La Generalitat Valenciana destina más de dos millones de euros a frenar el avance del Alzheimer y apoyar a quienes cuidan en silencio

La Generalitat invierte 2,025 millones en programas para personas con Alzheimer y sus familias, apostando por una atención coordinada y temprana.

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Jornada sobre el Alzheimer
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Hay enfermedades que no solo afectan a quien las padece. El Alzheimer es, quizás, el ejemplo más claro: una enfermedad que borra recuerdos pero que también transforma por completo la vida de familias enteras. En España, la Sociedad Española de Neurología estima que más de 800.000 personas conviven con esta patología, y las proyecciones apuntan a que la cifra podría superar los dos millones en 2035. Ante este horizonte, la Generalitat Valenciana ha dado un paso concreto: destinar 2.025.000 euros este año a programas dirigidos a personas mayores con enfermedades neurodegenerativas y a sus familias.

Un mensaje claro en el Día Mundial del Alzheimer

El anuncio llegó en un momento simbólicamente potente. Con motivo del Día Mundial del Alzheimer —que se celebra cada 21 de septiembre—, la Confederación Española de Alzheimer y otras Demencias (CEAFA), junto con la Asociación de Familiares de Alzheimer de Valencia (AFAV) y la Federación Valenciana de Asociaciones de Familiares y Amigos de Personas con Alzheimer (FEVAFA), organizaron una jornada sobre los sistemas públicos de atención a esta enfermedad. Fue en su clausura donde Ignacio Grande, secretario autonómico de Servicios Sociales, Familia e Infancia, tomó la palabra para trazar las líneas de actuación de la Generalitat.

"La Generalitat impulsa una atención más cercana y coordinada para las personas con Alzheimer" - Ignacio Grande, secretario autonómico de Servicios Sociales, Familia e Infancia de la Generalitat Valenciana

Grande no se limitó a anunciar cifras. Subrayó que el Alzheimer representa uno de los principales desafíos para la sociedad contemporánea y reclamó la necesidad urgente de adaptar los recursos públicos a unas realidades que cambian más deprisa de lo que cambian las administraciones.

El diagnóstico precoz, un arma de doble filo

Uno de los puntos más reveladores del discurso de Grande fue el relativo al diagnóstico temprano. Los avances médicos permiten detectar el Alzheimer en fases cada vez más iniciales, lo que, a priori, es una buena noticia. Pero tiene una consecuencia que la política social todavía no ha resuelto del todo: muchas personas diagnosticadas en fases tempranas conservan durante años una buena parte de su autonomía y capacidad de decisión. Eso significa que necesitan recursos distintos a los que tradicionalmente se han ofrecido, pensados para personas en estadios avanzados de la enfermedad.

¿Está el sistema preparado para acompañar a alguien que todavía puede valerse por sí mismo, pero que sabe lo que le espera? Esa es, precisamente, la pregunta que subyace a la propuesta de la Generalitat: desarrollar respuestas más flexibles y personalizadas que acompañen a las personas afectadas y a sus familias en las distintas etapas del proceso, sin que nadie quede desatendido en los márgenes del sistema.

Más de dos millones para no dejar a nadie solo

La inversión anunciada —2.025.000 euros— se enmarca en la convocatoria de subvenciones para programas de tercera edad, asociacionismo y atención especializada a personas mayores. No es una partida genérica. Financia actuaciones muy concretas que tocan el día a día de quienes viven con el Alzheimer o cuidan de alguien que lo padece:

  • Actividades de estimulación cognitiva para frenar el deterioro.
  • Apoyo psicosocial a personas afectadas y a sus entornos.
  • Acompañamiento y orientación a las familias.
  • Formación específica para personas cuidadoras.
  • Actuaciones para favorecer la autonomía personal y la permanencia en el entorno habitual.

Este último punto no es menor. Permanecer en casa, en el barrio de siempre, rodeado de lo familiar, es uno de los factores que más influye en el bienestar de las personas con Alzheimer. Los estudios sobre calidad de vida en demencias lo confirman reiteradamente: la desorientación se agrava cuando el entorno cambia. Financiar la permanencia en el hogar no es solo una decisión económica; es, en muchos sentidos, una decisión terapéutica.

Burocracia cero y asociaciones como aliadas

Grande también puso el foco en un problema que rara vez aparece en los titulares pero que quienes lo sufren conocen bien: los trámites administrativos. Navegar por formularios, plazos y ventanillas cuando uno está lidiando con una enfermedad neurodegenerativa —ya sea como paciente o como cuidador— puede ser agotador. Por eso, la Conselleria ha impulsado medidas para simplificar los procedimientos y reducir las cargas burocráticas, agilizando la gestión de las prestaciones.

La jornada también sirvió para reconocer públicamente el trabajo que realizan las asociaciones de familiares y pacientes. Son ellas quienes, a menudo sin suficientes recursos y con mucho voluntarismo, ofrecen información, orientación, terapias y apoyo emocional a miles de personas que conviven a diario con la enfermedad. Grande agradeció esa labor y reiteró la voluntad de la Generalitat de seguir colaborando con estas entidades.

En un contexto en que se prevé que en 2035 España supere por primera vez los dos millones de personas con Alzheimer , y en que las familias asumen el 87% del total de los gastos que genera la enfermedad, la apuesta por una red pública de atención coordinada, próxima y desburocratizada no es solo una cuestión de gasto social. Es una respuesta a una realidad que, tarde o temprano, acaba llamando a la puerta de casi todos.