Que una administración pública declare su compromiso con la inclusión es relativamente habitual. Que lo traduzca en programas formativos concretos, con el respaldo de quienes representan a las personas con discapacidad, ya es otra cosa. El Instituto Valenciano de Administración Pública (IVAP) y el Comité de Entidades Representantes de Personas con Discapacidad de la Comunitat Valenciana (CERMI CV) han dado ese paso: ambos organismos han celebrado una reunión de trabajo para articular una colaboración estable orientada a reforzar la formación en materia de discapacidad dentro de la Generalitat.
Una alianza con vocación de permanencia
El encuentro no ha sido un mero acto protocolario. Los dos organismos han acordado establecer las bases de una colaboración continuada en materia de formación e inclusión, con el objetivo de diseñar e implementar programas que transformen de manera real la cultura organizativa de la función pública valenciana. La apuesta es ambiciosa: que la perspectiva de la discapacidad deje de ser un añadido puntual y se convierta en un eje transversal en la gestión de los recursos humanos.
El CERMI CV, que actúa como plataforma de representación y defensa de los ciudadanos valencianos con discapacidad y sus familias, agrupa a organizaciones como COCEMFE CV, Plena Inclusión, ONCE, FESORD C.V. y otras federaciones del sector . Su papel en este acuerdo no es decorativo: aporta el conocimiento directo de las barreras que enfrentan las personas con discapacidad cuando intentan acceder o desarrollarse dentro del empleo público.
Cuatro líneas de formación que cambian el enfoque
El acuerdo dibuja un mapa de actuaciones que apunta en cuatro direcciones complementarias. La primera: acciones formativas específicas para personas con discapacidad que aspiran a desarrollarse profesionalmente en la función pública. La segunda, quizás la más reveladora, pone el foco en quienes juzgan: la formación especializada para los miembros de los órganos técnicos de selección, para que los procesos de oposición valoren capacidades reales y no reproduzcan discriminaciones encubiertas.
Pero la inclusión no termina el día de la toma de posesión. Por eso, la tercera línea aborda la formación del personal encargado de acompañar e insertar a los funcionarios con discapacidad una vez que ya forman parte de la Generalitat. Y la cuarta amplía aún más el radio de acción: preparar a los equipos de trabajo que conforman el entorno laboral cotidiano de los empleados públicos con discapacidad. Porque de poco sirve que una persona con discapacidad acceda a un puesto si el ambiente de trabajo no está preparado para recibirla.
El CERMI CV, en modo alianza
Esta iniciativa no es aislada en la trayectoria reciente del CERMI CV. La entidad lleva meses multiplicando sus acuerdos institucionales en la Comunitat. Hace apenas unas semanas, el CERMI CV y la Federación Valenciana de Municipios y Provincias renovaron su convenio marco de colaboración para impulsar municipios más inclusivos, accesibles y preparados ante emergencias, dando continuidad a una relación iniciada en 2018. El patrón se repite: la entidad no espera a que los cambios lleguen solos, sino que los negocia y los formaliza.
Su presidente, Luis Vañó, ha subrayado que "la inclusión empieza en lo local" y que no hay "accesibilidad real si no llega a las calles, a los edificios públicos, a las webs municipales, al transporte" y al resto de espacios donde las personas viven y trabajan. En el caso del acuerdo con el IVAP, ese espacio es la propia administración como empleadora.
Más allá de la formación: selección, clasificación y entornos de trabajo
La Dirección General de Función Pública, que impulsa esta iniciativa a través del IVAP, ha dejado claro que el trabajo no se limita al ámbito formativo. Paralelamente, se están celebrando reuniones en otras áreas de la dirección general para actuar también sobre los procesos de selección y la clasificación de puestos, dos palancas que históricamente han condicionado las trayectorias laborales de las personas con discapacidad en el sector público.
El objetivo final es promover una cultura organizativa más inclusiva, reforzar la igualdad de oportunidades y facilitar el pleno desarrollo de las capacidades de los empleados públicos con discapacidad. Una ambición que, sobre el papel, suena razonable, pero que exige un compromiso sostenido más allá de las reuniones de trabajo. Tanto el IVAP como el CERMI CV han manifestado su voluntad de concretar actuaciones en los próximos meses, lo que dará la verdadera medida del alcance de este acuerdo. La administración valenciana tiene ahora la oportunidad de demostrar que incluir no es solo una palabra en un documento, sino una práctica cotidiana que empieza por quienes la forman.


