La Comunitat Valenciana se suma a la mayor base de datos de medicamentos del SNS, una herramienta que rastrea la salud de 22 millones de historias clínicas

El Consell autoriza unirse al programa BIFAP para investigar la seguridad y efectividad de medicamentos en condiciones reales, sin coste para la Generalitat.

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Medicamentos en una farmacia
Medicamentos en una farmacia
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Saber si un medicamento funciona de verdad —no solo en el laboratorio, sino en el día a día de pacientes reales— es uno de los mayores desafíos de la medicina moderna. Para eso existe BIFAP, y la Comunitat Valenciana acaba de renovar y ampliar su apuesta por esta herramienta. El Consell ha autorizado la adhesión de la Generalitat, a través de la Conselleria de Sanidad, al convenio que regula el programa BIFAP (Base de Datos para la Investigación Farmacoepidemiológica en el Ámbito Público), promovido por la Agencia Española de Medicamentos y Productos Sanitarios (AEMPS).

Una base de datos que vale millones, en el buen sentido

BIFAP es una base de datos de registros médicos del Sistema Nacional de Salud orientada a la investigación de la seguridad y efectividad de los medicamentos, administrada por la AEMPS. No es una base de datos cualquiera: acumula un total de 950 millones de registros de problemas de salud, 3.100 millones de registros de medicamentos, 133 millones de registros de vacunaciones y 10.500 millones de registros de datos generales y analíticas. Estos datos corresponden al seguimiento durante una media de diez años de las historias clínicas anonimizadas de cerca del 40% de la población española. Una magnitud difícil de visualizar, pero que en términos prácticos equivale a décadas de consultas médicas convertidas en conocimiento útil.

BIFAP fue creada en 2001 por la AEMPS para servir de fuente de información al servicio de la farmacovigilancia y la salud pública a partir de una red de médicos colaboradores. Desde entonces, la base de datos se ha optimizado y consolidado como una fuente de información válida para la realización de investigación en el campo de la farmacoepidemiología. Su relevancia ha trascendido las fronteras nacionales: recientemente se integró en DARWIN EU, la red de big data de la Agencia Europea de Medicamentos, lo que la convierte en un activo estratégico de primer orden para la salud pública continental.

Qué aporta Valencia y qué recibe a cambio

La adhesión implica un intercambio claro: la Comunitat Valenciana contribuirá con información clínica y estadística procedente de la atención primaria de la región, que será sometida a procesos de validación, normalización y protección de datos antes de incorporarse a la base. A cambio, los investigadores del ámbito sanitario público valenciano podrán acceder a esta gigantesca fuente de datos para desarrollar estudios sobre el uso, la seguridad y la efectividad de los medicamentos en condiciones reales de uso. No es un gesto simbólico: es una entrada al mayor repositorio de historias clínicas del sistema público español.

Los datos que contiene BIFAP son aportados por las comunidades autónomas que participan voluntariamente mediante convenios de colaboración, y los médicos de atención primaria pueden colaborar activamente en el mantenimiento y la calidad de BIFAP. En esa línea, el programa contempla también la implicación directa de profesionales sanitarios —especialmente médicos de familia y pediatras de atención primaria— como colaboradores voluntarios. Su participación no es meramente administrativa: podrán mejorar la calidad de la información en las historias clínicas, colaborar en estudios de validación y acceder a herramientas de consulta sobre el uso de medicamentos en su entorno.

Continuidad, no arranque: Valencia ya estaba en BIFAP

Este paso no es el primero. La Generalitat ya se incorporó a un convenio anterior del mismo programa en mayo de 2021, por lo que la adhesión actual da continuidad —y un nuevo impulso— a una colaboración ya establecida. El nuevo convenio permanecerá vigente hasta el 8 de diciembre de 2029, con posibilidad de prórroga por un período máximo de cuatro años adicionales, lo que garantiza una hoja de ruta estable para la investigación farmacoepidemiológica en la región.

Hay un detalle que no es menor en tiempos de ajuste presupuestario: la participación de la Comunitat Valenciana no supone ningún coste para la Generalitat, puesto que la financiación del programa corresponde íntegramente a la AEMPS. Valencia pone los datos; la Agencia pone el dinero y la infraestructura. Un modelo de colaboración público-público que, en el fondo, busca responder a una pregunta tan sencilla como urgente: ¿funcionan realmente los medicamentos que tomamos? La investigación farmacoepidemiológica resulta imprescindible para alcanzar un conocimiento óptimo sobre los efectos de los medicamentos comercializados, siendo un paso especialmente importante para la toma de decisiones reguladoras encaminadas a minimizar los riesgos y maximizar los beneficios del uso de los mismos por parte de los ciudadanos. Con esta adhesión, la sanidad valenciana se pone del lado de quienes buscan esas respuestas.