Durante años, miles de mujeres de Ontinyent y la Vall d'Albaida han tenido que coger el coche o el autobús para realizarse una mamografía de rutina. El destino: Xàtiva. Un desplazamiento que, para una prueba de prevención que debería ser lo más accesible posible, no tendría que existir. Eso está a punto de cambiar. La Conselleria de Sanidad ultima la puesta en marcha de una Unidad de Prevención de Cáncer de Mama en Ontinyent, que estará operativa antes de que finalice 2025 y que se ubicará en la planta baja del antiguo Hospital de Ontinyent, con acceso independiente.
Una demanda histórica de la comarca
La reivindicación de una unidad propia en Ontinyent no es nueva. En la Vall d'Albaida hay cerca de 90.000 habitantes, y unas 15.000 mujeres se encuentran en la franja de edad a la que se dirige la prueba de cribado, de los 45 a los 74 años. Hasta ahora, todas ellas debían desplazarse a Xàtiva para hacerse una mamografía, lo que en la práctica supone una barrera real para una parte de la población, especialmente para quienes dependen del transporte público o tienen dificultades de movilidad.
"El programa de cribado de cáncer de mama es una herramienta clave para la detección precoz de esta enfermedad" , y la falta de accesibilidad territorial ha sido señalada durante años como una de sus principales debilidades en la zona. La nueva unidad de Ontinyent pretende corregir precisamente eso: acercar la prevención al lugar donde vive la gente.
Nuevas plazas y tecnología de vanguardia
Para hacer posible el servicio, la Conselleria ha creado tres nuevas plazas específicas para esta unidad: un especialista en radiología, un Técnico Superior en Imagen para el Diagnóstico y Medicina Nuclear (TSID) y un auxiliar administrativo. Pero quizá el elemento más llamativo de este proyecto no es el personal, sino lo que lo acompañará: la inteligencia artificial se integrará como herramienta de apoyo al equipo médico en la lectura de las pruebas diagnósticas.
No es una apuesta aislada. La Comunitat Valenciana ha seleccionado soluciones de IA como herramientas exclusivas para su programa de detección del cáncer de mama, en lo que se describe como un despliegue europeo de referencia. La región se une así a una lista creciente de países como Islandia, Australia, Singapur, Arabia Saudí o los Emiratos Árabes Unidos, donde la IA ya apoya programas públicos de detección de cáncer de mama. La nueva unidad de Ontinyent se beneficiará directamente de este modelo.
Una reforma de fondo, no solo un parche
La apertura de esta unidad no llega sola. Es el último eslabón visible de una reforma estructural más amplia que la Conselleria de Sanidad ha impulsado tras detectar graves deficiencias acumuladas en la legislatura anterior. La inversión total comprometida supera los 23 millones de euros y abarca desde la renovación tecnológica hasta la reorganización completa del modelo asistencial.
Entre las actuaciones ya ejecutadas destaca la sustitución de cerca del 60% de los mamógrafos que estaban obsoletos, junto con la compra de diez nuevos equipos de última generación. A eso se suman 34 nuevos Técnicos Superiores en Imagen Médica incorporados al sistema. Son números que hablan de un programa que, en buena parte, estaba funcionando con herramientas caducadas.
Otro cambio relevante ha sido la integración de las unidades de cribado en los servicios de radiología hospitalarios. Esta medida permite establecer nuevas sinergias en el programa de cribado, de modo que cuando tras la lectura de una mamografía se necesite una valoración adicional para confirmar una sospecha diagnóstica, la integración en los servicios de radiodiagnóstico hospitalarios agilice el diagnóstico y, con ello, el inicio del tratamiento si fuera necesario.
De centros aislados a red inteligente
Uno de los cambios más silenciosos, pero potencialmente más transformadores, es la integración de las imágenes radiológicas del programa en el Anillo de Imagen Médica de la Comunitat Valenciana. Lo que antes era un conjunto de centros que funcionaban de forma independiente —cada uno con su carga de trabajo, sus listas de espera, sus limitaciones— se convierte ahora en una red diagnóstica compartida. El trabajo puede redistribuirse por todo el territorio según la capacidad disponible en cada momento. El objetivo declarado es duplicar progresivamente la capacidad diagnóstica anual.
La unidad de Ontinyent es, en ese contexto, mucho más que un nuevo centro. Es la señal más tangible de que el sistema está cambiando de lógica: de un modelo que exigía a las pacientes adaptarse a la infraestructura disponible, a uno que intenta acercar la infraestructura a las pacientes. Para las 15.000 mujeres de la Vall d'Albaida que entran en el rango de edad del cribado, eso se traducirá, antes de que acabe el año, en no tener que hacer ningún viaje para algo tan importante como detectar a tiempo un cáncer de mama.

