, si alguien se toma la molestia de explicarlas bien.
En un momento en que la Comunitat Valenciana refuerza su posición como gran punto de encuentro entre investigación, empresa y sociedad en torno a la inteligencia artificial , iniciativas como Digital-IA recuerdan que la verdadera transformación digital no se mide solo por los avances en los laboratorios, sino también por cuántas personas de un pueblo de tres mil habitantes saben ahora qué es un modelo de lenguaje y cómo puede cambiarles el día a día.


