El comisionado para la Recuperación, Raúl Mérida, y el presidente de la Asociación Valenciana de Agricultores (AVA-ASAJA), Cristóbal Aguado, se han reunido para abordar uno de los nudos más delicados del proyecto de parques inundables metropolitanos: ¿qué ocurre con los agricultores cuyos terrenos quedarán integrados en estas nuevas zonas verdes? La respuesta, por ahora, pasa por el diálogo. Ambos dirigentes han pactado la creación de una mesa de trabajo específica para tratar el procedimiento de adquisición de terrenos agrícolas ubicados dentro del área de los futuros parques.
El origen: la catástrofe que lo cambió todo
El acuerdo no puede entenderse sin el contexto que lo hace urgente. La gran riada del 29 de octubre de 2024 fue un punto de inflexión para el área metropolitana de València: en apenas unas horas, más de 2.000 hectómetros cúbicos de agua anegaron barrios, polígonos y huertas, arrasando cultivos e infraestructuras. Frente a ese colapso, la Generalitat respondió con una estrategia de reconstrucción ambiciosa: la creación de grandes parques metropolitanos inundables con una superficie total de 1.500 hectáreas, desde el interior del Turia hasta la Albufera, atravesando l'Horta Sud. Una respuesta monumental para una tragedia de proporciones históricas.
El macroproyecto se despliega en 18 sectores a lo largo de las cuencas del Poyo y del Turia, con el objetivo de proteger el área metropolitana frente a episodios extremos, regenerar espacios degradados y mejorar la calidad de vida. Pero toda esa planificación tiene un actor imprescindible que hasta ahora no había tenido asiento formal en la mesa: los agricultores.
Un pacto para no repetir los errores del pasado
La reunión, a la que también asistieron la directora general de Recuperación y Reconstrucción, Sandra Castillo, y el director del proyecto de los parques inundables, Vicente Dómine, nació con voluntad de marcar un estilo distinto al que suele caracterizar las grandes expropiaciones urbanísticas o ambientales en España: el del consenso previo. Ambas partes han acordado además mantener una comunicación fluida y permanente, con el objetivo de reforzar la coordinación y el intercambio de información sobre las cuestiones que les afectan conjuntamente.
Mérida no escatimó en reconocimiento hacia el colectivo agrícola durante el encuentro.
"Los agricultores son un valor esencial del proyecto de los parques inundables. Se trata de unos parques agroforestales que integrarán superficies de cultivo abiertas a la ciudadanía, y estamos hablando de una iniciativa verde con cemento 0." - Raúl Mérida, comisionado para la Recuperación de la Generalitat Valenciana
La frase "cemento 0" resume bien la filosofía del proyecto. En condiciones normales, estos espacios funcionarán como zonas de recreo, corredores ecológicos y áreas agrícolas compatibles, mientras que durante episodios de lluvias intensas actuarán como áreas de expansión controlada del agua, reduciendo la presión sobre los núcleos urbanos. No es un parque convencional: es una infraestructura viva que solo funciona si conserva su naturaleza permeable. Y para eso, la agricultura tiene un papel estructural.
Convivir con el agua en lugar de combatirla
Detrás de los parques inundables hay un cambio de paradigma que lleva años debatiéndose en urbanismo y gestión del riesgo climático a escala europea. La solución basada en la naturaleza responde a una nueva lógica: pasar de combatir el agua a convivir con ella de forma planificada y segura. El Consell lo ha convertido en el eje de su estrategia territorial postcatástrofe.
Mérida fue explícito al respecto: "La infraestructura verde no solo mejora el paisaje o la biodiversidad, sino que es una herramienta eficaz para reducir riesgos, regular el clima urbano y mejorar la salud de las personas. Es una inversión en seguridad y en futuro." - Raúl Mérida, comisionado para la Recuperación de la Generalitat Valenciana
Entre las funciones del proyecto destacan el laminado y la retención de avenidas, la renaturalización de cauces y riberas, la compatibilidad con usos agrarios y forestales, y la creación de nuevos espacios libres y recorridos peatonales y ciclistas. El macroproyecto contempla más de 72 kilómetros de recorridos verdes y fluviales para crear una infraestructura de escala metropolitana orientada a reforzar la resiliencia del territorio frente al riesgo de inundaciones, como complemento a las obras de encauzamiento que debe realizar el Gobierno central.
La pieza que faltaba: los propietarios de la tierra
Con semejante ambición territorial, la cuestión de cómo se adquieren los terrenos privados —muchos de ellos explotaciones agrícolas de pequeños propietarios— es, sencillamente, la prueba de fuego del proyecto. El planteamiento incluye recuperar suelos agrícolas, riberas degradadas, antiguas zonas de vertido y corredores ambientales que hoy actúan como barreras en lugar de como conexiones. Que los agricultores sean parte del proceso y no meros receptores de una decisión administrativa es, para AVA-ASAJA, una condición de legitimidad.
La mesa de trabajo pactada este miércoles entre la Generalitat y la organización agraria abre esa negociación de forma institucional. En términos globales, la Generalitat ha movilizado ya 770 millones de euros en infraestructuras y medio ambiente dentro del proceso de reconstrucción. Lo que ahora se negocia es cómo parte de ese esfuerzo económico llegará a quienes cultivan —o cultivaban— la tierra que el agua arrasó y que el proyecto pretende transformar en la primera línea de defensa frente a la próxima riada.


