Un total de 1.671.116,96 euros llegarán en 2026 a 151 municipios y cinco mancomunidades comarcales de la Comunitat Valenciana para financiar acciones concretas de promoción del valenciano en el ámbito local. La Vicepresidència Segona i Conselleria de Presidència ha publicado la resolución correspondiente en el Diari Oficial de la Generalitat Valenciana (DOGV), cerrando así una convocatoria que, lejos de quedarse en el papel, tiene efectos directos en la vida cotidiana de cientos de miles de ciudadanos: desde la señal que indica el nombre de una calle hasta el curso de valenciano que imparte el ayuntamiento del pueblo.
Una partida que creció más de un 49% respecto a la previsión inicial
Lo más llamativo de esta convocatoria no es solo la cifra final, sino el recorrido que ha tenido. La previsión inicial publicada en la convocatoria del 18 de diciembre de 2025 era de 1.119.000 euros, pero el importe global máximo ha acabado situándose en 1.671.116 euros. El incremento más importante se ha producido en la dotación destinada a las oficinas y servicios de promoción del valenciano en ayuntamientos y mancomunidades, con un aumento del 53%, superando así el millón de euros. Una señal inequívoca de que la demanda desde los municipios supera año tras año lo que los presupuestos prevén en un primer momento.
Las cinco mancomunidades beneficiadas son la Marina Alta, la Ribera Alta, l'Alcoià i el Comtat, la Safor y la Vall d'Albaida, territorios con una fuerte presencia histórica del valenciano y donde las políticas lingüísticas de proximidad tienen especialmente sentido. El objetivo de estas subvenciones es colaborar y apoyar las acciones de promoción, fomento y uso del valenciano que llevan a cabo las entidades beneficiarias, con la financiación parcial o total de los gastos generados, y van dirigidas a municipios, mancomunidades de municipios o entidades locales menores de la Comunitat Valenciana.
Valencia concentra el grueso del dinero, pero Castellón y Alicante también suman
Por provincias, el reparto refleja el peso demográfico y el número de solicitudes presentadas. La provincia de Valencia acapara 86 expedientes subvencionados y un importe de 926.032,60 euros. Alicante recibe 34 subvenciones por un total de 415.452,50 euros, mientras que Castellón suma 36 expedientes aprobados por 329.631,90 euros. Tres provincias, tres realidades distintas en cuanto al tamaño y número de sus municipios, pero un denominador común: la necesidad de dotar a las administraciones locales de recursos reales para que el valenciano no sea solo una lengua oficial en el papel.
Cuatro líneas de acción: oficinas, campañas, señalización y cursos
La distribución de los créditos entre los programas de la convocatoria queda de la siguiente manera: campañas (480.000 euros), cursos de valenciano (30.000 euros), rotulaciones y señalizaciones (60.000 euros), y oficinas o servicios de promoción del valenciano dotados de personal (1.101.116,96 euros).
La partida más cuantiosa, destinada al mantenimiento de oficinas municipales de promoción lingüística con personal propio, beneficia a 58 entidades locales. Son estructuras estables que asesoran a ciudadanos, ayuntamientos y empresas en el uso correcto del valenciano. No son un lujo burocrático: en muchos municipios representan el único punto de referencia lingüística accesible para la población.
La línea de campañas, con 80.000 euros y 85 acciones subvencionables, incluye un abanico amplio de actividades. Ferias del libro en valenciano, sesiones de teatro o cine, festivales de música, campañas de sensibilización municipal y programas de voluntariado lingüístico para acoger a personas recién llegadas al territorio. El objetivo es que el valenciano no quede recluido en el ámbito institucional, sino que circule en la cultura popular y en los espacios de convivencia.
El programa de rotulación y señalización, dotado con 60.000 euros, afecta a 28 entidades locales y cubre desde indicadores de vías urbanas hasta la cartelería de edificios municipales, rutas turísticas, literarias, históricas, monumentos e itinerarios naturales. También contempla la rotulación de vehículos adscritos a servicios municipales, todos ellos escritamente exclusivamente en valenciano. Una apuesta por hacer visible la lengua en el espacio público que va más allá de lo simbólico.
Finalmente, los 30.000 euros destinados a cursos de valenciano —presenciales, semipresenciales o en línea— se han repartido entre 13 solicitudes aprobadas. Están dirigidos tanto al personal de las administraciones locales como a la población adulta en general y a colectivos específicos, una forma de garantizar que la normalización lingüística empiece, también, desde dentro de las propias instituciones.
Un mandato estatutario, no una política opcional
Detrás de estas ayudas hay un marco legal claro. La Llei d'Ús i Ensenyament del Valencià define el valenciano como lengua propia de la Generalitat y de toda su administración pública, incluida la local, y encomienda al Consell la dirección técnica y la coordinación del proceso de uso y enseñanza de la lengua. Garantizar el uso normal y oficial de las dos lenguas cooficiales de la Comunitat no es, por tanto, una decisión discrecional de cada gobierno de turno, sino un mandato del Estatut d'Autonomia. El objetivo de estas subvenciones es colaborar en las acciones de promoción, fomento y uso del valenciano que las entidades beneficiarias llevan a cabo, con el financiamiento parcial o total de los gastos generados.
Además, estas ayudas son compatibles con otras subvenciones procedentes de la propia Generalitat, otras administraciones o entes públicos o privados, nacionales e internacionales, siempre que el importe total no supere el coste real de la actividad. Una cláusula que, en la práctica, permite a los municipios con mayor capacidad de gestión combinar fondos y ampliar el alcance de sus iniciativas lingüísticas. En un momento en que la presencia del valenciano en el espacio digital, en los medios de comunicación y en los entornos laborales sigue siendo motivo de debate, invertir en su promoción desde los ayuntamientos es, quizás, la apuesta más efectiva a largo plazo: la que arranca desde el barrio, desde la plaza, desde la ventanilla del consistorio.


