Valencia estrena una plataforma que convierte 40 millones de datos del aire en alertas en tiempo real

La Generalitat Valenciana presenta la PICA, plataforma que centraliza más de 40 millones de mediciones anuales de calidad del aire de 82 estaciones y lanza alertas automáticas con 2 M€ de fondos FEDER.

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Presentación en Torrent
Presentación en Torrent

Saber en tiempo real si el aire que se respira en Valencia, Alicante o Castellón supera los niveles seguros de dióxido de nitrógeno u ozono ya no es una aspiración futurista. La Generalitat Valenciana ha puesto en marcha la Plataforma Integral de Control Ambiental (PICA), un sistema tecnológico que centraliza, procesa y visualiza la ingente cantidad de datos generados por la red de vigilancia atmosférica de la Comunitat. La presentación, celebrada en Torrent, no es solo un acto burocrático: es la culminación de años de trabajo para sustituir una infraestructura que había quedado desbordada por el volumen de información.

Un sistema que no dormía, pero tampoco podía con todo

El anterior Centro de Control de la Calidad del Aire incorporaba a su base de datos cerca de 30 millones de datos al año, accediendo a la información a través de llamadas programadas a todas las estaciones de manera automática cada 10 minutos durante las 24 horas del día. El problema es que ese modelo tecnológico había llegado a sus límites: no estaba preparado para las nuevas necesidades de interoperabilidad con aplicaciones, empresas y organismos públicos, ni para absorber el crecimiento continuo de la red. La PICA llega precisamente para resolver esa fractura entre los datos disponibles y la capacidad real de gestionarlos.

La nueva plataforma gestiona la información generada por la Red Valenciana de Vigilancia de la Calidad del Aire, integrada por 82 estaciones activas, de las cuales 56 pertenecen a la Generalitat —52 fijas y 4 móviles— mientras que el resto son gestionadas por otras entidades, ayuntamientos o empresas. Estas instalaciones generan más de 40 millones de registros al año, además de aproximadamente 27.000 análisis de laboratorio realizados por Salud Pública.

De los sensores al mapa, en segundos

El funcionamiento de la PICA puede resumirse en una cadena de valor del dato: lo que mide un sensor en una estación de Sagunt o Elche llega en tiempo real a la plataforma, se valida, se cruza con información meteorológica y se convierte en un indicador comprensible para técnicos, administraciones y ciudadanos. PICA permite integrar sensores automáticos, datos manuales de laboratorio, procesos de validación, alarmas de superación, mapas geolocalizados, cuadros de mando, generación automática de informes y cálculo del Índice de Calidad del Aire.

El sistema también recibe datos manuales procedentes de laboratorios y validaciones realizadas por el Centro de Estudios Ambientales del Mediterráneo (CEAM). La plataforma no se limita a almacenar: genera alarmas automáticas cuando se superan umbrales de contaminación o cuando una estación deja de enviar datos —un silencio que, en sí mismo, puede ser una señal de alerta.

Algunas estaciones también disponen de sensores para diferentes parámetros meteorológicos, como velocidad y dirección del viento, humedad relativa, radiación solar, presión atmosférica y precipitación, parámetros útiles para la interpretación de los datos y un mejor conocimiento de la dinámica de los contaminantes en el seno de la atmósfera. La contaminación, al fin y al cabo, no respeta fronteras administrativas: se mueve con el viento.

La DANA como acelerador tecnológico

Detrás de la urgencia con la que se ha desarrollado esta infraestructura hay también una lección aprendida con dolor. La experiencia adquirida durante la DANA ha sido uno de los elementos que ha impulsado el desarrollo de esta infraestructura tecnológica. Durante aquel episodio, unidades móviles desplegadas en las zonas afectadas permitieron medir en tiempo real partículas en suspensión y trasladar recomendaciones preventivas a la población. Tras esos resultados, la Generalitat ha decidido instalar nuevas estaciones permanentes en algunos puntos afectados.

La PICA también tiene vocación industrial: permitirá controlar emisiones industriales gracias a su integración con sistemas ambientales específicos, ofreciendo seguimiento continuo de más de 30 focos industriales que ya transmiten información en tiempo real.

Tecnología europea al servicio del aire valenciano

El proyecto PICA cuenta con financiación europea FEDER 2021-2027, por un importe de 2,2 millones de euros, con un retorno del 60%, y representa una apuesta por la digitalización, la interoperabilidad y el gobierno del dato aplicado a la protección ambiental. La plataforma ha sido impulsada por la Dirección General de Calidad y Educación Ambiental en colaboración con la Dirección General de Tecnologías de la Información y las Comunicaciones de la Conselleria de Economía, Hacienda y Administración Pública.

La herramienta también facilita el envío automático de datos al Ministerio competente y su integración con servicios ya conocidos por la ciudadanía, como la app GVA Aire, que ofrece con actualización horaria la concentración de contaminantes atmosféricos en el aire ambiente medida en las estaciones de la Red Valenciana de Vigilancia. En el futuro, se sumará además un portal público de calidad del aire.

El acto de presentación en Torrent reunió al concejal del Área de Urbanismo, Vivienda y Medio Ambiente del Ayuntamiento, José Gozalvo, y al jefe de apoyo técnico a la Dirección General de Fondos Europeos, Julio Sanchís, junto a técnicos, profesionales, asociaciones y vecinos. El concejal puso en valor que PICA representa "una herramienta moderna, avanzada y coordinada que permitirá monitorizar en tiempo real la calidad del aire en toda la Comunitat Valenciana a través de una plataforma informática unificada".

La Plataforma Integral de Control Ambiental ha completado ya su presentación en las tres provincias de la Comunitat Valenciana y, aunque arranca centrada en la calidad del aire, su arquitectura está diseñada para expandirse a cualquier sistema basado en sensores. En un territorio que mide contaminantes como el dióxido de nitrógeno, el ozono, las partículas en suspensión, el dióxido de azufre, el monóxido de carbono, metales pesados e hidrocarburos aromáticos policíclicos, disponer de una herramienta capaz de convertir millones de datos en información útil y accionable no es un lujo tecnológico: es una condición básica para proteger la salud de los más de cinco millones de personas que respiran ese aire cada día.