Veinte meses después de que la dana arrasara decenas de municipios valencianos, la reconstrucción sigue siendo una tarea inacabada. Los escombros visibles desaparecieron antes; las heridas emocionales, en cambio, no tienen fecha de caducidad. Es en ese terreno más invisible —el de los jóvenes que perdieron su rutina, su centro escolar o simplemente su sensación de seguridad— donde el Plan Especial de Intervención para Jóvenes de Valencia ha trabajado durante el último año y medio. Este miércoles, en Benetússer, se ha presentado la memoria de impacto de una iniciativa que, sobre el papel, nació como respuesta de emergencia y que, a la vista de los resultados, ha acabado convirtiéndose en un modelo de reconstrucción social.
Una respuesta que no miró hacia otro lado
La Fundación Princesa de Girona puso en marcha el plan en enero de 2025, apenas semanas después de la catástrofe, con un objetivo claro: situar a los jóvenes como protagonistas del proceso de recuperación, no como simples receptores de ayuda. El programa buscó impulsar el talento joven y potenciar su desarrollo profesional y competencial en los municipios afectados, así como el cuidado de su bienestar emocional. Para ello, articuló su actuación en torno a cuatro ejes: educación, emprendimiento joven, salud y bienestar, y visibilidad del talento.
La vicepresidenta primera y consellera de Vivienda, Empleo, Juventud e Igualdad, Susana Camarero, ha asistido al acto de presentación y ha subrayado el valor de esa implicación inmediata.
"La Fundación no miró hacia otro lado y hoy, veinte meses después, sigue estando. Se ha volcado con los municipios afectados y, de forma muy especial, con nuestros jóvenes." - Susana Camarero, vicepresidenta primera y consellera de Vivienda, Empleo, Juventud e Igualdad de la Generalitat Valenciana
La jornada ha reunido en Benetússer a representantes institucionales, entidades colaboradoras, responsables del proyecto y, sobre todo, testimonios de jóvenes y organizaciones directamente implicadas. Porque si algo ha caracterizado a este plan es precisamente eso: que quienes lo han vivido han tenido voz.
Aulas, emprendimiento y salud mental: tres frentes abiertos
El plan ha desplegado su acción en 12 municipios afectados por el temporal, con actuaciones en ámbitos tan distintos como la educación, el emprendimiento o el bienestar emocional. En el terreno educativo, el plan se puso en marcha con la incorporación de 20 docentes voluntarios procedentes de distintos puntos de España en 18 centros educativos de la zona afectada. Esos voluntarios acompañaron al alumnado durante cinco meses, en un ejercicio de solidaridad que cruzó fronteras autonómicas.
En materia de emprendimiento, el reto comenzó en marzo con una gira que recorrió Utiel, Algemesí, Catarroja, Paiporta y Aldaia, y que también llegó a la UPV, con la participación de más de 500 jóvenes. El objetivo no era solo generar ideas, sino demostrar que incluso en los peores momentos el talento local puede ser motor de transformación. El proyecto contó con una dotación de 100.000 euros para apoyar las propuestas más innovadoras.
Pero quizás el frente más urgente ha sido el de la salud mental. La dana no solo destruyó casas: dejó traumas, insomnio y duelos difíciles de nombrar. A través de la Asociación Betania, dirigida por Begoña Arana, premiada Princesa de Girona Social 2019, se ha ofrecido apoyo psicosocial a niños, jóvenes y familias. En total, más de 2.000 jóvenes han recibido apoyo psicológico y se han realizado cerca de 4.000 intervenciones emocionales, según los datos presentados en la jornada.
"Cuando las instituciones trabajan de la mano del tejido social, cuando las entidades conocen el territorio y las administraciones acompañan y facilitan el trabajo, los proyectos salen adelante y generan un impacto real en la vida de las personas." - Susana Camarero, vicepresidenta primera y consellera de Vivienda, Empleo, Juventud e Igualdad de la Generalitat Valenciana
El Libro Blanco de la 'Generación por Valencia'
Uno de los momentos más destacados de la jornada ha sido la presentación de un Libro Blanco elaborado por los propios jóvenes. El colectivo 'Generación por Valencia' (GxVLC), impulsado por la Fundación Princesa de Girona en el marco del plan, tiene una misión: crear espacios de encuentro, conexión y reflexión, donde la juventud afectada por la DANA trabaje colectivamente para compartir su visión de futuro, sus inquietudes y sus propuestas. Para elaborar esta guía, han entrevistado a 150 personas y han recogido aprendizajes y propuestas concretas para afrontar futuras emergencias naturales. Es, en cierto modo, la voz de quienes lo vivieron transformada en hoja de ruta.
Camarero ha abogado precisamente por eso: transformar las experiencias vividas en aprendizajes, en propuestas y en políticas que permitan estar mejor preparados ante futuras emergencias. Una reflexión que, a la luz de lo ocurrido, suena a necesidad urgente más que a buena intención.
Una discoteca convertida en oportunidad
La visita al nuevo Espai Comunitari La Casa Oberta ha sido otra de las paradas del acto. El espacio, impulsado por la Fundación Horta Sud junto a la Fundación Princesa de Girona, es quizá el símbolo más tangible de lo que puede lograrse cuando la reconstrucción se entiende en sentido amplio: una antigua discoteca de Benetússer ha sido recuperada como 'hub' de talento joven, espacio de encuentro y activación comunitaria. Que un local asociado al ocio nocturno renazca como punto de encuentro ciudadano y lanzadera de proyectos juveniles tiene algo de metáfora perfecta sobre lo que significa reconstruir una comunidad desde sus propios cimientos.
La vicepresidenta ha definido este nuevo espacio como "un lugar donde seguir reconstruyendo comunidad, generando oportunidades y fortaleciendo la cohesión social". Una definición que, en el fondo, resume también todo lo que el plan ha intentado ser desde el primer día: no un parche, sino una apuesta a largo plazo por los jóvenes que ahora tienen que imaginar —y construir— el futuro de sus municipios.


