Hacía falta que llegara 2026 para que una película española rompiera por fin un techo que llevaba intacto desde 1960. 'La violinista' (The Violinist), coproducción valenciana dirigida por Raúl García y Ervin Han, se ha alzado con el Cristal al mejor largometraje en el Festival Internacional de Animación de Annecy, el certamen más prestigioso del mundo en su género, celebrado del 21 al 27 de junio. Ninguna producción española había conseguido este galardón en toda la historia del festival.
La noticia no solo ha llegado a los despachos del sector audiovisual: la consellera de Educación, Cultura y Universidades de la Comunitat Valenciana, Carmen Ortí, recibió esta semana a Paloma Mora, productora de la película y fundadora de la empresa valenciana TV ON Producciones, para felicitarla en persona por un logro que trasciende lo puramente artístico.
"Es la primera vez en la historia que una película española gana en la sección oficial de largometrajes en el festival más importante del mundo en el ámbito de la animación" - Carmen Ortí, consellera de Educación, Cultura y Universidades de la Generalitat Valenciana
Un premio con acento valenciano
Detrás del éxito hay tres años de trabajo intenso y, sobre todo, una apuesta institucional que ahora devuelve sus frutos. La película cuenta con las ayudas a la producción del Institut Valencià de Cultura y participó en la pasada edición de Promercat-Valencia Film Market, dentro del apartado de Promercat Distribución. El respaldo público a un proyecto de estas características resulta, en retrospectiva, más que justificado.
Ortí también tuvo palabras para la compositora valenciana Isabel Latorre, cuya contribución no quedó en la sombra. Además del Cristal al mejor largometraje, 'La violinista' fue distinguida con el Premio SACEM a la Mejor Música Original, gracias a la banda sonora compuesta por Ricky Ho y la valenciana Isabel Latorre. "Es casi un personaje más de la película", explicó el codirector Han sobre la banda sonora, que evoluciona con los personajes a través de ocho décadas y que empezó a ser grabada muy al comienzo de la producción, en localizaciones como Taipéi, Singapur, España o Eslovaquia. Una partitura que no acompaña a la historia, sino que la habita.
Una historia de amor interrumpida por la guerra
'La violinista' es una coproducción entre Singapur, España e Italia codirigida por Raúl García y Ervin Han. Con una estética pictórica en 2D enriquecida con tecnología 3D e influencias del anime, la película sigue la investigación de un periodista español sobre el origen de un antiguo violín. Su búsqueda le lleva a reconstruir la historia de Kai y Fei, dos jóvenes músicos separados por la invasión japonesa de Malasia durante la Segunda Guerra Mundial.
El proyecto tiene además un valor histórico añadido: supone la primera colaboración cinematográfica de animación entre España, Singapur e Italia. Tres países, tres culturas y una misma historia que habla, en el fondo, de lo que sobrevive cuando todo lo demás se destruye.
"Desde el primer momento sabíamos que tenía que cruzar fronteras", señaló Han, destacando además que la película es una oportunidad para retratar cómo vivieron los locales en el área de Singapur la Segunda Guerra Mundial, un trasfondo menos explorado en el cine que otros escenarios del mayor conflicto del siglo XX.
Raúl García: del estudio Disney al Cristal de Annecy
Para entender el peso del galardón, conviene conocer a uno de sus artífices. Raúl García fue el primer animador español en incorporarse a Walt Disney Animation Studios, donde participó en clásicos como La bella y la bestia, Aladdin, El rey león, Pocahontas, Hércules y El jorobado de Notre Dame. Tras su salida del estudio, dirigió en 2008 El lince perdido, con la que ganó el Premio Goya al Mejor Largometraje de Animación. Ahora, con el Cristal de Annecy en el palmarés, añade el último peldaño a una carrera que ya era referencia mundial.
'La violinista' ganó el Cristal tras competir en la sección oficial Longs métrages frente a otras ocho películas. Obtener este galardón supone entrar en el reducido grupo de películas que han marcado la historia reciente del género y coloca a 'La violinista' entre las producciones más destacadas del panorama internacional.
Un momento de oro para la animación española
El triunfo de 'La violinista' no fue el único motivo de celebración para España en Annecy. La otra producción nacional seleccionada para competir, Decorado, dirigida por Alberto Vázquez, también regresó con un importante reconocimiento al recibir el Premio Paul Grimault, destinado a distinguir aquellas obras que destacan por su innovación artística y narrativa.
La ciudad francesa de Annecy ha vuelto a convertirse, un año más, en el epicentro mundial de la animación, acogiendo una de sus ediciones más multitudinarias hasta la fecha. La 50.ª entrega del certamen ha servido para tomar el pulso a una industria que no deja de crecer y de arriesgar con nuevas propuestas visuales y narrativas que traspasan fronteras. Y en esta edición, el sello español ha quedado grabado con letras mayúsculas. Que una producción apoyada por instituciones valencianas se lleve el máximo galardón del festival más antiguo y respetado de la animación mundial no es solo una victoria cinematográfica: es una señal de que algo está cambiando de forma profunda en la industria audiovisual española.


