La Tomatina cumple 80 años convirtiendo Buñol en la capital mundial del tomate: la Generalitat Valenciana la apoya como escaparate turístico internacional

Susana Camarero visita la Tomatina en su 80 aniversario y destaca su papel como motor turístico y cultural de la Comunitat Valenciana.

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Lo que en 1945 comenzó como una improvisada pelea con tomates entre jóvenes durante un desfile de gigantes y cabezudos cumple este año su 80 aniversario convertido en uno de los fenómenos festivos más reconocidos del planeta. La Tomatina de Buñol volvió a celebrarse este miércoles 26 de agosto con una capacidad de 22.000 participantes y alrededor de 120.000 kilos de tomates, en una batalla que dura exactamente una hora pero que deja huella durante todo el año en la agenda turística de la Comunitat Valenciana.

Una fiesta que multiplica por dos la población de su municipio

Para entender la magnitud del evento, basta con un dato: Buñol tiene 9.858 habitantes, pero para esta edición la organización prevé reunir a unas 22.000 personas, lo que equivale al 223% de la población del municipio. Dicho de otra forma, durante esa hora de batalla, la localidad valenciana deja de ser un pueblo tranquilo y se transforma en uno de los escenarios más fotografiados y compartidos del verano. Cada último miércoles de agosto, Buñol deja de ser durante unas horas un municipio de menos de 10.000 habitantes para convertirse en el escenario de una de las imágenes más reconocibles de las fiestas populares españolas, con miles de personas llegadas de diferentes países ocupando sus calles.

La vicepresidenta primera y consellera de Vivienda, Empleo, Juventud e Igualdad de la Generalitat Valenciana, Susana Camarero, estuvo presente en la celebración y no dudó en subrayar el valor estratégico de esta tradición para la proyección exterior de la región.

"La Tomatina es la prueba de que desde un municipio valenciano se puede crear una marca internacional, convirtiendo una tradición local en una celebración reconocida en todo el mundo. Una tradición que forma parte de nuestra identidad." - Susana Camarero, vicepresidenta primera y consellera de Vivienda, Empleo, Juventud e Igualdad de la Generalitat Valenciana

De accidente histórico a Declaración de Interés Turístico Internacional

La historia de La Tomatina resulta casi tan llamativa como la propia celebración. Su origen se sitúa en 1945, durante las fiestas de Buñol, cuando varios jóvenes intentaron participar en un desfile de gigantes y cabezudos y el revuelo terminó en enfrentamiento. La presencia cercana de un puesto de verduras hizo el resto: los tomates comenzaron a utilizarse como proyectiles improvisados. La celebración incluso llegó a estar prohibida durante los años cincuenta, y el pueblo respondió a esa prohibición saliendo a la calle vestido de luto. Hoy es la batalla de comida más grande del mundo y una marca registrada.

Ocho décadas después de aquel primer lanzamiento accidental, la fiesta ostenta la declaración de Interés Turístico Internacional y ha sido retransmitida en todo el mundo. La edición de 2026 tendrá además una novedad mediática: RTVE ofrecerá por primera vez La Tomatina en directo, con una edición especial de Mañaneros 360 que comenzará a las 11:40 horas.

La Generalitat, volcada en su promoción

Camarero fue clara al definir el papel institucional en torno a esta celebración: la Generalitat no actúa como mero observador, sino como impulsor activo de su proyección. Cuando una fiesta valenciana consigue que Buñol sea conocido en todo el mundo, también está proyectando la tierra, la cultura y el turismo de la región, argumentó la vicepresidenta, que describió el evento como un escaparate de "enorme repercusión internacional" en el que "la diversidad, la convivencia y el compañerismo son los verdaderos protagonistas".

Más allá del impacto simbólico, la dimensión económica de la Tomatina es innegable. Ocho décadas después de aquella improvisada pelea entre jóvenes, el evento ha evolucionado hasta convertirse en un fenómeno turístico internacional capaz de atraer a personas de los cinco continentes. La capacidad de un pueblo de interior para dinamizar el turismo de toda una comunidad autónoma es, precisamente, el tipo de argumento que los responsables regionales de turismo difícilmente pueden ignorar.

Un Punto Violeta en el corazón de la fiesta

La visita de la vicepresidenta incluyó también un recorrido por el Punto Violeta instalado en el municipio con motivo de la celebración. Este servicio de información, prevención y atención frente a las violencias sexuales, puesto en marcha por el Comisionado para la Lucha contra la Violencia sobre la Mujer, forma parte de un despliegue de oficinas itinerantes que acompañan durante 2026 a festivales, grandes conciertos y principales fiestas de la Comunitat Valenciana. Un recordatorio de que las fiestas multitudinarias también exigen medidas de protección activa para quienes participan en ellas.

La Tomatina cumple 80 años sin haber perdido un ápice de su capacidad de sorprender. Lo que nació de un altercado fortuito en una plaza de pueblo se ha convertido en un fenómeno que ninguna estrategia de marketing podría haber diseñado mejor: espontáneo, visual, participativo y universal. Y en esa paradoja —una hora de caos organizado que genera meses de notoriedad internacional— reside buena parte del secreto de Buñol.