La Comunitat Valenciana se lanza a detectar el Alzheimer antes de que aparezcan los primeros síntomas

El president Pérez Llorca apuesta por convertir Valencia en referente en detección precoz del Alzheimer con inversión de 2 millones en 2025.

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IX Congreso de la Asociación de Derecho Sanitario de la Comunitat Valenciana
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Detectar el Alzheimer antes incluso de que el paciente note algo. Esa es la ambiciosa apuesta que ha puesto sobre la mesa el president de la Generalitat Valenciana, Juanfran Pérez Llorca, en el marco del IX Congreso de la Asociación de Derecho Sanitario de la Comunitat Valenciana, un foro que cada año reúne a juristas, sanitarios y responsables políticos para debatir los grandes retos de la salud pública. Una cita en la que Pérez Llorca dejó claro que Valencia no quiere quedarse al margen de la revolución que está viviendo la medicina preventiva frente a las enfermedades neurodegenerativas.

Una carrera contra el reloj que empieza antes del diagnóstico

El Alzheimer es, hoy por hoy, una de las enfermedades más desafiantes de la medicina moderna. No solo porque carece de cura, sino porque cuando aparecen los primeros síntomas —los olvidos, la desorientación, la pérdida de autonomía— el daño neurológico lleva años produciéndose en silencio. Por eso, la detección precoz no es un lujo: es la única ventana de oportunidad real. Las fases iniciales de deterioro son difíciles de distinguir, lo que hace que el diagnóstico en etapas tempranas sea muy incierto, y se necesita una detección a tiempo y certera que permita evaluar el pronóstico y el acceso temprano al tratamiento.

Es en ese contexto donde cobra sentido la participación de la Comunitat Valenciana en el proyecto europeo PREDICTOM, impulsado desde el Instituto de Investigación Sanitaria La Fe de Valencia. El objetivo es crear una plataforma avanzada, impulsada por inteligencia artificial, capaz de identificar a personas en riesgo de desarrollar Alzheimer antes de que aparezcan los primeros síntomas, analizando datos de biomarcadores como resonancia magnética, electroencefalografía, seguimiento ocular y análisis de sangre.

Con una duración de cuatro años y un presupuesto total de 21 millones de euros, PREDICTOM aglutina la colaboración de 30 entidades del ámbito académico, industrial y civil de 15 países de Europa, Asia y América, y está liderado por el Hospital Universitario de Stavanger, en Noruega. España, a través del Instituto La Fe, tiene así asiento en una de las iniciativas científicas más ambiciosas del continente en este campo.

Una apuesta que va más allá del laboratorio

Pero la estrategia valenciana no se agota en la investigación. Pérez Llorca subrayó la participación de la región en programas piloto de detección precoz en hospitales valencianos y reclamó una atención sanitaria "más coordinada, eficaz y cercana". Para articular esa coordinación, destacó la Estrategia Valenciana de Coordinación e Integración Sociosanitaria, un marco que pretende tender puentes entre la atención clínica, los servicios sociales, la dependencia y los apoyos comunitarios. Porque el Alzheimer no solo afecta a quien lo padece: reorganiza por completo la vida de una familia entera.

Entre las medidas concretas ya en marcha figura la tarjeta SIP AA, diseñada para reducir los tiempos de espera de las personas diagnosticadas, o la formación específica para profesionales sanitarios a través de la Escuela Valenciana de Estudios de la Salud. Son herramientas que, en el día a día de los afectados y sus cuidadores, marcan una diferencia tangible.

El peso invisible de cuidar

Hay una realidad que las estadísticas sanitarias raramente reflejan con justicia: el agotamiento de quienes cuidan. Familiares —en su mayoría mujeres— que reorganizan su vida laboral, social y personal alrededor de una enfermedad que avanza sin pausa. Pérez Llorca quiso poner el foco también en ellos.

"Este ha sido el objetivo del Consell con la deducción autonómica en el IRPF por los gastos destinados al tratamiento y cuidado de personas diagnosticadas de alzhéimer o daño cerebral adquirido" - Juanfran Pérez Llorca, president de la Generalitat Valenciana

A esa medida fiscal se suman las subvenciones destinadas a entidades que desarrollan programas de asistencia a enfermos y familias afectadas por patologías neurodegenerativas. Una línea de ayudas que en 2025 alcanzó los dos millones de euros y que en 2026 está siendo ampliada mediante modificaciones presupuestarias ante el elevado número de solicitudes recibidas. La demanda, en otras palabras, supera a la oferta, y el Consell ha optado por adaptar el presupuesto en lugar de cerrar la puerta a nuevos beneficiarios.

El reto: convertir la ciencia en política pública

El congreso donde intervino Pérez Llorca no es un escenario cualquiera. El encuentro de la Asociación de Derecho Sanitario reúne precisamente a quienes tienen que traducir los avances médicos en marcos normativos y protocolos de actuación. Los avances terapéuticos son más eficaces cuanto antes se aplican, pero el sistema sanitario aún no está preparado para este nuevo escenario, y existe una necesidad urgente de establecer herramientas diagnósticas escalables y coste-eficientes que identifiquen a las personas en riesgo. Ahí reside, precisamente, el nudo gordiano que Valencia quiere ayudar a desatar.

La ciencia avanza más rápido que las instituciones, y el Alzheimer lo demuestra cada día. Que una comunidad autónoma ponga sobre la mesa recursos, alianzas europeas y medidas concretas para sus ciudadanos no es noticia menor. Es, quizás, la única forma sensata de prepararse para una enfermedad que, según todos los indicios demográficos, seguirá creciendo en las próximas décadas. La pregunta ya no es si habrá más afectados. La pregunta es si los sistemas de salud estarán listos cuando lleguen.