Valencia crea un dispositivo permanente de atención psicológica para emergencias tras la dana

La Generalitat acuerda con víctimas de la dana un sistema de apoyo psicológico de emergencia y un programa formativo para docentes y servicios sociales

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Reunión asociaciones
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Ocho meses después de que la dana arrasara más de un centenar de municipios valencianos, dejando 224 muertes confirmadas y miles de personas damnificadas , la Generalitat da un paso concreto en el terreno que más cuesta medir pero que más tarda en sanar: el de la mente.

La administración valenciana ha alcanzado un acuerdo con las asociaciones de víctimas y afectados para crear un dispositivo estable de intervención psicológica integrado en el sistema público, que se activará desde el primer momento en que se produzca cualquier situación de crisis. No es un parche. Es, según los propios responsables, una apuesta estructural.

Un sistema que llega antes de que el daño se cronifique

El acuerdo se selló durante la tercera sesión de la Mesa Permanente de Trabajo con las asociaciones de víctimas y afectados por la dana, un foro estable de diálogo entre la Generalitat y los colectivos directamente golpeados por la tragedia. En esta ocasión, la sesión se centró en uno de los ámbitos señalados como urgentes tanto por las asociaciones como por las administraciones: la salud mental y el bienestar emocional de quienes lo perdieron todo.

El dispositivo que se pondrá en marcha atenderá no solo a los afectados directos, sino también a sus familiares y a los profesionales expuestos a situaciones de alto impacto emocional —bomberos, sanitarios, trabajadores sociales— que a menudo quedan fuera del foco de la atención institucional.

La evidencia científica advierte del aumento de la prevalencia del estrés postraumático, la ansiedad, la depresión y el abuso de sustancias en poblaciones afectadas por inundaciones , lo que convierte en urgente contar con una red de respuesta especializada antes de que el sufrimiento silencioso se instale de forma crónica.

"La atención psicosocial constituye una prioridad para la recuperación integral a medio y largo plazo de las personas afectadas", ha señalado Raúl Mérida, comisionado para la Recuperación de la Generalitat Valenciana

Mérida fue más allá en su valoración y subrayó la necesidad de mantener una "atención continuada" a las víctimas, recordando que la recuperación no puede medirse únicamente en viviendas reconstruidas o negocios reabiertos.

Las vivencias traumáticas alteran las creencias de control de las personas, desarrollando una visión negativa de sí mismas, del mundo y de los otros —algo que los expertos ya observaron tras el terremoto de Lorca— y que requiere acompañamiento profesional sostenido en el tiempo.

Formación para quienes están en primera línea del día a día

El segundo gran acuerdo de la sesión apunta a un problema que se repite tras cada catástrofe: la brecha entre quienes necesitan ayuda y quienes están en posición de detectarla. Para cerrarla, se pondrá en marcha un programa formativo estructurado dirigido a profesionales municipales, docentes, servicios sociales y entidades comunitarias, con el objetivo de que sepan identificar señales de riesgo y actuar ante situaciones de malestar emocional antes de que el daño se vuelva irreversible.

El director general de Salud Mental y Adicciones, Bartolomé Pérez, explicó que el programa contará con financiación específica de la Dirección General de Atención a las Víctimas y los Afectados, y que se desarrollará en coordinación con las consellerias de Educación, Cultura y Universidades y Emergencias e Interior.

La idea es que un docente en un aula de Paiporta y un trabajador social en Aldaia cuenten con las mismas herramientas, sin que el código postal determine la calidad del apoyo recibido.

"Reforzar la equidad territorial en el acceso a los recursos psicosociales, consolidar los avances logrados en la atención a la población afectada y mejorar la coordinación entre administraciones", ha explicado Bartolomé Pérez, director general de Salud Mental y Adicciones de la Generalitat Valenciana

Unidades de trauma, apoyo escolar y programas en marcha

La reunión también sirvió para hacer balance de lo ya construido. Afrontar el impacto psicológico de una catástrofe no puede hacerse simplemente contratando a diez psiquiatras y esperando a que la gente que esté mal pida ayuda , sino desplegando equipos comunitarios. En esa dirección apuntan las actuaciones ya en marcha: el refuerzo de la red pública asistencial, la creación de unidades específicas de atención al trauma, y programas de apoyo psicológico en el ámbito educativo.

En la mesa también se presentaron los resultados de dos iniciativas financiadas por la Dirección General de Atención a las Víctimas y los Afectados: el programa de atención psicosocial para adultos del Col·legi Oficial de Psicologia de la Comunitat Valenciana, coordinado por Purificación Párraga, y el Programa de Atención Psicosocial para Niños, Niñas y Jóvenes de la Asociación Betania, a cargo de Estrella Romero. Ambos programas están desplegados en los municipios más golpeados por la dana.

También participó en la sesión el coordinador de las Unidades de Salud Mental de Emergencias del Ministerio de Sanidad, José Francisco Borja Ortiz, cuya presencia refleja que la coordinación entre administraciones —autonómica y central— empieza a tomar forma en este ámbito.

Una mesa que no se disuelve cuando bajan las cámaras

El impacto de la DANA en la Comunidad Valenciana ha sido y sigue siendo catastrófico , y la Mesa Permanente de Trabajo nació precisamente para no perder de vista esa realidad cuando los focos mediáticos se apagan.

Tras dos sesiones anteriores centradas en las ayudas económicas y la gestión de emergencias, esta tercera reunión pone el acento en lo que menos se ve pero más perdura: las cicatrices internas. La apuesta por integrar la salud mental en el sistema público de emergencias valencianas puede marcar, si se sostiene en el tiempo, la diferencia entre una recuperación real y una meramente estadística.