La reorganización del Ejecutivo valenciano vuelve a coger impulso. El president de la Generalitat, Juanfran Pérez Llorca, ha creado la Conselleria de Servicios Sociales y Justicia, un nuevo departamento que nace de la fusión de dos áreas hasta ahora separadas y que, de un solo golpe, se convierte en el tercer departamento con mayor peso presupuestario de todo el Consell. La medida ha quedado formalizada mediante su publicación en el Diari Oficial de la Generalitat Valenciana (DOGV).
Una fusión con nombre propio
La nueva conselleria no llega sola: lo hace con una cara conocida al frente. La Conselleria de Justicia, Transparencia y Participación asumirá la mayor parte de las competencias de Servicios Sociales, Familia e Infancia , y su hasta ahora titular, Nuria Martínez, es quien encabezará el nuevo organismo. Martínez Sanchis, política independiente que lleva en el cargo desde noviembre de 2024, fue previamente decana de la facultad de ciencias jurídicas, económicas y sociales de la Universidad Católica de Valencia , un perfil técnico que encaja con la naturaleza híbrida del departamento que ahora lidera.
En términos de rango, la nueva conselleria ocupa el cuarto lugar en la jerarquía del Gobierno valenciano, por detrás únicamente de las tres vicepresidencias. No es un detalle menor: su posición refleja la relevancia política que Pérez Llorca otorga a las políticas sociales en un momento en que la demanda de servicios públicos de atención a ciudadanos vulnerables no deja de crecer en toda España.
Un paraguas muy amplio de competencias
El decreto publicado en el DOGV define con detalle el perímetro de actuación del nuevo departamento. Bajo su tutela quedan las políticas de prestación social, servicios sociales, dependencia, atención a mayores, personas con discapacidad, familias, infancia y adolescencia, adopciones, cooperación al desarrollo y voluntariado social. Una lista que, en la práctica, cubre algunas de las decisiones más cotidianas y sensibles que afectan a los ciudadanos: desde la gestión de una residencia de mayores hasta la tramitación de una adopción internacional.
Pero la nueva conselleria no se queda ahí. También asume competencias en materia de justicia, autogobierno de colegios profesionales, fundaciones, asociaciones, registros, notariado, protección de datos, transparencia de la actividad pública, buen gobierno y participación ciudadana. Es decir, un departamento con un doble ADN: el asistencial y el institucional.
Para articular toda esa maquinaria, la nueva estructura integra cuatro secretarías autonómicas que conservan sus denominaciones anteriores: la Secretaría Autonómica de Servicios Sociales, Familia e Infancia; la Secretaría Autonómica del Sistema Sociosanitario; la Secretaría Autonómica de Justicia y Autogobierno; y la Secretaría Autonómica de Transparencia y Participación. Una continuidad que el propio decreto justifica bajo el principio de no interrumpir la tramitación de los procedimientos administrativos en marcha.
El mapa del nuevo Consell
La salida de Elena Albalat del Gobierno valenciano para encabezar la candidatura del PP al Congreso por Castellón supone una reducción de once a diez consellerias . Pérez Llorca, que aspira a finalizar la legislatura en mayo de 2027, ha configurado un Consell con tres vicepresidencias, nuevo portavoz y la recuperada conselleria de Presidencia . Con la nueva conselleria fusionada, la Administración del Consell queda articulada en once departamentos: la Presidencia de la Generalitat y diez consellerias.
La reorganización incluye, entre otros, las tres vicepresidencias —Vivienda, Empleo, Juventud e Igualdad; Presidencia; y Medio Ambiente, Infraestructuras, Territorio y de la Recuperación—, junto a departamentos como Economía, Hacienda y Administración Pública; Sanidad; Educación, Cultura y Universidades; Agricultura, Agua, Ganadería y Pesca; Emergencias e Interior; e Industria, Turismo, Comercio e Innovación.
El criterio rector de toda la reorganización es la continuidad administrativa, una señal de que Pérez Llorca apuesta por la estabilidad gestora frente a los cambios de fondo, al menos por ahora. En un territorio que aún digiere el impacto de la dana y la complejidad de sus servicios sociales, la pregunta no es tanto cómo se llama el departamento, sino si la suma de tanto en tan pocas manos será capaz de responder con la agilidad que los ciudadanos valencianos necesitan.


