La Fosa 114 de Paterna rompe su silencio

Tras la apertura de la fosa 114 del cementerio de Paterna, comienzan los trabajos de identifiación de las 197 víctimas

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Trabajos de exhumación de la Fosa 114 de Paterna
Trabajos de exhumación de la Fosa 114 de Paterna

Juan Manuel Contreras, pintor y regidor del último ayuntamiento republicano valenciano, ya estaba dentro de la fosa cuando su hijo llegó desde Godella para rescatarlo. Junto a él, 196 personas más que el régimen dictatorial decidió quitarles la vida sin mediar palabra ni justicia. El silencio se hizo dueño del Paredón de España.

80 años después, el silencio acabó con la ruptura de la lápida que se sitúa sobre la fosa 114. En ella, las fechas de los días que se fusilaron a las 197 personas que allí se encontraban, una de las fosas más grandes de la Comunitat Valenciana.

“Debería haber sido antes”, exclamaba Juana Álvarez a sus 82 años bajo una mascarilla que no podía esconder sus expresiones de dolor. Sus palabras reflejaron el miedo de morir sin poder recuperar los restos de su padre, que el tiempo o la COVID-19 no le dejase reunirse con él. Rafael Olcina, chófer fusilado el 9 de mayo de 1940 a los 38 años, también se encontraba en esta fosa. Sus nietas, Vicenta y Sari, también esperan poder encontrar a su abuelo lo más rápido posible. Su padre, el hijo de Rafael, reside actualmente en Estocolmo, por lo que le resultó imposible asistir a la apertura de la fosa, pero volverá con la identificación de los restos mortales de Rafael.

Trabajador de Arqueoantro limpiando la lápida de la fosa 114 de Paterna
Trabajador de Arqueoantro limpiando la lápida de la fosa 114 de Paterna

También se ha podido encontrar a Dolores Arnal, la única mujer fusilada y enterrada en esta fosa. Conchín, su nieta, cuenta que su abuela era una simple maestra de costura. “La mataron por ser miembro de la Confederación Nacional de Trabajo (CNT), por ser republicana y por tener un hermano en el exilio”, declaró la nieta con un gran dolor en su rostro, pero sin perder la esperanza de poder darle un entierro digno a su abuela. Los familiares declaran que no buscan ningún tipo de venganza, solo quieren dignificar la memoria de sus familiares y que no se les considere como criminales.

Asociaciones de familiares

Para facilitar los trabajos de identificación de los cuerpos y de localización de los familiares de las víctimas, se organizan diferentes asociaciones entre los mismos familiares para poder conseguirlo. Carmen Contreras es la presidenta de la Asociación de Familiares de Víctimas de la Fosa 114 de Paterna. Ella es nieta de Juan Manuel Contreras, y cree que la asociación es la mejor forma de hacer el trabajo de la localización de las 197 víctimas que hay enterradas en esa fosa.

Además admiten que encontrarse con personas con una situación similar, que buscan a sus familiares asesinados por el franquismo, ha servido de apoyo durante muchos años de lucha. Sin embargo, existe una queja generalizada entre los familiares de víctimas hacia las instituciones públicas, pues no creen que hayan ayudado lo suficiente para poder recuperar cuanto antes los restos mortales de sus familiares.

La fosa de la cultura

La fosa 114 de Paterna se ha conocido popularmente como “la fosa de la cultura”. Este nombre es debido a la profesión de algunas de las personas que allí yacen. Uno de ellos es Isidrio Escandell, que fue secretario del Ateneu Mercantil de València, militante socialista, vicepresidente de la Diputación de València y periodista.

También sucede con Carlos Gómez Carrera, conocido como Bluff, un dibujante destacado que trabajó para la revista La Traca. En ella destacó por sus dibujos y viñetas de un claro corte antifascista, cosa que le costó la vida a manos del franquismo. Además, los familiares e investigadores también confirman la presencia de diferentes magistrados, regidores y personas con cierta relevancia cultural.

Carlos Gómez Carrera “Bluff”, una de las personas fusiladas en la fosa 114 de Paterna, junto a su familia
Carlos Gómez Carrera “Bluff”, una de las personas fusiladas en la fosa 114 de Paterna, junto a su familia

Antonio Laguna, experto en Historia de la Comunicación Social del País Valencià, aclara que la fosa no se distingue de otras fosas de fusilados, excepto por ser una de las más numerosas. “Las personas que yacían en la fosa son personas normales, ha coincidido que algunas de las casi 200 de ellas están relacionadas con el mundo cultural, pero eso es una tónica que se repite en casi todas las fosas”, aclara el experto.

