Fachadas desconchadas, plazas mal pavimentadas, farolas que no funcionan. En muchos de los pequeños municipios del interior valenciano, el deterioro del espacio público es a la vez síntoma y causa del abandono: quien puede, se marcha; y quien se marcha, deja menos razones para que otros se queden. Para intentar romper ese círculo vicioso, la Vicepresidencia Segunda y Conselleria de Presidencia de la Generalitat Valenciana ha convocado por primera vez ayudas con un presupuesto inicial de 500.000 euros destinados a actuaciones en edificios, espacios e infraestructuras municipales de los municipios en riesgo de despoblamiento, con cargo al ejercicio de 2026.
Una convocatoria inédita contra el declive del interior valenciano
No es una medida cualquiera: se trata de la primera vez que se convoca esta orden de ayudas, lo que la convierte en un hito dentro de la política valenciana contra el despoblamiento. El objetivo declarado es mejorar las condiciones físicas de los espacios donde se prestan servicios públicos esenciales, con la esperanza de que un entorno cuidado contribuya a retener a quienes viven allí y atraer a quienes podrían instalarse. Una plaza bien iluminada o un ayuntamiento rehabilitado pueden parecer detalles menores, pero para un pueblo de doscientas personas representan una señal de que alguien, desde la Administración, sigue mirando hacia ellos.
La despoblación, como fenómeno demográfico, y el despoblamiento, como fenómeno territorial, son problemas con profundas raíces históricas que han conformado el paisaje humano de la Comunitat Valenciana, consecuencia de procesos económicos y sociales acelerados a partir de los años sesenta del pasado siglo. El proceso de despoblamiento se perpetúa hasta la actualidad: alrededor de una cuarta parte de los municipios de la Comunitat Valenciana pierden población, con una presencia destacada de localidades con menos de mil habitantes, que representan en torno al 40% del total.
De los 542 municipios de la Comunitat Valenciana, 172 muestran un índice de envejecimiento superior al 250%, lo que indica que hay 25 personas mayores de 64 años por cada 10 personas menores de 16; y en 200 municipios el índice de dependencia es superior al 60%. Son los datos que explican por qué esta convocatoria existe y por qué llega con urgencia.
Quién puede pedir las ayudas y cuánto dinero está en juego
Podrán solicitar las subvenciones los municipios definidos como en riesgo de despoblamiento por la Ley 5/2023, de 13 de abril, cuyo objeto es establecer principios de actuación y medidas para luchar contra el despoblamiento en la Comunitat Valenciana, garantizando los servicios básicos, mejorando la calidad de vida de sus habitantes y promoviendo medidas para reactivar su tejido socioeconómico. También quedan incluidos los municipios de la categoría intermedia recogida en el artículo 15.3 de esa misma ley, una categoría adicional de municipios que, sin presentar los problemas demográficos más intensos, deben ser beneficiarios para la aplicación o priorización de las medidas recogidas en la ley.
Las ayudas se tramitarán en régimen de concurrencia competitiva. El importe mínimo por solicitud es de 5.000 euros y el máximo, de 50.000 euros. Las solicitudes deberán presentarse de forma telemática a través de la sede electrónica de la Generalitat, y el plazo para hacerlo es de diez días a contar desde el viernes 12 de junio, día siguiente a la publicación de la convocatoria en el Diari Oficial de la Generalitat Valenciana (DOGV).
Qué se puede financiar: de las fachadas a la señalética
El abanico de actuaciones subvencionables es amplio y responde a necesidades muy concretas de los municipios rurales. Se incluyen obras de mejora o rehabilitación en fachadas y cubiertas de edificios públicos municipales —revestimiento, pintura, retejado, sustitución de carpinterías exteriores—, así como intervenciones en las principales calles y plazas: pavimentación, peatonalización, supresión de barreras arquitectónicas y embellecimiento de accesos. También se contemplan actuaciones sobre el mobiliario urbano de carácter inventariable, como su acondicionamiento, mejora, adquisición o reposición.
Además, los gastos de redacción de proyectos, memorias y dirección de obra podrán costearse con esta ayuda hasta un máximo del 10% del coste de ejecución de la actuación subvencionada, lo que reduce significativamente la carga burocrática para los ayuntamientos más pequeños, a menudo los que menos personal técnico tienen.
Más cobertura para los municipios con menos recursos
El diseño de la convocatoria incorpora un criterio de solidaridad territorial que merece atención. Las solicitudes se ordenarán de menor a mayor presupuesto municipal, priorizando a los más pequeños, y el porcentaje de financiación varía en función de la capacidad económica del ayuntamiento solicitante:
- Municipios con presupuesto municipal igual o inferior a 600.000 euros: hasta el 100% del coste de la actuación.
- Municipios con presupuesto entre 600.000 y 1.500.000 euros: hasta el 80%.
- Municipios con presupuesto superior a 1,5 millones de euros: hasta el 60%.
Es decir, el pueblo más pequeño y con menos medios puede aspirar a que la Generalitat le cubra íntegramente la rehabilitación de su plaza mayor o la renovación de su ayuntamiento. Para muchos de estos municipios, esa diferencia entre el 60% y el 100% de financiación puede ser la que separa emprender la obra de tener que renunciar a ella. En un territorio donde la equidad territorial se entiende como la garantía de los mismos derechos para toda la ciudadanía valenciana, tanto si vive en entornos rurales como urbanos, esta primera convocatoria pone a prueba si la ley aprobada en 2023 empieza, por fin, a traducirse en resultados visibles en la calle.


