Este miércoles, 12 de agosto, la Comunitat Valenciana será testigo del eclipse del siglo. Un fenómeno astronómico que atraerá a miles de personas, pero que debe contemplarse con todas las medidas de seguridad para no dañar nuestra vista. La Asociación Española de Normalización (UNE) ha recordado la importancia de utilizar una protección ocular específicamente diseñada para la observación directa del Sol y advierte de que algunas prácticas aparentemente seguras pueden provocar lesiones graves en la retina.
Principales errores que pueden costarnos daños irreversibles en la vista y cómo evitarlos
Entre los principales errores destaca mirar al sol durante las fases parciales. “Aunque la Luna cubre el 99% del disco solar, la pequeña porción que permanece visible puede provocar quemaduras en la retina”. Así, aclaran que el sol puede observarse sin filtro, únicamente, durante la fase de totalidad completa.
Otro error es utilizar métodos caseros o gafas convencionales que, aunque sean muy oscuras, no son adecuadas. Tampoco cristales ahumados, negativos fotográficos, filtros de cámara, filtros polarizadores, CD o DVD.
Asimismo, es importante revisar las gafas antes de su uso y desecharse sin presentan arañazos, perforaciones o deformaciones. También si el filtro se ha separado, aunque sea de manera parcial, de la montura.
Mirar a través de cámaras, telescopios o prismáticos con unas gafas para eclipses es otro de los errores detectados por UNE. Los filtros no deben utilizarse con dispositivos ópticos salvo que hayan sido diseñados específicamente para ese uso y estén colocados en la parte frontal del instrumento.

La retina no tiene receptores del dolor
La asociación alerta de pensar que la ausencia de dolor significa que no existe peligro. “La retina no tiene receptores del dolor, por lo que una lesión se puede producir sin notar molestias. De hecho, los efectos pueden tardar en manifestarse durante varias horas”.
Así, explican que mirar el sol sin la protección adecuada puede provocar una retinopatía solar, que puede traducirse en pérdida de visión central, distorsión de las imágenes, incapacidad para diferenciar colores o aparición de manchas oscuras en el campo visual.
De esta manera, si después de contemplar el eclipse se experimenta pérdida de visión, distorsiones, sensibilidad excesiva a la luz o cualquier otra alteración visual, se recomienda acudir a un servicio de oftalmología.
Atención a los más pequeños
El jefe de Pediatría del Hospital General de Valencia, Julio Álvarez Pitti, subraya la necesidad de que los niños lleven las gafas "en todo momento" mientras se produce el eclipse solar, ya que una exposición a la radiación puede causar daños para los que no hay tratamiento.
"En un día normal, cuando se mira al Sol, realmente no se puede mantener la vista porque deslumbra. ¿Qué es lo que va a pasar el día del eclipse? Que debido a que va a estar gran parte cubierto por la Luna, vamos a ser capaces de estar mirando continuamente al Sol. Pero eso no quiere decir que no nos esté afectando la radiación y puede haber una falsa seguridad de que no está pasando nada", advierte.
Álvarez Pitti ha insistido en que los progenitores "han de estar muy pendientes" y, ante la posibilidad de que los menores quieran quitarse las gafas, ha recomendado inventar algún juego y tener una conversación previa con ellos.

Además, ha recalcado que "no hay un tiempo mínimo seguro que nos diga que no puede haber lesión". De hecho, "hay estudios en los que, incluso, con exposiciones muy cortas, de 30 a 60 segundos, esa radiación puede lesionar la retina", ha apostillado.
El experto ha manifestado que es "muy importante también saber que estas lesiones no tienen tratamiento". Es decir, "si hay una exposición prolongada a la radiación del sol, puede haber lesión y no vamos a poder tratarlo. Si no vemos el eclipse con las gafas tenemos riesgo de tener lesiones en nuestra visión que se van a mantener para toda la vida”.


