Un dragón de seis metros, un ficus asesinado y una verbena: el circo valenciano toma las calles de Sagunto en agosto

Sagunt a Escena programa cuatro espectáculos de circo gratuitos en espacios urbanos de la ciudad entre el 13 y el 22 de agosto.

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Un espectáculo de circo
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Cuatro compañías valencianas convertirán las plazas y patios de Sagunto en escenarios de circo contemporáneo durante las próximas semanas de agosto, sin entrada, sin carpa y sin distancia entre artistas y público. Es la propuesta del Off Romà, la sección de acceso libre del festival Sagunt a Escena, que este año apuesta de forma decidida por las artes circenses como eje vertebrador de su programación callejera.

Sagunt a Escena celebra su 42ª edición con una programación ambiciosa y diversa que recorre el teatro clásico y contemporáneo, la danza, la música y el circo. El festival se celebra del 31 de julio al 23 de agosto de 2025 en el Teatro Romano y otros espacios de Sagunto. Pero más allá de las entradas y el escenario monumental, existe otra cara del festival: la que ocurre en mitad de la calle, sin avisar demasiado, y que este año tiene nombre propio: circo valenciano.

Por primera vez, el Off Romà está integrado exclusivamente por propuestas valencianas, representando a las tres provincias. No es un detalle menor. En una edición en la que Sagunt a Escena ha redoblado su apuesta por el talento valenciano, con once espectáculos creados, dirigidos o interpretados por profesionales de la Comunitat , la sección gratuita funciona como carta de presentación de una escena local que lleva tiempo construyendo su propio lenguaje.

"La programación plasma la versatilidad de una disciplina en constante evolución a través de una oferta sin carpa donde el circo contemporáneo convive con el 'clown' poético y la interacción intergeneracional, con el teatro de calle de gran formato." - María José Mora, directora del certamen de Sagunt a Escena

Un asesinato surrealista para abrir boca

El pistoletazo de salida lo dará el colectivo Notknown el 13 de agosto en la Glorieta con Caso enterrado. El pretexto argumental no puede ser más insólito: resolver el presunto asesinato del ficus bicentenario de la Familia de la Cruz. A través de cuatro excéntricas sospechosas, el público se convertirá en testigo accidental de tensiones, secretos y el naufragio de una dinastía en apariencia impecable. La danza como herramienta para resolver un misterio. Apta para todos los públicos, la propuesta mezcla humor absurdo con una mirada irreverente sobre la herencia familiar y los secretos que se entierran.

Una semana después, el 21 de agosto, el patio de la Casa dels Berenguer acogerá Koosha, de la Cia. El Cruce. Este espectáculo rescata el espíritu de las verbenas populares y los espectáculos ambulantes de variedades: clown, música en directo y técnicas circenses en un mismo lugar, como si el tiempo hubiera retrocedido a aquellas noches de verano en las que el entretenimiento no necesitaba pantallas.

Jugar en la calle como acto de resistencia

Al día siguiente, 22 de agosto, la compañía La Trócola Circ llegará también a la Glorieta con Juga. El montaje es un canto al encuentro intergeneracional y una reivindicación del espacio público como lugar de recreo. Centrado en el mundo del juguete y en las formas de entretenimiento previas a la década de los noventa, la obra invita tanto a mayores como a menores a recordar y descubrir tradiciones y costumbres. En el fondo, es una pregunta incómoda hecha espectáculo: ¿cuándo dejamos de salir a la calle a jugar y por qué?

El dragón que mide lo que temes

La propuesta de mayor envergadura de esta sección llegará el 19 de agosto, cuando La Fam Teatre recorra la Alameda con Fam. El espectáculo desplegará un dragón articulado de seis metros de altura y doce metros de longitud, construido con hierro, cuero y madera, y manipulado por cuatro intérpretes. Una criatura que no cabe en ningún teatro convencional, y que precisamente por eso pertenece a la calle.

Inspirado en mitos y leyendas, el enorme títere plantea una reflexión sobre la relación entre las personas y la tecnología y sobre el temor a que el factor humano sea suprimido por ella. Una pregunta antigua vestida con una forma nueva. El dragón, símbolo milenario del miedo a lo desconocido, convertido aquí en metáfora de los algoritmos y las máquinas que avanzan mientras el ser humano observa, fascinado y algo inquieto.

El Teatro Romano de Sagunto será el epicentro de la programación, pero no el único. Calles, plazas y espacios históricos acogerán representaciones, muchas de ellas gratuitas, que convertirán cada noche de verano en una experiencia única. El circo, que durante siglos viajó de pueblo en pueblo buscando al público allí donde estaba, vuelve a hacer lo mismo: salir a buscarte donde vives, sin pedirte nada a cambio.