Ceuta no estaba sola este miércoles. En València, como en decenas de municipios de toda España, cientos de personas respondieron a la llamada de la Federación Española de Municipios y Provincias (FEMP) para expresar su respaldo a los ceutíes tras los episodios de entrada ilegal de inmigrantes registrados los días 30 y 31 de julio. Entre los que acudieron a la concentración valenciana estaba el president de la Generalitat, Juanfran Pérez Llorca, quien no dudó en elevar el tono político y apuntar directamente al Gobierno de España.
Un gesto de solidaridad con fondo político
La imagen era simbólica pero también contundente: el máximo representante del Consell de la Generalitat Valenciana plantado en la calle, hombro con hombro con ciudadanos que reclamaban una respuesta firme del Estado. Pérez Llorca comenzó agradeciendo el gesto de la mujer ceutí residente en València que leyó el manifiesto convocante, destacando "su entereza sabiendo las dificultades que están pasando sus vecinos y su ciudad". Una frase breve, pero que pone en perspectiva algo esencial: lo que para muchos es un debate político, para otros es la realidad de cada día.
El president se mostró especialmente orgulloso de la respuesta ciudadana extendida por toda la Comunitat Valenciana, subrayando que la mayoría de municipios se sumaron a las concentraciones. "Hoy en la gran mayoría de los pueblos de la Comunitat Valenciana estamos saliendo todos los valencianos y todas las valencianas a defender a nuestro país, a defender Ceuta, a defender la integridad de nuestro territorio y nuestra soberanía", afirmó. Para él, la cuestión va más allá de la política migratoria: es, en sus propias palabras, "un problema de integridad del territorio español".
La pregunta que nadie quiere responder
Para hacer comprensible la situación que vive Ceuta al resto de españoles, Pérez Llorca recurrió a un ejercicio de imaginación incómoda. ¿Qué pasaría en la Comunitat Valenciana si las guarderías tuvieran que cerrar por razones de seguridad? ¿Si los médicos necesitaran escolta para ejercer su trabajo? ¿Si el ejército patrullara las calles? La respuesta, implícita, era la misma para todos: eso no es vida normal. Y el president fue explícito: "eso no es normalidad".
La comparación, aparentemente sencilla, encierra una crítica política de calado. Ceuta lleva semanas conviviendo con una tensión que, trasladada a cualquier otra ciudad española, generaría una respuesta de Estado inmediata. Que no la haya generado —o no con la misma contundencia— es precisamente lo que alimenta el malestar que ayer se derramó a las calles.
Crítica directa al Ejecutivo central
Pérez Llorca no se quedó en el plano simbólico. Apuntó al Gobierno de España con una exigencia clara: estar a la altura de las circunstancias, algo que, a su juicio, "no ha estado hasta la fecha". Les reclamó también que "reflexionen" ante la magnitud de las movilizaciones ciudadanas registradas en todo el país.
"No merecemos un Gobierno que se esconda o que cuestione a las personas que hoy salen a manifestarse" - Juanfran Pérez Llorca, president de la Generalitat Valenciana
La frase más dura llegó al cierre de su intervención, con una afirmación que no dejó espacio para la ambigüedad: "Hoy el Gobierno y el Estado tienen que estar con los españoles porque a veces da la sensación que se defiende más a los invasores que a las personas que hoy salimos aquí desde la libertad, la calma y la tranquilidad." Una declaración que, en el contexto actual, difícilmente pasará desapercibida en los despachos de Madrid.
Ceuta, un territorio acostumbrado a la presión migratoria
No es la primera vez que Ceuta protagoniza episodios de este tipo. En agosto de 2024, varios centenares de personas trataron de acceder a la ciudad autónoma aprovechando la niebla para bordear a nado los espigones fronterizos. El antecedente más recordado sigue siendo mayo de 2021, cuando el entonces ministro del Interior, Fernando Grande-Marlaska, cifró en unos 6.000 los migrantes que accedieron a nado a Ceuta, incluyendo cerca de 1.500 menores. La historia se repite con variantes, pero la presión sobre el enclave norteafricano es una constante que ningún gobierno ha logrado resolver del todo.
Lo que sí es nuevo es la dimensión de la respuesta ciudadana e institucional en el resto de España. Que la FEMP convoque concentraciones simultáneas en todo el país, y que presidentes autonómicos acudan personalmente, refleja que el asunto ha superado las fronteras de Ceuta para convertirse en un debate nacional sobre soberanía, seguridad y el papel del Estado. La pelota, como señaló Pérez Llorca, está ahora en el tejado del Gobierno central.

