Apenas dos días después de que un doblete sísmico de magnitudes 7,2 y 7,5 sacudiera Venezuela el 24 de junio —el terremoto más destructivo registrado en el país en más de un siglo, con miles de víctimas mortales y decenas de miles de heridos—, la Generalitat Valenciana ya había activado sus mecanismos de emergencia. Tres meses después, el balance habla por sí solo: cerca de un millón de euros movilizados, 16 proyectos financiados y más de 38.000 personas atendidas sobre el terreno.
La consellera de Servicios Sociales, Familia e Infancia, Elena Albalat, presentó este balance durante un encuentro con representantes de la comunidad venezolana y entidades de cooperación, un acto que sirvió tanto para rendir cuentas como para reconocer el trabajo de quienes estuvieron en primera línea. La velocidad de la respuesta, subrayó, no fue casualidad: fue el resultado de un sistema diseñado precisamente para no perder ni un día cuando el reloj corre en contra de la gente más vulnerable.
"Cuando se produce una emergencia de esta magnitud, la capacidad de reacción resulta fundamental para atender las necesidades más urgentes de la población afectada" - Elena Albalat, consellera de Servicios Sociales, Familia e Infancia de la Generalitat Valenciana
Dos días para activar el sistema
La clave de esta respuesta estuvo en el Comité de Acción Humanitaria y Emergencia (CAHE), el organismo que aglutina a las administraciones y organizaciones valencianas especializadas en cooperación al desarrollo. Su convocatoria, producida apenas 48 horas después del seísmo, permitió coordinar desde el primer momento la activación de convenios con entidades especializadas, el envío de bienes de primera necesidad y el despliegue de personal experto en emergencias. No es un detalle menor: en las catástrofes humanitarias, las primeras horas determinan cuántas vidas se pueden salvar y cuántas no.
La Conselleria de Servicios Sociales aportó más de 534.000 euros de forma directa. El resto llegó de otras administraciones y entidades integrantes del CAHE, hasta completar la cifra total de casi un millón de euros. Una cantidad que, repartida en 16 proyectos, ha alcanzado a más de 38.000 personas afectadas por los terremotos en distintas regiones venezolanas.
Agua, comida, techo y protección para los más vulnerables
Los proyectos financiados no se limitaron a la ayuda inmediata de emergencia. Su alcance cubre un espectro amplio de necesidades que persisten mucho más allá de los primeros días: seguridad alimentaria, acceso a agua potable, saneamiento e higiene, atención sanitaria, apoyo psicosocial y protección de las personas en situación de mayor vulnerabilidad. A ello se suma el alojamiento temporal para familias desplazadas y el apoyo a la recuperación de viviendas en las comunidades más dañadas.
Una parte destacada de las intervenciones se dirigió específicamente a la infancia y la adolescencia. UNICEF advirtió desde los primeros días que miles de niños estaban en riesgo, dado que unos 3,9 millones de menores vivían en zonas afectadas por los sismos. La respuesta valenciana contempló la creación de espacios seguros, programas de atención psicosocial, actividades educativas adaptadas a contextos de emergencia y medidas para favorecer la continuidad escolar. Porque un niño que deja de ir al colegio tras una catástrofe no siempre regresa.
"La solidaridad se demuestra en las primeras horas de una emergencia, pero también meses después, cuando las necesidades siguen existiendo" - Elena Albalat, consellera de Servicios Sociales, Familia e Infancia de la Generalitat Valenciana
Quino, el perro que también merece ser recordado
El acto tuvo un momento especialmente emotivo. La consellera Albalat entregó un diploma de reconocimiento a título póstumo a Quino, un perro de rescate de la ONG IAE que, junto a su guía Pancho Gerber, participó en las labores de búsqueda y rescate desplegadas tras el terremoto. Un gesto pequeño en lo simbólico, pero significativo en lo humano: un recordatorio de que en las grandes emergencias también hay héroes de cuatro patas cuyo trabajo merece ser honrado.
La cooperación valenciana cierra así el primer capítulo de su respuesta a lo que ha sido el terremoto más fuerte registrado en Venezuela en más de un siglo , aunque Albalat dejó claro que el compromiso no termina aquí. La recuperación de las comunidades afectadas es un proceso largo, y la Comunitat Valenciana, según anunció la consellera, seguirá acompañándolo. Porque reconstruir una casa o una escuela puede llevar años, y la solidaridad que se agota en los primeros titulares rara vez llega hasta donde más se necesita.


