El monte valenciano está, literalmente, al límite. La Generalitat ha declarado el nivel de preemergencia 3 —el máximo que contempla el Plan Especial frente al Riesgo de Incendios Forestales— en todo el territorio de la Comunitat Valenciana para los días 15 y 16 de julio. La medida no es una formalidad burocrática: activa un arsenal de prohibiciones de obligado cumplimiento que afectan de forma directa a la vida cotidiana de miles de personas que tenían previsto disfrutar del entorno natural esta semana.
Un episodio meteorológico que lo reúne todo para el desastre
La decisión, adoptada mediante resolución conjunta de la Agencia Valenciana de Seguridad y Respuesta a las Emergencias y la Secretaría Autonómica de Medio Ambiente y Territorio, responde a la confluencia de varios factores que los expertos consideran una combinación explosiva. Las temperaturas extremas, la baja humedad relativa y el viento previsto actúan como un polvorín para los montes valencianos. A eso se suma la amenaza de tormentas secas en el interior: lluvias que no llegan al suelo pero que sí pueden lanzar rayos sobre una vegetación completamente reseca.
La AEMET advierte de que el riesgo de incendios aumentará de forma generalizada a valores muy altos por la combinación de altas temperaturas, posibles tormentas, rachas fuertes y el déficit hídrico acumulado durante el último mes. Se espera un aumento de la inestabilidad con probables tormentas vespertinas de escasa precipitación en áreas montañosas, un tipo de tormentas que, con poca lluvia y en un contexto de calor y sequedad, puede añadir preocupación en materia de incendios.
Las cifras de temperatura no dejan margen para la tranquilidad. Localidades como Carcaixent podrían alcanzar un techo histórico de hasta 44 °C, mientras que el interior de la provincia registrará máximas generalizadas de entre 40 °C y 42 °C de forma persistente. En cuanto a los avisos de la Agencia Estatal de Meteorología activos para estos días, la provincia de Valencia concentra la situación más grave: aviso rojo por temperaturas máximas en el litoral norte y sur, naranja en el interior, y amarillo por tormentas en toda la franja interior. Castellón mantiene aviso naranja en el interior sur y amarillo en el norte, mientras que Alicante se sitúa en alerta naranja en toda la provincia. La AEMET prevé que el incremento de temperaturas sea especialmente significativo durante el día 16 de julio.
Qué está prohibido y dónde
La preemergencia 3 no es solo una advertencia: tiene consecuencias inmediatas y tangibles. Queda prohibido el tránsito de personas por senderos y campo a través en terrenos forestales, se suspenden las obras y trabajos en esos terrenos o sus inmediaciones, y se prohíbe encender cualquier tipo de fuego —incluido el de uso festivo o recreativo— tanto en zonas forestales como en su área de influencia, que se extiende hasta 500 metros. Tampoco se podrá circular en vehículo de motor por esos terrenos, y cualquier autorización vigente para circulación deportiva queda automáticamente en suspenso.
Además, la situación meteorológica extraordinaria activa una capa adicional de restricciones que afecta a doce parques naturales de la Comunitat. La prohibición de circular por pistas y caminos forestales —con cualquier tipo de vehículo, bicicleta o incluso a pie— se extiende a los parques naturales de la Serra d'Espadà, Serra Calderona, Chera-Sot de Chera, Puebla de San Miguel, Túria, Hoces del Cabriel, Marjal Pego-Oliva, Serra de Mariola, Font Roja, El Montgó, Penyal d'Ifac y Serra Gelada, así como a la zona forestal del parque natural de l'Albufera. La prohibición no afecta a vehículos destinados a actuaciones de gestión, abastecimiento, mantenimiento, vigilancia, acceso a residencias, explotaciones agrarias o instalaciones de servicios enclavadas dentro de los parques naturales.
La Generalitat ha prohibido cualquier prueba deportiva que transcurra por terreno forestal y ha suspendido las ya autorizadas para los días afectados. Asimismo, las áreas recreativas, zonas de acampada, campamentos gestionados por la Generalitat y los albergues, campamentos y campings ubicados en terreno forestal no podrán realizar actividades deportivas o recreativas fuera de sus instalaciones.
Un verano que no da tregua
La combinación de temperaturas extremas, baja humedad y tormentas secas ha puesto ya al límite a los servicios de emergencias de la provincia de Valencia, que en apenas once horas llegaron a intervenir en 25 avisos relacionados con incendios de vegetación y terreno forestal. No es un dato aislado: una cifra muy superior a la habitual que los responsables del operativo relacionan directamente con las condiciones meteorológicas extremas. El contexto es alarmante. El verano de 2025 fue el más cálido desde el inicio de la serie histórica en 1961 en la España peninsular, con una temperatura media de 24,2 °C, superando en 0,1 °C al anterior récord de 2022. Lo que antes era una excepción es cada vez más la norma: episodios más frecuentes, más intensos y más largos definen ya los veranos mediterráneos del siglo XXI.
Recomendaciones ante la ola de calor
Más allá de las restricciones en el entorno forestal, la resolución incorpora un llamamiento a la responsabilidad individual. Las autoridades hacen hincapié en los grupos más vulnerables: las personas mayores, los menores, quienes padecen enfermedades crónicas y quienes trabajan o realizan actividad física al aire libre son los colectivos más expuestos durante este episodio. Las recomendaciones incluyen mantener la vivienda fresca y ventilada, evitar la exposición directa al sol especialmente entre las 12:00 y las 16:00 horas, beber agua con frecuencia aunque no se tenga sed, llevar ropa ligera de colores claros que cubra la mayor parte del cuerpo y, en ningún caso, dejar a personas o mascotas en el interior de un vehículo cerrado. Ante cualquier situación de emergencia, el número al que hay que llamar es el 112.
La declaración de preemergencia 3 subraya que la prevención de incendios forestales no depende únicamente de los medios aéreos y terrestres que despliega la administración. Depende también, y de forma decisiva, de cada persona que decide encender una hoguera, aparcar junto a la maleza o aventurarse por un sendero en las horas más críticas del día. En un territorio que ya ha vivido en los últimos años algunos de sus peores episodios de incendios, la prudencia no es solo una recomendación: es la primera línea de defensa.


