Tres valencianos se alzan con el Max en Mérida: talento escénico que ya no necesita presentación

Xavo Giménez, Blanca Añón y Raquel Molano ganaron en los 29º Premios Max celebrados en el Teatro Romano de Mérida, con representación institucional valenciana en la gala.

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Premios Max
Premios Max

Cuando el Teatro Romano de Mérida apagó sus focos la noche del 1 de junio, tres nombres valencianos brillaban entre los ganadores de la 29ª edición de los Premios Max de las Artes Escénicas. Xavo Giménez, Blanca Añón y Raquel Molano se sumaron a la lista de premiados en la cita más importante del sector escénico en España, consolidando a la Comunitat Valenciana como uno de los territorios con mayor proyección artística del país.

Una noche valenciana en el escenario nacional

Los Premios Max son, desde 1998, el reconocimiento más amplio y prestigioso de las artes escénicas en España. Organizados por la Fundación SGAE, el galardón está diseñado por el poeta y artista plástico Joan Brossa, impulsor de uno de los colectivos renovadores del arte español de posguerra. Esta edición no fue una más: de los 512 espectáculos inscritos, solo 34 montajes llegaron a la fase final, reuniendo un total de 77 finalistas repartidos en 22 categorías. Una criba exigente que hace aún más valioso cada estatuilla.

La delegación institucional valenciana estuvo presente desde el primer momento. La secretaria autonómica de Cultura, Marta Alonso, el director general de Cultura, Nacho Prieto, y la directora adjunta de Artes Escénicas del Institut Valencià de Cultura, María José Mora, viajaron hasta Mérida para arropar a los profesionales valencianos nominados, en un gesto que habla tanto de apoyo como de estrategia cultural consciente.

"Queremos expresar nuestro apoyo a los profesionales valencianos de las artes escénicas, y reconocer su talento y compromiso, que enriquecen la cultura y consolidan la Comunitat Valenciana como un referente escénico." - Marta Alonso, secretaria autonómica de Cultura de la Generalitat Valenciana

Tres premios, tres historias de oficio

El actor y director Xavo Giménez fue el primero en subir al escenario. Su Max llegó en la categoría de Mejor adaptación o versión de obra teatral o coreográfica, por Yo soy 451, el espectáculo de la compañía La teta calva. Una pieza que, sola en su título, ya evoca la temperatura a la que arden los libros en la distopía de Bradbury: una metáfora que, en tiempos de cuestionamiento cultural, resulta de una pertinencia incómoda.

A continuación, la creadora Blanca Añón recogió el Max al Mejor diseño de espacio escénico por su trabajo en Orlando. El galardón reconoció específicamente su labor en el diseño del espacio escénico de dicho montaje. El espectáculo también se llevó el premio al mejor diseño de vestuario en la misma gala, lo que convierte a Orlando en uno de los títulos más reconocidos de la noche en el apartado técnico y visual.

El tercer premio valenciano llegó de la mano de Raquel Molano Aylagas, actriz y compositora, que se alzó con el Max a la Mejor composición musical por su trabajo en Fuenteovejuna, de la Compañía Nacional de Teatro Clásico. El galardón lo firmó junto a Pablo Peña y Darío del Moral. No es un detalle menor: Fuenteovejuna, el clásico de Lope de Vega sobre la revuelta de un pueblo contra la tiranía, encontró en esta versión una música que, según el jurado, supo estar a la altura del texto. El espectáculo había pasado por el Teatre Principal de València en marzo, lo que convierte el galardón también en un reconocimiento de proximidad para el público valenciano.

Sol Picó y la presencia valenciana más allá del palmarés

No todos los nombres valencianos de la noche regresaron con una estatuilla. La bailarina y coreógrafa alcoyana Sol Picó acudió a la gala con tres nominaciones por su espectáculo Carrer 024, una cifra que, en sí misma, ya es un reconocimiento al peso de su trayectoria dentro de la danza contemporánea española. Que no se tradujera en premio no resta mérito a una presencia que, en un palmarés tan disputado, no se regala.

La noche también reunió a un nutrido grupo de profesionales valencianos del sector: el director de SGAE Valencia, Álvaro Oltra, distribuidoras como M.ª Ángeles Marchirant, Lola Ortiz y Rocío Ladrón de Guevara, y los bailarines Blanca Tolsa, Jacob Gómez y Marta Santa Catalina, junto a Lara Misó, todos ellos intérpretes de La Quijá, la pieza de Paloma Muñoz que pudo verse en Dansa València 2025.

El IVC, en el corazón del palmarés

Más allá de los premios individuales, la noche dejó otro dato relevante para la programación del Institut Valencià de Cultura. El espectáculo más premiado de la gala, con tres galardones, fue No, de La Venidera, que había sido programado en el Teatro Rialto de València en abril, en el marco del Festival Dansa València. Entre sus reconocimientos figuraron el premio a la Mejor coreografía, para Irene Tena y Albert Hernández. También pasó por los teatros del IVC esta temporada La Maestra, de Anita Maravillas Teatro, galardonada como Mejor espectáculo para público infantil, juvenil o familiar.

Organizados por la Fundación SGAE desde 1998, los Premios Max se han consolidado a lo largo de estos años como el reconocimiento más amplio en el ámbito de las Artes Escénicas en el estado español. Que Valencia aparezca con tanta frecuencia —tanto en el palmarés como en la programación de los espectáculos premiados— no es casualidad: es el resultado acumulado de años de apuesta institucional y de una escena que, función tras función, ha ido ganando terreno propio.