Otro de los mitos populares sobre esta fosa es que el franquismo utilizó el asesinato de estas 197 personas como celebración de la ocupación de París por parte del nazismo. Vicente Gabarda, historiador encargado de realizar la identificación de las víctimas fusiladas y enterradas en la fosa 114 de Paterna, desmiente esta afirmación y explica que es una simple coincidencia.

Trabajo de exhumación e identificación

El proceso para la devolución de los restos mortales a sus respectivos familiares comienza gracias al trabajo del historiador Vicente Gabarda. En él busca la documentación relativa a los fusilamientos e intenta crear una red de dónde podrían situarse las víctimas según el día de su asesinato. Con esta información se crea una lista y se intenta localizar a los familiares, cosa que queda a cargo normalmente de la propia asociación de los familiares.

“Siempre intento no involucrarme personalmente en los dramas familiares que acompañan a estas personas, pero me resulta imposible no conectar con su dolor”, detalla Vicente Gabarda en respuesta a su implicación en el trabajo. Su carrera profesional se ha basado en la identificación de las víctimas, así como en investigar sobre la monumentalización de los diferentes lugares que la represión franquista utilizó para asesinar a una parte de la población.

Tras la localización de los familiares posibles, y su lucha para que las instituciones públicas actúen lo más pronto posible, se comienza el trabajo de la apertura de la fosa y la consiguiente exhumación bajo el control de la Diputación de València. Arqueoantro ha sido el equipo encargado de desenterrar los restos mortales de las 197 personas que se han encontrado gracias a los estudios de Vicente Gabarda, un proceso que ha tenido una duración de seis meses.

El proceso de identificación de los cuerpos ya ha comenzado, pero se prevé que se alargue hasta septiembre de 2022. “Este último paso es el más difícil de todo el trabajo”, afirman los diferentes científicos y arqueólogos que trabajan en el proyecto. Los familiares ya han proporcionado el ADN, y el proceso de identificación ya ha comenzado.

Para ello se utilizará una nueva técnica de identificación ya utilizada en la fosa 112 de Paterna, en concreto técnicas de secuenciación masiva. Este procedimiento analiza una mayor cantidad de marcadores genéticos, por lo que permite una mayor sensibilidad y precisión que los métodos anteriores. Hasta ahora la técnica utilizada estaba basada en electroforesis capilar, en la que se comparan los distintos fragmentos de ADN de las víctimas y los familiares, en un proceso más lento que el realizado con la secuenciación masiva.

Cuestiones pendientes

La muerte de Franco fue vista para algunos de los familiares como la última batalla para recuperar la memoria y la dignidad de las víctimas. Sin embargo, las familias creen que la realidad solo fue el principio, pues “la Transición creó un modelo de continuidad e impunidad, con base democrática. Muchas de las instituciones franquistas solo cambiaron en apariencia, pero no se realizó un proceso profundo de cambio en la sociedad española.

No fue hasta 2007, treinta y dos años después de la muerte del dictador, que el Congreso de los Diputados aprobó la Ley de Memoria Histórica. Esta ley reconoció a todas las víctimas de la Guerra Civil Española, así como de la posterior represión franquista; pero no ordenó la apertura de las fosas comunes para recuperar los restos mortales de las víctimas.

Actualmente está en proceso la nueva Ley de Memoria Democrática y en caso de que se aprobase, sustituirá a la ley anteriormente mencionada. Entre sus principales novedades, destaca la responsabilización por parte del Estado de la búsqueda y exhumación de los desaparecidos, la creación de un Banco de ADN y un censo de víctimas, la retirada de 33 títulos nobiliarios concedidos por Franco o la creación de un Fiscal de Sala de Derechos Humanos y Memoria Democrática para impulsar las investigaciones.

Sin embargo, la exaltación del franquismo sigue sin estar tipificada en el Código Penal, aún con las promesas del actual gobierno para hacerlo. Este es uno de los grandes retos que todavía tiene pendiente la sociedad y el gobierno español, con el fin de conseguir la dignificación de aquellas personas que fueron asesinadas, obligadas al exilio y/o encarceladas por el régimen franquista. Sobre todo para aquellos familiares que no han podido recuperar los restos de sus familiares, en una sociedad que se califica como democrática.

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