El humo aún no ha terminado de disiparse en el horizonte de La Vall d'Uixó cuando el president de la Generalitat, Juanfran Pérez Llorca, se ha presentado en la residencia Novaedat para saludar personalmente a los mayores que, días atrás, tuvieron que abandonar sus habitaciones de madrugada por el avance de las llamas. Una visita que va más allá del gesto protocolario: es la primera vez que muchos de esos residentes ven a la máxima autoridad autonómica en su propio centro, después de vivir uno de los episodios más angustiosos de los últimos años en la provincia de Castellón.
Un desalojo de madrugada para 113 personas mayores
El incendio forestal que se declaró en La Vall d'Uixó obligó a activar un operativo de emergencia sin precedentes en la zona. Unas 16.000 personas llegaron a estar evacuadas o confinadas en varios municipios de la comarca. Entre ellas, un colectivo especialmente vulnerable: las 113 personas de la residencia Novaedat de La Vall d'Uixó, trasladadas a centros residenciales de Cullera, Carlet, Borriana, Estivella y Castelló con un autobús de la Generalitat y medios propios de la residencia. Imagine tener ochenta años, depender de una silla de ruedas o de la ayuda de un cuidador, y tener que salir de su hogar en mitad de la noche sin saber cuándo podrá regresar.
El fuego continuó descontrolado y quemando "fuera de la capacidad de extinción" en un perímetro de 21 kilómetros, una magnitud que obliga a entender este incendio no como un suceso puntual, sino como una emergencia de gran escala. Más de 450 efectivos y 20 medios aéreos trabajaron en la extinción de un fuego que llegó a afectar a más de 4.300 hectáreas y alcanzó un perímetro de 40 kilómetros.
El Consell, sobre el terreno desde el primer momento
Desde el inicio de la emergencia, los consellers se desplazaron a los diferentes centros donde se encontraban las personas desalojadas. La consellera de Servicios Sociales, Elena Albalat, acompañó a los vecinos alojados en el Polideportivo Municipal de Onda y posteriormente se trasladó hasta La Vall d'Uixó para interesarse por el realojo de los usuarios de la residencia Novaedat. En todas estas ubicaciones, Cruz Roja se encargó de atender a las personas allí alojadas, y la Conselleria de Sanidad dispuso de atención psicológica para quienes lo necesitaron.
La visita de Pérez Llorca, acompañado de nuevo por la consellera Albalat, ha llegado una vez levantado el confinamiento de la localidad. El president ha recorrido las instalaciones y ha saludado a los residentes que ya han podido regresar al centro, cerrando así, al menos simbólicamente, el círculo de una crisis que puso a prueba la capacidad de respuesta de las administraciones y de los propios trabajadores de la residencia.
La única residencia del municipio, en el ojo del huracán
Novaedat es la única residencia existente en el término municipal de La Vall d'Uixó, lo que convierte cualquier alteración en su funcionamiento en un problema que afecta directamente a decenas de familias que dependen de ella. Que ese centro tuviera que vaciarse en cuestión de horas ilustra, mejor que cualquier dato abstracto, la dimensión real de lo que vivió la ciudad.
El regreso de los mayores a Novaedat, y la presencia del president en sus pasillos, son una señal de que la localidad empieza a recuperar la normalidad. Pero los miles de hectáreas calcinadas y las familias que aún evalúan los daños recuerdan que la recuperación del territorio y de sus gentes será un proceso largo, que va bastante más allá de una visita oficial.

