Hay sectores que mueven el mundo sin que casi nadie los vea. La logística es uno de ellos: opera en la trastienda de cada producto que llega a una tienda, de cada pedido que aparece en la puerta de casa, de cada componente que entra en una fábrica. Y sin embargo, durante años ha permanecido en un segundo plano de los grandes debates de política industrial. Eso, al menos en la Comunitat Valenciana, está empezando a cambiar.
El secretario autonómico de Industria, Comercio y Consumo, Felipe Carrasco, ha participado en el I Congreso Científico-Tecnológico de Logística celebrado en València los días 6 y 7 de octubre, un foro organizado por LOGISTOP —la Plataforma Tecnológica Española para la Innovación en Logística, Transporte y Movilidad— que ha reunido a empresas, universidades, centros tecnológicos y administraciones públicas bajo el lema 'La logística que conecta, resiste y transforma'.
"Ya no podemos hablar de política industrial sin hablar también de cadenas de suministro, transporte, conectividad y capacidad de respuesta" - Felipe Carrasco, secretario autonómico de Industria, Comercio y Consumo de la Generalitat Valenciana
Un sector con más peso del que parece
Las cifras lo dejan claro: la logística representa el 4,6% del PIB de la Comunitat Valenciana y sostiene más de 56.000 empleos, según el Informe de Retos y Oportunidades de la logística por carretera. No es un dato menor. Para ponerlo en perspectiva, es un porcentaje comparable al que aportan a sus economías regionales sectores tradicionalmente considerados "locomotoras" industriales. Y aun así, la logística ha tendido a ser tratada como un apéndice, como el soporte de otros sectores, no como un motor en sí mismo.
Carrasco lo resumió con claridad durante su intervención: la logística "se ha convertido en un factor determinante para la competitividad industrial". Una economía abierta y exportadora como la valenciana —con un tejido productivo que va del calzado al automóvil, del azulejo a la alimentación— no puede permitirse ignorar cómo se mueven sus mercancías ni qué tan robustas son sus cadenas de suministro. La pandemia, las disrupciones del Canal de Suez o el colapso de semiconductores de los últimos años demostraron, de forma dolorosa, hasta qué punto la logística puede convertirse en un cuello de botella capaz de paralizar industrias enteras.
Innovación que debe llegar a las empresas, no quedarse en los laboratorios
El congreso, reunió a destacados expertos del ámbito académico, industrial y regulador para abordar los principales retos del sector, en un momento en el que la digitalización, la sostenibilidad y la resiliencia de las cadenas de suministro son prioridades estratégicas . El encuentro estructuró su agenda en torno a cinco ejes temáticos: sostenibilidad energética, resiliencia e infraestructuras críticas, digitalización y trazabilidad, logística portuaria e intermodal, y logística urbana y última milla.
Pero más allá del intercambio académico, Carrasco fue directo sobre el verdadero reto: que el conocimiento generado en universidades y centros tecnológicos llegue efectivamente a las empresas y se traduzca en productividad real. "Uno de los grandes retos de la política industrial del Consell no es solo generar conocimiento, sino conseguir que llegue a las empresas y se traduzca en productividad, nuevos procesos y capacidad para competir", señaló. Una advertencia que resuena con fuerza en un país donde la brecha entre investigación y aplicación empresarial sigue siendo, históricamente, una asignatura pendiente.
La reindustrialización, con la logística como columna vertebral
La intervención del secretario autonómico no fue un mero acto de cortesía institucional. La Generalitat ha integrado la logística como uno de los pilares de su Estrategia de Reindustrialización, un documento marco que sitúa la competitividad tecnológica y el apoyo a proyectos de I+D+i y a los centros tecnológicos entre sus prioridades. En otras palabras: no se trata solo de mover cajas más rápido, sino de convertir la capacidad logística en una ventaja competitiva estructural para toda la industria valenciana.
La logística actual ha dejado de ser un proceso puramente operativo para consolidarse como un pilar estratégico clave en el que convergen la sostenibilidad, la resiliencia y la innovación tecnológica. Y València se consolida como el escenario idóneo para liderar este debate gracias a su posición estratégica como principal nodo logístico e intermodal del Mediterráneo.
Carrasco subrayó que desde la Generalitat se quieren "crear las condiciones para que las capacidades científicas y tecnológicas de la Comunitat Valenciana se conviertan en competitividad, inversión y nuevas oportunidades" para las empresas. Una declaración de intenciones que, en el contexto de un territorio que aún procesa las consecuencias económicas de la dana de finales de 2024, adquiere una dimensión adicional: reconstruir con criterio, apostando por sectores que generen empleo de calidad y refuercen la resiliencia del tejido productivo. La logística, silenciosa pero imprescindible, parece dispuesta a ocupar ese papel.


