Valencia tiende puentes hacia el Cáucaso: el 'conseller' Díez explora con Georgia nuevas alianzas en logística, agroalimentación y energía renovable

El vicepresidente José Díez recibe al embajador georgiano Chkuaseli para impulsar la cooperación económica entre la Comunitat Valenciana y Georgia.

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La Comunitat Valenciana mira hacia el este. El vicepresidente segundo y conseller de Presidencia, José Díez, ha recibido en audiencia al embajador de Georgia en España, Alexander Chkuaseli, en un encuentro que abre la puerta a nuevas vías de cooperación económica entre el territorio valenciano y un país que, pese a su tamaño reducido, ocupa una posición cada vez más codiciada en el tablero geopolítico y comercial del siglo XXI.

Una pequeña nación con un peso logístico enorme

Para entender por qué Valencia fija su mirada en Georgia, basta con abrir un mapa. Situada en la encrucijada de Europa y Asia, Georgia es un centro logístico estratégico que conecta el mar Negro con la región del Caspio. Sus puertos, como Batumi y Poti, desempeñan un papel vital en el comercio marítimo, mientras que las redes ferroviarias y de carreteras mejoran su conectividad. No se trata de una posición heredada del pasado: es una apuesta de futuro con dinero contante y sonante. Georgia invertirá cerca de 7.000 millones de dólares hasta 2032 en el desarrollo de su infraestructura logística y de transporte en el denominado Corredor Medio, que conectará Europa y Asia.

El Corredor Medio se ha consolidado como una de las rutas comerciales más relevantes del siglo XXI al proporcionar a Asia Central y al sur del Cáucaso un acceso independiente a los mercados globales sin depender de Rusia ni de China. Cada vez más se considera una alternativa a las rutas dependientes de Rusia y a las vías marítimas tradicionales, que enfrentan costos crecientes y presiones de seguridad. En ese contexto, el secretario general de la Organización Marítima Internacional ha destacado el papel de Georgia como puente entre Oriente y Occidente.

Diplomacia económica: el Consell sale a buscar socios

La reunión entre Díez y Chkuaseli no es un acto de cortesía diplomática al uso. Se enmarca en la estrategia de diplomacia económica impulsada por el Consell, orientada a fortalecer las relaciones internacionales de la Comunitat Valenciana, explorar nuevas oportunidades de colaboración y favorecer la proyección exterior del tejido empresarial valenciano. Una política que, en los últimos meses, está llevando a los responsables autonómicos a tender lazos con países que quizá no ocupan los primeros titulares, pero que representan oportunidades reales para sectores clave de la economía local.

¿Qué tiene Georgia que puede interesar a una región como la valenciana? La respuesta es más amplia de lo que podría parecer. Las áreas de colaboración identificadas abarcan desde la logística, el transporte y la gestión portuaria —terreno en el que el Puerto de Valencia ya es una referencia europea—, hasta la agroalimentación y la tecnología agrícola, las energías renovables, la innovación y la digitalización, así como el turismo sostenible. Un abanico que encaja, punto por punto, con algunas de las fortalezas más reconocidas del sector productivo valenciano.

Un embajador que ya conoce el territorio

No es la primera vez que Alexander Chkuaseli trata con la realidad valenciana. El diplomático georgiano, que ocupa el cargo de embajador en España desde abril de 2025, ejerció desde 2021 como cónsul general de Georgia en Barcelona, con jurisdicción sobre la Comunitat Valenciana y otros territorios. Es decir, llega a esta reunión con algo que los diplomáticos suelen tardar años en construir: conocimiento directo del terreno.

Al encuentro también asistió Ruth Merino, secretaria autonómica de Representación ante la Unión Europea, las Comunidades Autónomas y Acción Exterior, lo que subraya el carácter institucional y el nivel de compromiso con el que el Consell afronta este tipo de contactos.

Un vínculo que empieza a tomar forma

Durante la audiencia, ambas partes abordaron las posibilidades concretas de cooperación y el interés compartido por avanzar en las relaciones económicas bilaterales. Nada está cerrado todavía, pero el primer paso —que en diplomacia suele ser también el más difícil— ya está dado. Valencia y Georgia han abierto un canal que, si se consolida, podría traducirse en acuerdos comerciales, intercambios tecnológicos o proyectos conjuntos en sectores estratégicos para ambas economías. En un momento en que las cadenas de suministro globales se reconfiguran y Europa busca rutas alternativas hacia Asia, saber leer ese mapa con antelación puede marcar la diferencia entre quedarse al margen o formar parte de la nueva geografía del comercio mundial.