Este verano no está dando tregua. Las olas de calor se suceden y la piscina se ha convertido en uno de los grandes deseos para sobrellevar los días más sofocantes. Pero ese refresco tiene un precio, y no precisamente pequeño. Según un estudio de Idealista, comprar un piso con piscina en España cuesta de media un 91 % más que hacerlo sin esta comodidad.
La realidad es que la piscina es todavía un bien escaso: apenas el 34 % de los pisos en venta anunciados en la plataforma la incluyen. Y en ciudades como València o Alicante, donde el calor aprieta, contar con ella dispara el precio de la vivienda hasta niveles que convierten esta prestación en un auténtico lujo.
València y Alicante, entre las capitales con más diferencia
València aparece entre las ciudades donde más se encarece la vivienda por tener piscina. El estudio cifra la diferencia en un 110 %, lo que significa que comprar un piso con esta instalación supone pagar el doble que por uno sin ella. Con este dato, la capital valenciana se cuela en el top 5 nacional, solo por detrás de Barcelona (+163 %), Teruel (+147 %), Lleida (+118 %) y Ceuta (+112 %).
En Alicante, la brecha es más baja pero sigue siendo muy significativa: los pisos con piscina son un 73 % más caros. En Castelló, en cambio, la diferencia se reduce al 44%, aunque sigue marcando la tendencia de que en la Comunitat la piscina se paga y mucho.
Eso sí, Alicante tiene un punto a su favor: es la capital de toda España donde más fácil resulta encontrar viviendas con piscina. Nada menos que el 37 % de los pisos en venta cuentan con ella, una cifra que la sitúa por encima de Málaga (31 %) o Palma (23 %). En València, en cambio, solo el 9 % de la oferta dispone de esta comodidad, y en Castelló apenas un 6 %. Menos oferta, más precio.
El resto de España: grandes contrastes entre capitales
El mapa nacional muestra contrastes llamativos. Barcelona encabeza el ranking con un sobrecoste del 163 %, un auténtico récord. Le siguen Santa Cruz de Tenerife (+96 %), Toledo (+94 %), Palencia (+94 %) y Burgos (+91 %), todas ellas con incrementos cercanos o superiores al doble.
Pero no todo son precios al alza. En ciudades como Salamanca o A Coruña, la piscina incluso abarata la vivienda: un 11 % y un 24 % menos, respectivamente. Son casos excepcionales que se explican por factores urbanísticos y por la propia demanda.
El informe también pone el foco en Madrid, donde los pisos con piscina solo cuestan un 14 % más. La clave está en que en las últimas décadas la capital ha podido desarrollar barrios con grandes urbanizaciones y zonas comunes, algo que en Barcelona resulta mucho más complicado por la falta de espacio y por la cercanía del mar.
En definitiva, el sueño de tener piscina propia sigue siendo un lujo en la mayoría de capitales españolas. Y en un verano como este, donde el calor aprieta más que nunca, cada metro cuadrado de agua se paga caro. Muy caro.