Las últimas noticias sobre las enormes retenciones en las carreteras que conectan con la ciudad y, especialmente, en su interior despiertan la preocupación por las consecuencias que pueden suponer para la salud pública. Los accidentes en carretera, la tensión al volante y el ruido de los cláxones no hacen más que aumentar los casos de ansiedad y estrés entre los valencianos.
Y es que los problemas al volante pueden tener consecuencias desastrosas. De acuerdo con los datos de la DGT, el cansancio y la somnolencia son causas relevantes de los accidentes mortales, presentes en un 7 % de los casos. El problema se agrava si tenemos en cuenta que, como explica la Sociedad Española de Neurología, un 48 % de la población adulta española no tiene un sueño de calidad.
Cuando el sueño es escaso o de mala calidad, las probabilidades de sufrir un accidente aumentan considerablemente; de acuerdo con la DGT, estos factores están presentes hasta en el 30 % de los siniestros en España. Asimismo, el estilo de vida y los horarios laborales dificultan aún más la conciliación de un buen descanso.
Esto explica las franjas horarias de mayor peligro en carretera: durante las primeras horas de la madrugada (entre las 04:00 y las 06:00 horas), así como al inicio de la tarde (entre las 14:00 y las 16:00 horas). Por ello, un conductor que ha dormido mal tiene mayor probabilidad de sufrir un accidente. De hecho, en una encuesta de la Fundación Línea Directa, un 5 % de los conductores afirma haber sufrido un accidente por cansancio o sueño, y un 20 % reconoce haber estado a punto de sufrirlo por la misma razón.
Varias investigaciones demuestran que el ruido de los cláxones y del tráfico cercano produce graves alteraciones en el sueño. Más allá de lo evidente, estas molestias incrementan nuestros niveles de estrés y el riesgo de padecer enfermedades cardíacas.
Crecer entre ruido: consecuencias a largo plazo
Un estudio de la Universidad de Oulu (Finlandia) recoge datos sobre los efectos del ruido del tráfico en niños y adolescentes de entre 8 y 21 años. Los resultados demostraron que uno de cada diez desarrollaba ansiedad o depresión al llegar a la edad adulta, en relación con la exposición a sonidos fuertes y estresantes.
A medida que aumenta el ruido del tráfico en franjas de 10 decibelios, el riesgo de depresión crece un 5 %, mientras que el de ansiedad lo hace en un 4 %.
El estudio señala que a partir de los 53 decibelios comienzan los problemas, como la interrupción del sueño y, por tanto, la aparición de trastornos mentales. El ruido moderadamente alto, como una conversación en voz elevada o los sonidos procedentes de la calle, puede generar problemas importantes de insomnio.
La contaminación llega a las aulas
Este es otro de los grandes problemas asociados al uso del transporte privado y las retenciones de tráfico: el aumento de las emisiones contaminantes. La calidad del aire que respiramos en la ciudad de València presenta importantes carencias.
Peor es aún el caso de los más pequeños, quienes más sufren sus consecuencias. Además, Ecologistas en Acción ya ha advertido que seis centros escolares de la ciudad de València superan los niveles de NO₂ (dióxido de nitrógeno) recomendados por la OMS. Estos son: CEIP Antonio Machado, CEIP Cervantes, CPC La Misericòrdia, CEIP Juan Manuel Montoya, IES Balears y CEIP San Juan de Ribera.


