Cuando la dana arrasó la Comunitat Valenciana en octubre de 2024, dejó atrás algo más que barro y escombros. Entre los más de un millón de toneladas de residuos que inundaron calles y municipios había miles de colchones encharcados, inutilizables, convertidos de golpe en un problema logístico de primera magnitud. Casi un año después, la Generalitat Valenciana puede decir que los 5.441 colchones recogidos tras las riadas no acabaron en ningún vertedero: el 100% de sus materiales ha sido recuperado y reintroducido en el ciclo productivo.
Una tecnología valenciana que separa sin contaminar
El mérito de esta hazaña tiene nombre propio y dirección: Ecoaqua, una empresa asentada en Ontinyent que ha desarrollado un sistema de reciclaje basado en agua a ultrapresión. La tecnología trata los residuos mediante un sistema ecosostenible de ultra alta presión de agua que permite separar los compuestos de los colchones sin generar ningún residuo contaminante. No hay trituración, no hay polvo en el aire, no hay gases tóxicos. Solo agua, presión y precisión.
El proceso no deja nada atrás. El reciclado de colchones permite recuperar materiales como el poliuretano —espuma—, la madera, los resortes de metal o incluso la tela que los recubre. Cada fracción tiene un destino concreto: la chatarra se envía a fundiciones para su reaprovechamiento industrial, las espumas se procesan y reutilizan, mientras que los textiles y el material mixto se transforman en aislantes y componentes para fabricar nuevos colchones. Un colchón destruido por el agua se convierte, así, en materia prima para otro.
El 95% del agua utilizada para el proceso de separación y reciclaje de compuestos es reutilizable , lo que convierte a Ecoaqua en un referente no solo por lo que recicla, sino también por cómo lo hace. La planta en Ontinyent recupera el 100% de los materiales de cualquier tipo de colchón —muelles, espumas, látex—, y su consejero delegado, Francisco Larrey, ha destacado que la Comunitat Valenciana "es la primera en el mundo que utiliza un sistema de reciclado integral de colchones".
Un millón de toneladas de residuos y un plan de choque sin precedentes
Para entender la dimensión del reto, hay que volver al momento inmediatamente posterior a la catástrofe. Los ayuntamientos afectados se encontraron desbordados ante una montaña de residuos que nadie había previsto gestionar en tan poco tiempo. La Generalitat tuvo que actuar con urgencia: puso en marcha un plan de choque en el que invirtió más de 200 millones de euros para hacer frente a una situación sin precedentes en la historia reciente de la Comunitat.
Para canalizar los residuos especiales, se habilitaron puntos de transferencia en Catarroja, Picassent y Quart de Poblet, además de las propias instalaciones de la EMTRE. Fue en esos puntos donde se logró separar y clasificar los colchones del resto del material, permitiendo que llegaran a la planta de Ecoaqua en condiciones de ser procesados. Entre los residuos que también hubo que gestionar para evitar su destino al vertedero había neumáticos, bombonas de butano, extintores y plásticos.
"Estos resultados refuerzan el compromiso de reutilizar todos los materiales obtenidos para reducir residuos que terminan en vertedero y muestran la viabilidad de un modelo de gestión sostenible y replicable" - Vicente Martínez Mus, vicepresidente tercero y conseller de Medio Ambiente, Infraestructuras, Territorio y de la Recuperación de la Generalitat Valenciana
Un problema crónico que la dana puso en primer plano
Lo ocurrido con los colchones de la dana no es un problema nuevo, sino la versión amplificada de uno muy antiguo. Al año en España un millón y medio de colchones terminan en vertederos, de los cuales solo el 10% acaban siendo reciclados, lo que supone una problemática creciente tanto por almacenaje como por la contaminación que genera en el medio ambiente. La dana, paradójicamente, obligó a buscar soluciones urgentes para un residuo que en condiciones normales se ignora sistemáticamente.
Cada año se desechan en la Comunitat Valenciana más de 300.000 colchones, con un rendimiento de recuperación de entre el 20% y el 30%, lo que significa un rechazo a vertedero muy elevado. Frente a ese dato, el resultado obtenido con los colchones de la riada —100% de recuperación— no es solo un logro puntual: es una demostración de que otro modelo es posible.
Ontinyent, laboratorio de sostenibilidad
El vicepresidente tercero, Vicente Martínez Mus, visitó las instalaciones de Ecoaqua en Ontinyent acompañado del alcalde, Jorge Rodríguez, en un gesto que va más allá del protocolo. El municipio se ha convertido en un pequeño laboratorio de gestión sostenible: además de albergar la planta pionera de Ecoaqua, el Ayuntamiento ha implantado un sistema de recogida de residuos puerta a puerta que también contribuye a reducir las toneladas que acaban en vertedero.
Martínez Mus no ocultó su intención de que este modelo trascienda la emergencia y se consolide como referencia. El proyecto pone de manifiesto la importancia de la colaboración entre administración y empresa privada para transformar la respuesta a una catástrofe en un nuevo estándar de gestión de residuos. Un colchón arrasado por el agua que hoy es aislante térmico o estructura de un nuevo sommier es, en definitiva, la mejor metáfora de lo que puede lograrse cuando la urgencia obliga a innovar.
