El president de la Generalitat Valenciana, Juanfran Pérez Llorca, no se mordió la lengua este martes en Madrid. Minutos antes de entrar al desayuno informativo del Fórum Europa —organizado por Nueva Economía Fórum—, donde intervino el presidente de la ciudad autónoma de Ceuta, Juan Jesús Vivas, Pérez Llorca lanzó un mensaje directo al Gobierno central sobre la crisis migratoria que sacude a la ciudad: hay que actuar, no criticar.
Un verano perdido, según Pérez Llorca
Para el president valenciano, el problema de Ceuta no ha surgido de la nada, pero sí se ha agravado por la inacción. A su juicio, la crisis "tiene difícil solución porque el Gobierno de España ha llegado y ha actuado tarde, al desaprovechar agosto, que era un mes vital". Una acusación que apunta directamente a la gestión del Ejecutivo de Pedro Sánchez en las semanas clave del verano, cuando la presión migratoria en la frontera norte africana alcanzó cotas históricas.
El contexto no es menor. Alrededor de 50.000 migrantes cruzaron hacia Ceuta en una afluencia masiva que desbordó a las autoridades locales. Los recursos destinados a menores no acompañados llegaron a funcionar, según el propio presidente de la Ciudad, al 2.400% de su capacidad, una situación que este calificó como "emergencia humanitaria y social absoluta". En ese escenario, cada día de retraso tiene consecuencias reales sobre miles de personas.
"Lo que tiene que hacer el Gobierno es criticar menos y trabajar y actuar más" - Juanfran Pérez Llorca, president de la Generalitat Valenciana
El reparto de menores, una solución que no convence
Uno de los debates más encendidos en torno a la crisis ceutí es el de los menores no acompañados. Alrededor de 4.000 menores permanecen en Ceuta debido a la falta de recursos para regresar o a la esperanza de un futuro mejor en Europa. Ante la propuesta de distribuirlos temporalmente entre distintas comunidades autónomas para aliviar la saturación, Pérez Llorca fue tajante: "Eso no soluciona el problema, es repartirlo entre otras comunidades autónomas."
Su argumento tiene una lógica sencilla pero con implicaciones complejas: mover a los menores de Ceuta a otras regiones no resuelve su situación de fondo. Para el president, "estos menores donde mejor están es con sus familias, en sus países de origen", una posición que, según él mismo señaló, ha sido siempre la que ha mantenido el Gobierno de España. Una cierta contradicción que no pasó desapercibida: apelar a la coherencia del mismo Ejecutivo al que reprocha falta de acción.
Vivas, en el ojo del huracán político
La intervención de Pérez Llorca llegó precisamente en el foro donde Juan Jesús Vivas abordó públicamente la situación política y social de Ceuta. El presidente ceutí había advertido de que la normalidad "no se ha recuperado", que "miles de personas" todavía "deben ser retornadas" y que "existe un clima marcado por la inquietud y la preocupación" en la ciudad. El respaldo explícito del president valenciano a Vivas convierte este episodio en algo más que una declaración de principios: es un frente político que se consolida frente al Ejecutivo central.
Ceuta no afronta solo una crisis migratoria, sino una crisis multifactorial en la que confluyen desigualdades estructurales, presión diplomática, dependencia europea de Marruecos y limitada capacidad de acogida. En ese tablero de ajedrez geopolítico, las palabras de Pérez Llorca son un movimiento más en una partida que, de momento, no tiene final a la vista.


