Cinco personas. Esa es, aproximadamente, la cantidad de vidas que los equipos médicos del SAMU de la Conselleria de Sanitat de la Comunitat Valenciana se juegan cada día frente a un corazón que ha dejado de latir. En lo que va de año, los profesionales del Servicio de Emergencias Sanitarias de la Comunitat Valenciana (SESCV) han reanimado a 1.841 pacientes en parada cardiorrespiratoria, una cifra que, leída de corrido, puede resultar fría, pero que esconde historias de segundos que lo cambian todo.
Una carrera contrarreloj que se libra en las tres provincias
De los 1.841 casos registrados este año, 902 corresponden a la provincia de Valencia, 661 a la de Alicante y 278 a la de Castellón. Los Centros de Información y Coordinación de Urgencias (CICU) han gestionado una media de 24 llamadas al día relacionadas con paradas cardiorrespiratorias, lo que da una idea de la presión asistencial constante que soporta el sistema de emergencias autonómico.
El dato no es anecdótico. En Europa se producen 55 paradas extrahospitalarias por cada cien mil habitantes al año, y menos del 10% de los afectados sobrevive si el episodio ocurre fuera del entorno hospitalario. En una parada cardíaca, cada minuto sin reanimación reduce las posibilidades de supervivencia en un 10%. El tiempo, en este contexto, no es una metáfora: es el factor más decisivo entre la vida y la muerte.
El 112, el primer eslabón de la cadena
Una de las claves del sistema valenciano reside en algo tan accesible como marcar un número de teléfono. Al activar el 112, se pone en marcha un protocolo telefónico mediante el que el personal del CICU guía a los testigos presenciales paso a paso para que puedan aplicar el masaje cardíaco mientras llega la ambulancia. Este año, ese protocolo se activó en el 78% de los casos de parada cardiorrespiratoria atendidos; en el 22% restante no fue necesario o el testigo no pudo o no quiso realizarlo.
¿Por qué importa tanto ese primer gesto? En el instante en que el corazón se detiene, la sangre deja de circular hacia el cerebro y otras estructuras vitales, generando lesiones neurológicas irreversibles en pocos minutos. La actuación de quien está al lado de la víctima, aunque no sea sanitario, puede ser la diferencia entre una recuperación completa y una lesión permanente. La actuación de quienes presencian la emergencia puede determinar si esa persona sobrevive y, además, si lo hace con o sin secuelas neurológicas.
No hace falta ser médico para salvar una vida
Uno de los mensajes centrales que el SESCV lleva a sus jornadas de sensibilización es, precisamente, desmontar el mito de que la reanimación cardiopulmonar es territorio exclusivo de los profesionales sanitarios. Cualquier persona puede marcar el 112 y seguir las instrucciones del operador. Y eso, en los primeros instantes de una parada, vale más que cualquier otro recurso disponible. El 70% de las paradas cardiorrespiratorias se producen fuera del entorno clínico y hasta un 60,3% específicamente en el propio domicilio, por lo que suelen ser los familiares o testigos cercanos los primeros en actuar.
Las investigaciones respaldan con claridad esta idea: realizar la reanimación cardiopulmonar básica en los primeros minutos puede aumentar las posibilidades de supervivencia en más del 50%. En España se producen alrededor de 52.000 paradas cardíacas al año, de las cuales unas 30.000 son fuera del entorno hospitalario, y solo el 10,8% de esos casos sobrevive. Frente a esa estadística, actuar marca una diferencia enorme.
Jornadas de formación en toda la Comunitat
Con motivo del Día Mundial de la Reanimación Cardiopulmonar, que se celebra cada 16 de octubre, esta efeméride fue creada en 2012 gracias a la Declaración del Parlamento Europeo para impulsar una semana de concienciación ante la parada cardíaca. Desde 2018 se celebra a nivel mundial, con el apoyo del ILCOR, que agrupa a los Consejos de Resucitación Cardiopulmonar de los cinco continentes. El SESCV ha aprovechado la fecha para desplegar una batería de actividades formativas en las tres provincias.
Ya se han celebrado sesiones en La Pobla de Vallbona y en Elche. El sábado 17 el servicio participa en la Feria de la Salud de Vilamarxant, el jueves 22 tiene prevista una jornada en la Universidad Jaume I de Castellón y el viernes 30 llevará la formación a un colegio de Alicante. Durante estas actividades, los profesionales del SESCV enseñan a identificar una parada cardiorrespiratoria, a realizar el masaje cardíaco básico y a manejar un desfibrilador externo automatizado (DEA).
El DEA ocupa un lugar especial en esta formación. Muchos ciudadanos desconocen que estos dispositivos, cada vez más presentes en espacios públicos, están diseñados para ser usados por cualquier persona sin formación médica previa: el propio aparato emite instrucciones de voz que guían el proceso. Su aplicación temprana, combinada con el masaje cardíaco, puede ser decisiva para que el corazón recupere su ritmo antes de que lleguen los equipos de emergencia.
La magnitud de los 1.841 casos atendidos este año en la Comunitat Valenciana sitúa la parada cardiorrespiratoria como una emergencia de salud pública que no distingue edades ni contextos. Detrás de cada número hay una persona que, en el mejor de los casos, ha vuelto a casa gracias a que alguien —un familiar, un vecino, un desconocido en la calle— no dudó en actuar. Saber qué hacer en ese instante no es un privilegio de los sanitarios: es una habilidad que cualquier ciudadano puede adquirir, y que algún día podría cambiar el curso de una vida.

