La Diputació de València cartografía sus humedales para el turismo de aves y lleva energías renovables a sus oficinas de visitantes con fondos europeos

La Diputació de València impulsa tres estudios con fondos Next Generation EU para mejorar el birding y la sostenibilidad energética del turismo provincial.

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Observatorio de aves
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Prismáticos, estufas de biomasa y paneles solares. No es el inventario de una casa rural, sino el resumen de los tres frentes en los que la Diputació de València ha decidido invertir esfuerzos y fondos europeos para transformar la manera en que la provincia recibe, guía y cuida a sus visitantes. El área de Turismo ha puesto en marcha tres estudios que, en conjunto, aspiran a redefinir el posicionamiento competitivo del territorio: uno orientado al turismo ornitológico y dos centrados en llevar energías renovables a la red de oficinas y centros de atención al turista.

Valencia en el mapa del birding europeo

Hay un tipo de viajero que no busca playa ni monumentos. Lleva una libreta, unos binoculares y una aplicación de identificación de cantos en el móvil. El turismo ornitológico —o birding— mueve en España a más de 10 millones de personas, según la Organización Mundial del Turismo, y el país se ha consolidado como el principal destino de este segmento en Europa, gracias a sus casi 600 Zonas de Especial Protección para las Aves y a cerca de 450 especies migratorias y nómadas. La provincia de Valencia, con su red de humedales y espacios naturales singulares, tiene todos los ingredientes para ocupar un lugar destacado en ese mapa. Lo que le faltaba era un análisis riguroso que lo demostrara.

Ese es exactamente el objetivo del primer estudio impulsado por la Diputació: identificar las localizaciones estratégicas y los miradores más adecuados en zonas húmedas para la práctica del avistamiento, la observación y el estudio de aves libres en su medio natural. Más allá de señalar puntos en un mapa, el análisis contempla también las especies presentes en cada enclave, las condiciones de accesibilidad y el potencial turístico real de estos espacios. Es, en esencia, la base técnica necesaria para convertir un recurso natural latente en una propuesta turística ordenada y sostenible.

"Con ellos buscamos mejorar el posicionamiento competitivo de la provincia como destino turístico, poniendo en valor su medio natural y potenciando la sostenibilidad de los productos e instalaciones al servicio de nuestros visitantes" - Pedro Cuesta, diputado de Turismo y Deportes de la Diputació de València

No es un detalle menor que este trabajo deba ser compatible con la conservación de los ecosistemas. El turismo ornitológico es un segmento que atrae a un perfil de visitante especializado, con alta sensibilidad ambiental —tal como reconocen los propios expertos del sector—, lo que lo convierte en uno de los pocos productos turísticos donde el interés económico y la protección medioambiental pueden caminar de la mano sin contradicción aparente.

Calentar con el bosque, iluminar con el sol

Los otros dos estudios apuntan a un problema más cotidiano y, a la vez, igual de urgente: ¿cómo se calientan y se abastecen energéticamente las decenas de oficinas de turismo y centros de recepción de visitantes repartidos por los municipios de la provincia? La respuesta actual, en muchos casos, sigue dependiendo de fuentes fósiles. La Diputació quiere cambiar eso.

El primero de estos análisis se centra en la viabilidad de instalar estufas o hidroestufas de biomasa de proximidad en esas instalaciones. El combustible en cuestión no vendría de lejos: sería el obtenido directamente de las labores de gestión forestal y de prevención de incendios del propio territorio. Una fórmula que cierra el círculo de forma elegante: el monte genera residuos vegetales que, en lugar de acumularse como riesgo de incendio, se convierten en calor para los espacios que acogen a los turistas. Esta energía térmica renovable de proximidad reduce la emisión de gases de efecto invernadero y, además, genera empleo verde ligado a la extracción y el aprovechamiento de la biomasa forestal.

El segundo estudio analiza la viabilidad técnica y económica de instalar placas fotovoltaicas en esos mismos centros. El análisis incluirá las necesidades energéticas específicas y las condiciones técnicas de cada emplazamiento, con el objetivo de construir una base sólida para implantar sistemas de autoconsumo en los equipamientos turísticos municipales. Dicho de otro modo: que la oficina de turismo de un pequeño pueblo valenciano pueda, en un futuro próximo, funcionar con la energía que produce el tejado sobre el que recibe el sol.

Fondos europeos al servicio del territorio

Los tres estudios se enmarcan en el programa de Actuación de Cohesión entre Destinos (ACD) de la provincia, cuyo eje vertebrador es el agua como recurso territorial. Este programa forma parte del Plan de Recuperación, Transformación y Resiliencia financiado por la Unión Europea a través de los fondos Next Generation EU, el gran instrumento de reconstrucción económica y transformación verde puesto en marcha tras la pandemia.

La combinación resulta significativa. En un momento en que el debate sobre el overtourism acapara titulares en los grandes destinos mediterráneos, la apuesta de la Diputació de València va en una dirección diferente: no más turismo a cualquier precio, sino mejor turismo, más conectado con el territorio, más respetuoso con los ecosistemas y más eficiente en el uso de los recursos. Los miradores para el birding, las estufas que queman ramas del monte y los paneles que capturan el sol son, cada uno a su escala, piezas de ese puzzle. Y los estudios que ahora se impulsan son el primer paso para convertirlos en realidad.