Cada año, el 31 de enero, la Comunitat Valenciana celebra su propio Día del Árbol. Una fecha con más de tres décadas de historia oficial que, este año, llega cargada de un significado especial. La Vicepresidencia Tercera y Conselleria de Medio Ambiente, Infraestructuras, Territorio y de la Recuperación ha abierto desde el 1 de octubre y hasta el 31 de ese mes el plazo para que ayuntamientos, centros educativos, asociaciones y entidades sin ánimo de lucro soliciten plantas forestales de forma gratuita. El objetivo: organizar plantaciones y actividades de voluntariado ambiental vinculadas a esa celebración.
Una convocatoria marcada por los incendios del año
El contexto lo dice todo. Tras los incendios registrados a lo largo de este año en la Comunitat Valenciana —un territorio que históricamente ha sufrido algunos de los fuegos más devastadores de España, como los que en 1994 arrasaron más de 138.000 hectáreas en todo el país—, la iniciativa adquiere una dimensión que va más allá de lo simbólico. Plantar un árbol hoy no es solo un gesto verde: es una respuesta colectiva a una herida todavía abierta en el paisaje valenciano.
La Generalitat lo enmarca precisamente en ese contexto: la convocatoria busca concienciar a la sociedad valenciana sobre la necesidad de preservar las masas forestales y reconocer el papel ecosistémico de árboles y arbustos, tanto en la conservación de la naturaleza como en la salud humana. Un recordatorio de que el monte no es solo un paisaje, sino un sistema vivo del que dependen muchas cosas: el agua, el suelo, el aire y el bienestar de las personas que viven cerca.
Plantas de viveros públicos, con asesoramiento previo
Las plantas son completamente gratuitas y proceden de los viveros públicos de la Generalitat. Entre ellos destaca el Centro para la Investigación y Experimentación Forestal (CIEF), que actúa como vivero de referencia en la producción de planta forestal autóctona. Es decir, especies propias del territorio valenciano, adaptadas a su clima y su suelo, no variedades ornamentales de importación. Eso marca una diferencia importante en términos de supervivencia y de impacto ecológico real.
Eso sí, antes de presentar la solicitud hay un paso obligatorio: contactar con los agentes medioambientales de cada zona. Ellos asesoran sobre qué especies son las más adecuadas, en qué lugar conviene plantar y qué tipo de actuaciones tienen más sentido según el entorno. No es un trámite burocrático menor, sino una garantía de que cada árbol plantado tenga posibilidades reales de prosperar. El trámite de solicitud se realiza íntegramente de forma telemática a través del portal de la Generalitat.
La iniciativa de participación ambiental más antigua de España
Pocos lo saben, pero el Día del Árbol de la Comunitat Valenciana tiene un origen muy concreto: el Decreto 17/1990, de 15 de enero, del Consell, que fijó oficialmente el 31 de enero como su fecha de celebración. Se trata de la iniciativa de participación social para la mejora del medio ambiente más antigua de España. Más de treinta y cinco años después, sigue siendo una de las pocas citas del calendario en las que sembrar literalmente algo tiene un efecto medible en el territorio.
La convocatoria de este año demuestra que plantar árboles no es una actividad reservada a los amantes de la naturaleza ni a los grupos de scouts del fin de semana. Es una herramienta de política ambiental real, con viveros públicos, agentes sobre el terreno y un marco legal que la sostiene. En un año en que el fuego ha vuelto a recordar cuánto puede perderse en pocas horas, quizás sea el momento de recordar también cuánto puede construirse con paciencia, tierra y una plántula bien elegida.


