La Generalitat Valenciana amplía las plazas públicas para personas dependientes con la colaboración de residencias privadas acreditadas

La Generalitat refuerza su red de atención a dependientes con 363 plazas financiadas en cinco centros del Grupo Casa Verde en la Comunitat Valenciana.

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Visita de la Consellera Albalat
Visita de la Consellera Albalat

Encontrar una plaza residencial pública cuando se necesita no siempre es sencillo. Las listas de espera en la Comunitat Valenciana son dinámicas y pueden variar en función de múltiples circunstancias, lo que convierte la ampliación de la red de atención en una prioridad urgente para miles de familias. En ese contexto, la Generalitat Valenciana ha dado un paso concreto: reforzar su colaboración con entidades del ámbito sociosanitario para sumar plazas al sistema público sin esperar a construir nuevos centros propios.

Una visita para explorar nuevas vías de colaboración

La secretaria autonómica del Sistema Sociosanitario, Rosa Ferrando, visitó esta semana los recursos residenciales gestionados por el Grupo Casa Verde en Guardamar del Segura y Almoradí, dos municipios de la comarca de la Vega Baja del Segura, en Alicante. La visita tuvo un carácter institucional pero también eminentemente práctico: conocer de primera mano cómo funcionan los centros, qué atención reciben las personas usuarias y qué margen existe para ampliar la oferta de plazas dentro del sistema público valenciano.

Junto con la dirección del grupo, Ferrando analizó posibles vías de colaboración para incrementar el número de plazas disponibles. No se trata de un gesto simbólico: la red del Grupo Casa Verde en la Comunitat Valenciana está formada por cinco centros que suman un total de 656 plazas autorizadas, de las cuales 363 ya están financiadas por la Conselleria de Servicios Sociales, Familia e Infancia. Es decir, más de la mitad de la capacidad instalada ya opera dentro del paraguas del sistema público.

"La importancia de contar con recursos que respondan a criterios de calidad asistencial, supervisión pública y atención centrada en la persona" - Rosa Ferrando, secretaria autonómica del Sistema Sociosanitario de la Generalitat Valenciana

Supervisión pública, gestión privada: un modelo con debate propio

Este tipo de colaboración público-privada en el ámbito de los servicios sociales no es nueva, pero tampoco está exenta de debate. La clave, según insistió Ferrando durante la visita, está en que las entidades acreditadas operen bajo criterios de supervisión pública y atención centrada en la persona, un enfoque que coloca las necesidades individuales del residente por encima de protocolos genéricos. En la práctica, esto significa adaptar los ritmos, los cuidados y el entorno a cada persona, en lugar de hacer que la persona se adapte a la institución.

¿Puede un modelo mixto garantizar realmente la atención digna que demanda la ciudadanía? La apuesta del Consell parece apostar por el sí, siempre que existan mecanismos claros de control. La adjudicación de plazas públicas residenciales en la Comunitat Valenciana se rige por un protocolo que establece criterios objetivos para la asignación de plazas, garantizando un proceso equitativo y transparente a la ciudadanía. Esa lógica de transparencia es la que, en teoría, debe extenderse también a los centros concertados que forman parte de la red.

El reto de la dependencia, una carrera contrarreloj

El envejecimiento de la población convierte la atención a la dependencia en uno de los grandes desafíos estructurales de las próximas décadas. Ampliar la red no es un capricho administrativo: es una respuesta necesaria ante una demanda que no deja de crecer. Los tiempos de espera para acceder a una plaza pública residencial son dinámicos y pueden variar considerablemente, lo que hace que la incorporación de nuevas plazas al sistema sea una necesidad constante.

Ferrando subrayó que la prioridad del Consell es avanzar hacia un modelo sociosanitario que garantice una atención digna, accesible y de calidad, optimizando la colaboración con entidades acreditadas. Una declaración de intenciones que, en este caso, se traduce en acciones concretas: visitas sobre el terreno, negociación directa con los gestores y plazas reales que ya están funcionando.

En definitiva, la Generalitat Valenciana apuesta por sumar fuerzas con el sector privado acreditado como vía para cerrar la brecha entre la demanda de atención residencial y los recursos disponibles. El modelo no es perfecto ni está libre de tensiones, pero ante el reto demográfico que se avecina, la colaboración ordenada y supervisada puede ser más eficaz que esperar a que la red pública crezca sola.