Valencia recupera la memoria de Espiral, la sala que importó la vanguardia musical británica y forjó la identidad gráfica de toda una generación

El Centre del Carme celebra el 8 de octubre una sesión especial sobre la sala Espiral de L'Eliana, referente del pop-rock y la Ruta Destroy en los 80 y 90.

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Espiral
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Había algo en Espiral que no era fácil de explicar, pero sí de recordar. Abrió sus puertas el 18 de abril de 1981 en L'Eliana, un municipio del interior de Valencia, y durante catorce años funcionó como un imán para quienes querían escuchar lo que nadie más ponía en España. El próximo 8 de octubre, el Centre del Carme Cultura Contemporània (CCCC) de Valencia rinde homenaje a esa sala mítica con una nueva sesión del ciclo 'Encuentros en el Carmen', que coincide además con el 45 aniversario de su apertura.

Una noche de música, memoria y carteles

El acto comenzará a las 19.00 horas con una charla conducida por el cantante y productor valenciano Quique López, acompañado de tres figuras que vivieron Espiral desde dentro y desde fuera: Edu Gómez, conocido durante su etapa en la sala como Dj Veneno; el también disc-jockey Dj Greg Esbar; y el coleccionista y gestor musical Marcos Casañ. La conversación no será solo palabras: la sesión incluirá la reproducción de algunos de los temas más asociados a la trayectoria del local, entre ellos 'Dunne', uno de sus himnos más reconocibles.

Pero la velada va más allá de la nostalgia sonora. La propuesta incluye una exposición de carteles originales de Espiral, pertenecientes tanto a la colección de la propia discoteca como a los fondos de Marcos Casañ, considerado uno de los mayores coleccionistas de carteles musicales de Europa. Iluminación, vídeos y elementos gráficos completarán una puesta en escena pensada para trasladar a los asistentes al ambiente de una época que, cuanto más se aleja en el tiempo, más parece crecer en significado.

La sala que trajo a Gran Bretaña al interior de Valencia

¿Qué hacía especial a Espiral? En parte, su ubicación. No estaba en el circuito costero de las grandes discotecas valencianas, sino tierra adentro, en L'Eliana. Y aun así —o quizás por eso— se convirtió en un destino de culto. Fue abanderada por su DJ Jesús Brisa, que llevó a la sala una variedad musical de temas de rock y pop no comercial, sonidos oscuros y electrónicos. Sus sesiones de sábado tarde y noche eran las más esperadas de la semana.

En los años 80, Espiral actuó como puerta de entrada en España de la música de vanguardia internacional. Por su escenario pasaron Siouxsie and the Banshees, The Dance Society, Alan Vega —líder del influyente dúo Suicide—, A Certain Ratio o The Long Ryders. Nombres que entonces resultaban desconocidos para el gran público español y que hoy figuran en cualquier enciclopedia del rock alternativo. También acogió conciertos históricos de bandas nacionales como Golpes Bajos, Gabinete Caligari, Héroes del Silencio, La Unión o Radio Futura, siendo una de las salas más rompedoras de la llamada movida valenciana.

Los sonidos que resonaron en Espiral evolucionaron desde el pop-rock electrónico, pasando por verdaderos himnos de grupos como A Split Second o Propaganda, hasta llegar a principios de los 90 con sonidos más contundentes de procedencia alemana. Ese tránsito no fue casual: reflejaba exactamente el pulso de una escena que mudaba de piel. En los noventa, la sala abrazó la electrónica que definiría la conocida como Ruta Destroy —o Ruta del Bakalao— y apostó decididamente por la música underground hasta su cierre definitivo en 1995.

Los carteles, cuando el diseño gráfico era también revolución

Si Espiral fue singular en lo musical, no lo fue menos en lo visual. La sala fue una de las más prolíficas en cartelería de su época, con trabajos realizados principalmente por Armando Silvestre y Elisa Ayala, responsables de construir la identidad gráfica de la discoteca sesión tras sesión. Su estilo bebía del diseño gráfico, el cómic valenciano y la ilustración contemporánea, y empleaba técnicas manuales —fotomontajes, fotocopias coloreadas— que hoy se reivindican como piezas de arte popular.

Esos carteles no eran solo anuncios de eventos. Ayudaron a redefinir el imaginario visual de la noche valenciana y contribuyeron a enriquecer el diseño gráfico de toda la Ruta, un movimiento en el que también participaron nombres como Quique Company, Paco Bascuñán o Javier Mariscal. Cuando el sonido de Valencia se hizo famoso internacionalmente, Espiral fue la primera sala en producir su propio tema y su propio disco, que tuvo gran éxito tanto a nivel nacional como internacional: 'Espiral Dune'. Un detalle que dice mucho de una sala que nunca se conformó con ser solo el escenario de otros.

El encuentro en el Centre del Carme llega en un momento en que la Ruta Destroy se reivindica cada vez más como un auténtico movimiento cultural y artístico, no solo como una página oscura de la historia del ocio nocturno. Recuperar a Espiral —su música, sus carteles, sus noches de sábado— es también una forma de entender cómo una discoteca situada en un municipio del interior valenciano pudo convertirse, durante más de una década, en uno de los laboratorios culturales más audaces de toda España.