Riba-roja de Túria recupera terreno: la Generalitat y el Ayuntamiento planifican suelo seguro para industrias y viviendas tras la DANA

La Generalitat y Riba-roja de Túria tramitan dos planes urbanísticos para reubicar industrias y viviendas en zonas sin riesgo de inundación tras la DANA.

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Casi nueve meses después de que la DANA del 29 de octubre de 2024 arrasara buena parte del tejido industrial del municipio, Riba-roja de Túria empieza a trazar en papel el camino hacia una reconstrucción que no se limite a reparar lo que había, sino a construir algo más seguro. La Generalitat Valenciana y el Ayuntamiento de Riba-roja de Túria avanzan juntos en la tramitación de un Plan Urbanístico de Reconstrucción (PEUR) que permitirá desarrollar suelo para viviendas e industrias en zonas libres de riesgo de inundación.

Una reunión para poner orden al caos heredado

El vicepresidente tercero de la Generalitat y conseller de Medio Ambiente, Infraestructuras, Territorio y de la Recuperación, Vicente Martínez Mus, se reunió con el alcalde de Riba-roja de Túria, Robert Raga, y sus respectivos equipos técnicos para coordinar los próximos pasos del proceso. También asistieron la secretaria autonómica de Medio Ambiente, Sabina Goretti, y la concejala de Planificación Urbanística, Teresa Pozuelo.

El PEUR es la figura jurídica que la Generalitat puso en marcha precisamente para dar respuesta ágil a municipios golpeados por la DANA. No es un instrumento urbanístico al uso: fue diseñado para sortear la lentitud de la burocracia ordinaria en situaciones de emergencia, aunque sin renunciar a las garantías técnicas, urbanísticas y ambientales que cualquier desarrollo de suelo exige.

"La prioridad es que esta actuación avance con seguridad jurídica, rigor técnico y la máxima agilidad posible" - Vicente Martínez Mus, vicepresidente tercero y conseller de Medio Ambiente, Infraestructuras, Territorio y de la Recuperación de la Generalitat Valenciana

Seis millones de metros cuadrados bajo el agua

Para entender la magnitud del problema, basta con un dato: la DANA provocó daños significativos en zonas industriales del municipio con una afección estimada de seis millones de metros cuadrados de suelo. Las áreas más castigadas fueron los polígonos de La Reva, El Oliveral y Entrevies, nombres que en pocas semanas pasaron de ser coordenadas logísticas a convertirse en símbolos del desastre. La Cámara de Valencia identificó los polígonos de El Oliveral entre los afectados con grado extremo o muy alto en toda la provincia.

La catástrofe, que provocó al menos 238 fallecidos oficiales y cuantiosos daños materiales, situándose entre las peores riadas de la historia de España , no distinguió entre viviendas y fábricas. En Riba-roja, el golpe fue especialmente severo en el plano productivo: empresas enteras vieron sus instalaciones inutilizadas de un día para otro.

Dos ámbitos, una misma lógica: alejar la actividad del peligro

La propuesta municipal contempla dos ámbitos de actuación diferenciados: el PEUR Pla de Nadal y el PEUR El Penyot. Ambos responden a una misma filosofía: reubicar las actividades industriales y terciarias que fueron dañadas por las inundaciones hacia suelos más seguros, donde el riesgo de que la historia se repita sea mínimo o inexistente. No se trata solo de reconstruir, sino de repensar dónde y cómo se asienta la actividad económica del municipio.

La Conselleria, no obstante, ha dejado claro que el proceso tiene sus requisitos. Ha trasladado al Ayuntamiento la necesidad de completar la documentación técnica que exige la normativa antes de poder iniciar formalmente la tramitación, y de definir el marco de colaboración para la redacción, el desarrollo y la gestión urbanística de los planes. En otras palabras: la voluntad política existe, pero el expediente debe estar en orden.

Más allá del urbanismo: seguridad en el entorno natural

La reunión también abordó cuestiones directamente ligadas a la seguridad cotidiana de los vecinos. En el entorno del Parque Natural del Túria, las pasarelas peatonales y los badenes inundables —infraestructuras que en muchos casos quedaron dañadas o resultaron insuficientes durante la riada— saldrán en breve a licitación. Son intervenciones más modestas en escala, pero no en importancia: afectan a la movilidad y la seguridad de quienes viven y trabajan en ese entorno día a día.

Martínez Mus subrayó que la reconstrucción debe servir para "reducir riesgos futuros y reforzar la seguridad del territorio". Es una declaración que, en el contexto valenciano, suena a algo más que un compromiso administrativo. La DANA puso en evidencia décadas de urbanización en zonas inundables, una práctica extendida en todo el litoral mediterráneo. Que ahora los planes de reconstrucción incorporen explícitamente la reducción del riesgo como criterio rector no es un detalle menor: es, potencialmente, un cambio de paradigma en la forma en que la Comunitat Valenciana planifica su territorio.