Cirat tiene 235 habitantes, una torre medieval del siglo XIII y, desde ahora, una zona habilitada para autocaravanas financiada por la Generalitat Valenciana con 25.000 euros de subvención. Una apuesta modesta en cifras, pero significativa en intenciones: abrir las puertas de uno de los pueblos del interior de Castellón a un tipo de viajero que cada vez pesa más en la economía rural española.
La delegada del Consell en Castellón, Susana Fabregat, visitó el municipio —enclavado en el valle del río Mijares— para reunirse con el alcalde, Pascual Salines, y los concejales de Bienestar Social, Josefina Matoses, y de Urbanismo, Carlos Gómez. Sobre la mesa, los retos del municipio: mejorar servicios básicos, potenciar infraestructuras y, sobre todo, encontrar en el turismo itinerante un nuevo filón para la economía local.
Un área de descanso con conciencia ambiental
La zona de pernocta para autocaravanas se encuentra en un entorno forestal junto a la zona deportiva y la piscina municipal. No es solo un espacio para aparcar: cuenta con un Punto Limpio para el vaciado de aguas residuales y el llenado de depósitos de agua limpia, lo que convierte la instalación en un modelo de turismo itinerante respetuoso con el entorno. En un país donde las áreas de autocaravanas se han multiplicado por diez desde 2010 — España ha experimentado un crecimiento significativo en áreas de servicio, multiplicando por diez su número desde esa fecha —, municipios como Cirat intentan subirse a un tren que ya no parece tener freno.
"El área de autocaravanas permite a Cirat adaptarse a las nuevas formas de viajar y ofrece servicios adecuados a quienes recorren nuestro territorio, lo que favorece que quienes las visitan descubran la riqueza de nuestros pueblos de interior." - Susana Fabregat, delegada del Consell en Castellón
Y no es una tendencia pasajera. Lo que comenzó como una alternativa de viaje para unos pocos entusiastas se ha convertido en un sector estratégico, y los datos de 2026 confirman una tendencia clara: cada vez más personas eligen viajar sobre ruedas, impulsadas por la flexibilidad y un modelo turístico más sostenible. La patronal del sector subraya el papel fundamental que este tipo de turismo desempeña en la dinamización de los pequeños municipios, otorgando un mayor peso económico a las localidades rurales que reciben a estos viajeros.
La Torre del Conde: del siglo XIII a oficina de turismo
Hay algo simbólico en que una construcción levantada hace más de ocho siglos sea hoy el escaparate desde el que Cirat proyecta su imagen al mundo. La Torre del Conde, datada en el siglo XIII, alberga actualmente la oficina de turismo del municipio, desde donde se ofrece información no solo sobre el propio Cirat, sino sobre el conjunto de la Comunitat Valenciana. Patrimonio al servicio del presente.
"La Torre del Conde es un emblema de la historia de Cirat y, al mismo tiempo, el mejor escaparate para mostrar su patrimonio, sus paisajes y sus fiestas." - Susana Fabregat, delegada del Consell en Castellón
Durante la visita, Fabregat también puso en valor los recursos naturales del entorno: las rutas de senderismo y parajes como el Salto de la Novia, que junto al casco urbano singular del pueblo conforman una oferta turística que quizá muchos visitantes aún desconocen. Ahí reside, precisamente, el reto: cada vez más personas buscan experiencias flexibles e itinerarios personalizados, y la autocaravana se ha convertido en una alternativa que ofrece libertad real para descubrir el territorio a otro ritmo.
135 municipios, una misma escucha
La visita a Cirat no es un caso aislado. Fabregat está recorriendo los 135 municipios de la provincia de Castellón en una ronda de contactos cuyo objetivo declarado es conocer las necesidades reales de cada localidad antes de tomar decisiones desde el despacho. Una metodología que, bien ejecutada, puede marcar la diferencia entre políticas que encajan y políticas que simplemente se aprueban.
"Escuchar de primera mano a los responsables municipales es esencial para orientar las políticas del Consell y acompañar a los ayuntamientos en sus proyectos", señaló la delegada durante el encuentro con el equipo de gobierno local.
Para un pueblo de poco más de doscientas personas, una subvención de 25.000 euros y la atención institucional pueden parecer pequeños gestos. Pero en territorios de baja densidad demográfica, donde la despoblación acecha y el tejido económico es frágil, cada infraestructura nueva y cada viajero que decide detenerse una noche puede convertirse, con el tiempo, en una razón más para quedarse.


