Después de días de incertidumbre, angustia y noches fuera de casa, cerca de 2.400 personas podrán regresar este viernes a sus hogares en los municipios castellonenses de Aín, Alcudia de Veo y Tales, así como en las urbanizaciones Solaig, Montserrat y Peña Negra —pertenecientes a Betxí— y en la pedanía de Artesa, del municipio de Onda. La Generalitat Valenciana ha levantado la orden de evacuación para todos ellos tras analizar la evolución del incendio que lleva días castigando la comarca de la Plana Baixa.
Una buena noticia con matices
La decisión se adoptó en la reunión del Centro de Coordinación Operativa Integrado (CECOPI) celebrada este viernes por la mañana. Sin embargo, el alivio no es total: los municipios de Artana y Eslida siguen bajo orden de evacuación, lo que mantiene fuera de sus casas a algo más de 2.800 personas al menos hasta las 23:59 horas de este viernes 31 de julio. Las autoridades han querido dejar claro que la medida responde a "razones de seguridad" y a las necesidades operativas de la emergencia, aunque han anunciado que reevaluarán la situación a lo largo de la tarde. En una emergencia de esta magnitud, cada hora cuenta.
Para quienes sí pueden volver, el regreso tampoco estará exento de precauciones. El conseller de Emergencias e Interior, Juan Carlos Valderrama, ha confirmado que se está distribuyendo agua embotellada en todos los municipios afectados, incluidos los que aún no han levantado la evacuación, hasta que se verifique que el suministro de agua corriente cumple los estándares de potabilidad. Una medida que habla por sí sola del alcance real del desastre.
"El trabajo excelente que vienen realizando los servicios de intervención en emergencias" - Juan Carlos Valderrama, conseller de Emergencias e Interior de la Generalitat Valenciana
Eso sí, hay una buena noticia en ese frente: las mediciones realizadas en Betxí, la Vall d'Uixó, Onda, Alfondeguilla y La Vilavella confirman que el agua potable en estas localidades ya es apta para el consumo. Una señal de que la normalidad, aunque lenta, comienza a abrirse paso.
Un incendio que ha devorado casi 10.000 hectáreas
Las dimensiones del fuego son difíciles de imaginar desde la distancia. Según los últimos cálculos facilitados por Valderrama, el incendio ha arrasado ya 9.599 hectáreas, una superficie equivalente a más de 13.000 campos de fútbol. De toda esa extensión devastada, el 40% pertenece al Parque Natural de la Sierra de Espadán, uno de los espacios naturales más singulares de la Comunitat Valenciana, conocido por sus bosques de alcornoque y su excepcional biodiversidad. En términos concretos, el fuego ha consumido el 12% de la superficie total del parque, que cuenta con 31.180 hectáreas. No es una cifra menor: implica que más de una décima parte de un espacio protegido durante décadas ha quedado reducida a cenizas en cuestión de días.
Medios aéreos y apoyo de otras comunidades
Este viernes continúan trabajando sobre el terreno 17 medios aéreos, mientras que los efectivos terrestres se están ajustando progresivamente a la evolución del incendio. Valderrama quiso también reconocer la labor de las comunidades autónomas que han enviado refuerzos, aunque señaló que, con la mejoría en la evolución del fuego, algunas de ellas han comenzado a retirarse. "Todos ellos han prestado un servicio excelente", subrayó el conseller.
Lo que queda por delante no es sencillo. Más de 2.800 personas siguen sin poder dormir en sus camas esta noche, y la recuperación del Parque Natural de la Sierra de Espadán —un pulmón verde que tardó décadas en conformarse— llevará años, quizás generaciones. El incendio de la Vall d'Uixó pasará a la historia como uno de los más destructivos de la Comunitat Valenciana en los últimos tiempos, y su huella, tanto en el paisaje como en quienes lo han vivido de cerca, tardará mucho en borrarse.


