La Comunitat Valenciana tendrá su primera Ley de Ciencia en más de una década: más inversión, menos burocracia y un impulso al emprendimiento universitario

Pérez Llorca anuncia una nueva Ley de Ciencia y un Plan 2030 para las universidades valencianas, con 1.097 M€ y más becas.

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La ciencia necesita tiempo. Sus frutos, como recordó el president de la Generalitat Valenciana, Juanfran Pérez Llorca, "se recogen veinte años después". Quizás por eso llama la atención que la Comunitat Valenciana lleve más de una década sin un plan estratégico propio en materia científica. Eso está a punto de cambiar. Pérez Llorca anunció este martes que el Consell tramitará y aprobará antes de que finalice la legislatura la Ley Valenciana de la Ciencia, la Innovación y el Emprendimiento Científico, una norma que se elaborará conjuntamente con las universidades y que promete dotar al sistema de reglas estables, menos burocracia y un marco favorable para la transferencia del conocimiento al tejido productivo.

El anuncio tuvo lugar durante la apertura del curso académico 2026-2027 de las universidades públicas de la Comunitat Valenciana, celebrada en la Universitat Jaume I de Castellón, con la consellera de Educación, Cultura y Universidades, Carmen Ortí, como acompañante del jefe del Consell en el acto.

Un marco legal que el sistema lleva años reclamando

La futura ley no llega sola. Irá acompañada del Plan 2030 de Ciencia, Innovación y Emprendimiento Científico, que se aprobará antes de que acabe 2026 y que será el primero que tenga la Comunitat Valenciana desde 2015. Once años sin hoja de ruta propia en uno de los ámbitos más determinantes para la competitividad de un territorio. El president había avanzado meses atrás que el Gobierno valenciano "ya está trabajando en un nuevo Plan de Ciencia" elaborado junto a universidades, centros de investigación, institutos tecnológicos y empresas para "dotar por fin de una planificación esta materia prioritaria".

La nueva ley no se limita a ordenar el sistema: aspira a transformarlo. La norma introduce incentivos económicos para favorecer la explotación de los resultados de investigación, y el personal investigador que participe como autor de una invención tendrá derecho a percibir al menos el 40% de los beneficios obtenidos por el organismo público titular de esos resultados. Una medida que convierte la investigación en algo con retorno tangible, también para quien la hace.

Además, entre las novedades figura la creación de las startups de estudiantes, una iniciativa para introducir el emprendimiento desde las aulas universitarias. La ley también recoge las Empresas Emergentes Basadas en Conocimiento de la Comunitat Valenciana (EEBCCV), compañías vinculadas a la transferencia de resultados de investigación, y regula la participación de las universidades y los centros públicos de investigación en este tipo de empresas.

Más dinero para las universidades: un 33% más que en 2023

El anuncio de la ley se enmarca en un discurso de rendición de cuentas más amplio. Pérez Llorca repasó las medidas adoptadas durante la legislatura para dar estabilidad al sistema universitario público. La más significativa en términos económicos: el Presupuesto de la Generalitat para 2026 consigna más de 1.097 millones de euros en transferencias corrientes a las universidades valencianas, un 33% más que en 2023. Una diferencia que, traducida al día a día de los campus, supone más recursos para investigar, contratar y equipar.

A ese incremento se suman otras decisiones que han tenido impacto directo en los bolsillos de los estudiantes: la congelación de los precios públicos de matrícula desde el curso 2023-2024 y la gratuidad del primer curso universitario para quienes superen todas las asignaturas, sin necesidad de realizar ningún trámite. Una medida que, según Pérez Llorca, "recupera la cultura del esfuerzo" y que ya beneficia a cerca de 20.000 alumnos.

"Esta Ley, que se realizará con las universidades, permitirá dotar al sistema de reglas estables, menos burocracia y un marco que favorezca la transferencia y el emprendimiento científico" - Juanfran Pérez Llorca, president de la Generalitat Valenciana

Becas, investigadores y salud mental: las otras piezas del puzzle

En el capítulo de becas, el crecimiento ha sido notable: un 67% de aumento hasta superar los 52 millones de euros anuales. Y con una novedad reseñable: por primera vez, los estudiantes de enseñanzas artísticas quedan incluidos en el sistema de ayudas, cerrando una brecha histórica que relegaba a un segundo plano a quienes elegían formarse en música, danza o artes plásticas.

En investigación, la Generalitat destina cerca de 113 millones de euros en 2026, un 13% más que el año anterior. Esa inversión sostiene más de mil contratos de jóvenes investigadores predoctorales y postdoctorales, más de 700 proyectos y grupos activos, y casi 2.000 grupos de excelencia. El Programa ValER, dotado con 30 plazas y 17 millones de euros hasta 2029, completa el esfuerzo por atraer y retener talento investigador de prestigio.

Otra iniciativa destacada es la creación del Consejo Interuniversitario de Salud Mental de la Comunitat Valenciana, el primero de estas características en toda España. Una respuesta institucional a una realidad que lleva años reclamando atención: el bienestar emocional de los universitarios.

Una advertencia al Gobierno central y el futuro de los proyectos I+D+i

No todo fue balance positivo. Pérez Llorca lanzó un aviso al Ejecutivo central con respecto a los planes complementarios de I+D+i: cuando esos programas terminen sin que el Estado garantice su continuidad, la Generalitat destinará 600.000 euros para sostenerlos. Pero el president fue claro en que eso no puede convertirse en una norma: "Sostener los que otros dejan caer no puede ser una costumbre". Una frase que resume una tensión que no es nueva entre administraciones, pero que en el ámbito científico tiene consecuencias especialmente difíciles de revertir.

El acto también sirvió para presentar la Red de Educación Superior de la Comunitat Valenciana para el Empleo, que este curso unirá universidades, enseñanzas artísticas superiores y organismos de empleo con el objetivo de orientar a los estudiantes y hacer seguimiento de las trayectorias de las 46.000 personas que se titulan cada año en el territorio. Una apuesta por conectar formación y mercado laboral que, si funciona, podría cambiar la forma en que la Comunitat gestiona su principal activo: el conocimiento generado en sus aulas. La Universitat Jaume I, anfitriona de la apertura del curso y con 35 años de historia a sus espaldas, abre el 2026-2027 con más de 11.600 estudiantes matriculados y más de 2.600 de nuevo ingreso, un símbolo de que la inversión en educación, aunque lenta en dar frutos, sigue siendo la más duradera de todas.