Un millón de euros para salvar el alma de Algemesí: la Generalitat restaura el patrimonio dañado por la dana en la ciudad de la fiesta declarada Patrimonio de la Humanidad

La consellera Carmen Ortí visita Algemesí y anuncia una inversión de un millón de euros para recuperar el patrimonio cultural destruido por la dana.

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Hay fiestas que no se contemplan: se viven. Y la de la Mare de Déu de la Salut de Algemesí es una de ellas. Declarada Patrimonio Inmaterial por la UNESCO el 28 de noviembre de 2011 por "su valor cultural, que se transmite de generación en generación, por su dimensión ritual, festiva y por la participación comunitaria" , esta celebración de raíces medievales es mucho más que una procesión: es la identidad colectiva de todo un pueblo hecha calle, música y danza. Fue precisamente en ese escenario donde la consellera de Educación, Cultura y Universidades, Carmen Ortí, eligió lanzar un mensaje de compromiso institucional con el patrimonio valenciano.

La 'Processoneta del Matí', escenario de un compromiso político

La consellera Ortí participó en la 'Processoneta del Matí', uno de los actos más emblemáticos de las fiestas, acompañada por la consellera de Justicia, Transparencia y Participación, Nuria Martínez. La visita no fue un simple gesto de cortesía institucional: sirvió de plataforma para reafirmar el apoyo del Consell a unas tradiciones que, año tras año, movilizan a toda una comunidad. Solo en los días grandes —el 7 y 8 de septiembre—, unas 1.400 personas participan en representaciones teatrales, conciertos de música y espectáculos de danza organizados en los cuatro barrios históricos de la localidad. Una cifra que habla por sí sola del arraigo popular de una fiesta que no necesita intermediarios para sobrevivir.

Ortí puso en valor manifestaciones como la Muixeranga, els Bastonets o les Pastoretes, expresiones que sus rituales, transmitidos de padres a hijos, están repletos de expresiones orales, música, danzas y representaciones con reminiscencias de cultos romanos y cristianos. Y subrayó algo que, en el fondo, todos los vecinos de Algemesí ya saben pero que vale la pena escuchar de boca de quien tiene la capacidad de protegerlo.

"La gran fortaleza de esta fiesta es precisamente la participación popular que mantiene viva esta tradición" - Carmen Ortí, consellera de Educación, Cultura y Universidades de la Generalitat Valenciana

La dana dejó heridas en el corazón histórico de Algemesí

Pero la visita tenía también una cara más dolorosa. La dana que azotó la Comunitat Valenciana no perdonó el patrimonio cultural de Algemesí, y los daños en archivos, conventos, textiles históricos y edificios religiosos pusieron en riesgo siglos de historia acumulada. Frente a esa realidad, la Generalitat ha articulado una respuesta económica concreta: una inversión aproximada de un millón de euros destinada a recuperar los bienes culturales afectados por la riada.

¿Qué se puede comprar con un millón de euros en términos de memoria colectiva? En el caso de Algemesí, bastante. Las actuaciones planificadas cubren varios frentes: la recuperación de la documentación del Archivo municipal —cuya pérdida hubiera supuesto un agujero irreparable en la historia escrita de la ciudad—, una inversión de 400.000 euros para la restauración y recuperación del Convent de Sant Vicent-Museu de la Festa, y 571.000 euros para intervenir en la Basílica-Parròquia de Sant Jaume, el edificio que actúa como epicentro de las procesiones y desde el que parten los recorridos hacia la Capella de la Troballa.

Los textiles históricos, una batalla silenciosa contra el tiempo y el agua

Más silenciosa, pero igualmente urgente, es la batalla por los textiles históricos. El Institut Valencià de Conservació, Restauració i Investigació (IVCR+i) trabaja en su recuperación y conservación, una labor de precisión artesanal que enfrenta a los restauradores con un enemigo doble: los estragos del agua de la riada y el paso inexorable del tiempo. La celebración llega este año a una fecha especialmente significativa, con el 15º aniversario de su declaración como Patrimonio Cultural Inmaterial de la Humanidad por la UNESCO, lo que añade aún más peso simbólico a cada pieza recuperada.

Resulta difícil no ver en toda esta operación de rescate patrimonial algo más que una gestión administrativa. La base de la continuidad de esta fiesta es la participación de la vecindad del pueblo en su conjunto, y para que esa participación tenga dónde anclar su memoria, los espacios, los documentos y los objetos que la sostienen deben sobrevivir. Recuperar el convento, los archivos o los tejidos bordados no es solo restaurar piedra y papel: es devolver a Algemesí las herramientas con las que, cada 7 y 8 de septiembre, cuenta su propia historia al mundo.