La consellera de Educación de la Comunitat Valenciana, Carmen Ortí, lanzó esta semana un órdago a los sindicatos docentes: una propuesta de acuerdo dotada con 3.338 millones de euros para los próximos años, con mejoras en ratios, plantilla, salarios e infraestructuras. La Generalitat la define como la oferta más ambiciosa en la historia reciente de la educación pública valenciana. Ahora, la pelota está en el tejado sindical.
Una cifra histórica con muchos frentes abiertos
El paquete presentado a los representantes sindicales no se limita a una sola medida. Incluye una reducción de las ratios de alumnado por aula, el refuerzo de la plantilla docente, un plan plurianual de infraestructuras y, en el capítulo salarial, una subida de 200 euros mensuales hasta 2028, indexada al IPC para blindarla frente a la inflación. En términos comparativos, supone el mayor aumento salarial ofrecido a la comunidad educativa valenciana en los últimos años.
Para entender la magnitud del momento, conviene recordar que la educación pública valenciana ha arrastrado durante años tensiones crónicas: aulas masificadas, sustituciones tardías, infraestructuras envejecidas y una pérdida acumulada de poder adquisitivo del profesorado que los sindicatos no han dejado de señalar en cada mesa de negociación. La reunión más reciente se produce después de que una mesa de negociación anterior acabara sin éxito y de una multitudinaria manifestación del profesorado que reunió a más de 35.000 personas en la capital valenciana.
"Es un salto cualitativo", aseguró Ortí, subrayando que la propuesta ha sido diseñada para generar un "impacto directo en la mejora del sistema educativo con un acuerdo realista, planificado y cuantificable con una implicación presupuestaria muy importante".
El Consell apela a la responsabilidad sindical
La consellera no escondió su impaciencia ante la falta de un acuerdo. Con la huelga indefinida en marcha y varias jornadas de movilizaciones a sus espaldas, Ortí apeló a la "responsabilidad de todas las partes" y se mostró confiada en que los sindicatos muestren voluntad de entendimiento. Su diagnóstico sobre el origen del problema fue contundente: la situación actual, dijo, "es consecuencia de un problema heredado durante años".
"Por primera vez, se ha puesto encima de la mesa una solución real, viable y trabajada con una planificación y recursos para llevar a cabo esta transformación" - Carmen Ortí, consellera de Educación, Cultura y Universidad de la Generalitat Valenciana
Del lado sindical, la respuesta fue más cautelosa. Los sindicatos docentes STEPV, CCOO y UGT acudieron a la última mesa de negociación con la voluntad de "intentar llegar a un acuerdo" que permita desconvocar la huelga indefinida en la enseñanza pública valenciana y "ganas de lograr mejoras que se acerquen más a las expectativas" del profesorado. Una encuesta realizada por estos tres sindicatos a sus bases reflejó que el 80% se muestra a favor de seguir con el paro indefinido, y que solo dan el visto bueno al punto sobre reducción de carga burocrática.
La lengua, línea roja que no se mueve
En medio de la negociación salarial y organizativa, Ortí aprovechó para reiterar que la ley de libertad educativa —que garantiza el derecho de las familias a elegir la lengua en que estudian sus hijos— es un pilar innegociable de la política de su conselleria. "Es una norma aprobada en Les Corts y es una línea roja innegociable", afirmó, cerrando la puerta a cualquier revisión de ese punto en las conversaciones con los sindicatos. Esta cuestión, históricamente sensible en la Comunitat Valenciana, añade una capa de complejidad a unas negociaciones que ya de por sí transitan en un terreno delicado.
La próxima cita, el lunes
La Conselleria ha convocado una nueva mesa de negociación para el próximo lunes, con el objetivo de seguir avanzando en los puntos del acuerdo. Ortí subrayó que su departamento ha actuado con "total transparencia" durante todo el proceso y que la voluntad de diálogo es genuina. Desde STEPV, su coordinador de Acción Sindical, Marc Candela, señaló que se encuentran "con ganas de reabrir el documento porque todavía hay margen de negociación" y que "hay flecos que deberían cerrarse, esperemos que la Conselleria sea receptiva para llegar a un acuerdo lo más próximo a la voluntad del profesorado".
Lo que está en juego no es menor: miles de estudiantes valencianos llevan semanas con clases afectadas por la huelga, y los docentes reclaman condiciones que, según ellos, no reflejan todavía el esfuerzo real del aula. Con 3.338 millones encima de la mesa y el reloj de la negociación corriendo, la pregunta es si esta oferta sin precedentes será suficiente para cerrar décadas de deuda pendiente con la educación pública valenciana.

