La pesca valenciana tiene fecha de rescate. El president de la Generalitat, Juanfran Pérez Llorca, anunció este martes más de 16 millones de euros en ayudas para el fomento de la pesca y la acuicultura sostenibles en la Comunitat Valenciana, en un momento en que el sector afronta uno de sus periodos más complejos: menos profesionales, más restricciones europeas y unos costes operativos que no paran de crecer. El anuncio llegó en Gandia, con olor a mar y en plena festividad de la Virgen del Carmen y la Mare de Déu Blanqueta, la patrona de los pescadores.
Un anuncio entre cofradías y tradición
Pérez Llorca realizó el anuncio tras visitar la Cofradía de Pescadores de Gandia, acompañado del alcalde de la localidad, José Manuel Prieto, y de la Patrona Mayor de la cofradía, Mª Carmen Argudo. No es un escenario baladí: Gandia es uno de los enclaves históricos de la pesca artesanal mediterránea, y elegir la festividad marinera para hacer pública una inyección económica de esta magnitud no es casualidad. Es también un gesto político hacia las 22 cofradías, veintena de lonjas y 500 embarcaciones que conforman el tejido pesquero de la región.
"A todos los pescadores que forman parte de las 22 cofradías, a la veintena de lonjas y a las 500 embarcaciones que tenemos en la Comunitat Valenciana" - Juanfran Pérez Llorca, president de la Generalitat Valenciana
Las ayudas se enmarcan en el Fondo Europeo Marítimo, de Pesca y de Acuicultura (FEMPA), uno de los fondos europeos para el período 2021-2027, dirigido a apoyar la política pesquera común de la UE, así como su política marítima y su agenda para la gobernanza internacional de los océanos. España es el principal receptor del FEMPA, con una dotación de 1.120 millones de euros para el periodo 2021-2027. La convocatoria valenciana, con carácter plurianual para el período 2026-2029, es la apuesta más ambiciosa del Consell en este ámbito en los últimos años.
A qué va destinado cada euro
El desglose de los fondos es concreto y responde a tres grandes líneas de actuación. Cinco millones de euros para fomentar la pesca sostenible, 10,9 millones para actividades sostenibles de acuicultura —el cultivo y crianza controlados de organismos acuáticos como peces, moluscos o crustáceos— y 300.000 euros para mejorar la comercialización mediante campañas de promoción de los productos pesqueros y acuícolas.
Las ayudas a la pesca sostenible cubren un amplio espectro de necesidades reales del sector: desde la disminución del impacto ambiental de la actividad hasta la eficiencia energética, la mejora de las condiciones laborales y de seguridad a bordo, el valor añadido, la economía circular, la seguridad alimentaria, el mantenimiento de puertos pesqueros, lonjas y fondeaderos, y la modernización de motores. También incluyen actuaciones de control, inspección y observancia.
En el caso de la acuicultura, los fondos se orientan a inversiones productivas y creación de empresas, así como a inversiones para la neutralidad climática. El FEMPA insta a los Estados miembros a invertir para lograr que los sectores de la pesca y la acuicultura sean más competitivos y para desarrollar una economía azul sostenible, así como nuevos mercados y tecnologías.
El dinero ya está disponible: los primeros 6 millones, desde ahora
Pérez Llorca subrayó que los primeros seis millones de euros correspondientes al ejercicio 2026 ya pueden solicitarse, y prometió que la tramitación será "muy sencilla". En un sector históricamente lastrado por la burocracia y los procedimientos administrativos complejos, ese mensaje tiene un valor añadido que va más allá del dinero en sí.
El president también recordó que el presupuesto destinado al sector pesquero se ha incrementado "casi un 40%" respecto a periodos anteriores, y que más de la mitad de ese presupuesto —más de 20 millones de euros— son ayudas directas. Es decir, no préstamos ni créditos blandos, sino dinero que llega sin contrapartida financiera a quienes faenan cada día.
El Mediterráneo frente a Bruselas: un choque de culturas
Detrás del anuncio económico hay una tensión que los pescadores valencianos conocen bien. La digitalización, la innovación y el relevo generacional figuran entre los elementos fundamentales del programa FEMPA. Pero el relevo generacional es precisamente uno de los talones de Aquiles del sector: cada vez hay menos jóvenes dispuestos a seguir la tradición familiar de hacerse a la mar antes del amanecer, y las restricciones sobre días de pesca y cuotas de captura impuestas desde Europa hacen aún más difícil que el negocio resulte viable.
Pérez Llorca no se anduvo con rodeos al hablar de la relación entre los pescadores mediterráneos y las instituciones europeas. Apuntó que la UE "a veces demuestra que no sabe muy bien lo que es faenar y lo que es cuidar el Mediterráneo", al tiempo que defendió el compromiso del Consell para "seguir trabajando para flexibilizar los criterios de Bruselas". El FEMPA constituye el principal mecanismo de apoyo de la Unión Europea al sector pesquero y acuícola, y tiene como finalidad acompañar su transición ecológica, la modernización de la actividad y el mantenimiento del tejido económico y social en las áreas litorales. La pregunta que flota en el ambiente es si ese instrumento, en su aplicación práctica, está calibrado para la realidad específica del Mediterráneo o si sigue respondiendo a una lógica diseñada para los grandes caladeros del Atlántico norte.
Lo que está claro es que, con 16 millones de euros sobre la mesa y un sector que lleva años pidiendo oxígeno, la Generalitat Valenciana ha lanzado una señal inequívoca: la pesca artesanal del Mediterráneo no es un patrimonio del pasado, sino una apuesta de futuro que merece inversión, visibilidad y, sobre todo, continuidad.

