No es un ranking de turismo ni de competitividad económica. Es algo más difícil de construir y, quizás por eso, más valioso: la Comunitat Valenciana encabeza la lista de regiones del mundo con mayor inversión en Ayuda Oficial al Desarrollo (AOD), el instrumento que mide cuánto destina un gobierno a combatir la pobreza y fomentar el crecimiento sostenible en los países más vulnerables del planeta.
Así lo concluye la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (OCDE) en su informe 'The Impact of Decentralised Development Cooperation: Driving Local Governance and the SDGs', un estudio que analiza por primera vez de forma sistemática la cooperación subnacional en todos los países miembros del organismo.
El documento sitúa a la Generalitat Valenciana a la cabeza de los gobiernos regionales analizados, superando a territorios con una larga tradición solidaria como Flandes, Cataluña, el País Vasco, el cantón de Ginebra o Escocia. No es un resultado menor: estos son algunos de los actores subnacionales más activos en el panorama internacional de la cooperación. Que Valencia los supere a todos habla de una apuesta sostenida en el tiempo, no de un esfuerzo puntual.
El informe de la OCDE, presentado en distintas capitales europeas, analiza el impacto de la cooperación descentralizada para el desarrollo y formula recomendaciones para fortalecer estas políticas desde el nivel regional y local. En ese contexto, el peso creciente de las administraciones territoriales resulta evidente: ciudades y regiones están asumiendo un protagonismo que los estados-nación, por sí solos, ya no pueden cubrir ante desafíos como la gobernanza, la salud global, el desarrollo territorial o la adaptación climática.
Un sistema construido sobre alianzas
Para el director general de Inclusión y Cooperación al Desarrollo, Pedro Carceller, el reconocimiento no es solo institucional, sino colectivo.
"Estos resultados constituyen un reconocimiento al sistema valenciano de cooperación en su conjunto, construido a través de la colaboración de la Generalitat con las organizaciones no gubernamentales de desarrollo, universidades, entidades locales, organismos internacionales, empresas, cooperativas y el resto de actores de la cooperación valenciana." - Pedro Carceller, director general de Inclusión y Cooperación al Desarrollo de la Generalitat Valenciana
La lectura de Carceller apunta a algo estructural: Valencia no ha llegado a este puesto por una partida presupuestaria aislada, sino por haber tejido durante años una red de 429 entidades sociales y 121 agentes que operan directamente sobre el terreno. El resultado es concreto: en los últimos cuatro años, la cooperación valenciana ha llegado a 11,3 millones de personas en 53 países, más de la mitad mujeres y menores de edad.
La solidaridad como política de Estado regional
Hay una idea que subyace a toda la estrategia valenciana y que Carceller ha expresado con claridad: la cooperación no es un gesto filantrópico hacia problemas lejanos, sino una respuesta racional a desafíos que afectan a todo el mundo por igual.
"La cooperación no consiste únicamente en actuar ante problemas que suceden lejos de nosotros, sino en construir respuestas compartidas frente a desafíos que no entienden de fronteras." - Pedro Carceller, director general de Inclusión y Cooperación al Desarrollo de la Generalitat Valenciana
Los desplazamientos forzados, las crisis humanitarias, la inequidad o la inestabilidad económica y social, señala Carceller, "nos afectan de manera interdependiente". Es una forma de ver la cooperación que la aleja de la caridad y la acerca a la geopolítica y a la gestión del riesgo global. Una visión que, por lo que demuestra el informe de la OCDE, está dando resultados medibles.
Más de 12 millones de euros en ayuda humanitaria en 2026
El liderazgo en el ranking de la OCDE no es solo simbólico. Durante 2026, la Generalitat ha destinado más de 12,3 millones de euros en respuesta a situaciones humanitarias en países que atraviesan crisis, conflictos armados o desastres naturales, entre ellos los recientes terremotos de Venezuela y Colombia. Una cifra que ilustra la escala real de un compromiso que, hasta ahora, no había recibido el reconocimiento internacional que este informe le otorga.
En un momento en que varios gobiernos del mundo recortan sus presupuestos de ayuda exterior y el multilateralismo atraviesa una de sus fases más complejas, que una región como la Comunitat Valenciana encabece este ranking no es un dato menor. Es una señal de que la solidaridad organizada, cuando se construye sobre estructuras sólidas y redes reales, puede marcar una diferencia que trasciende las fronteras propias y llega, literalmente, a decenas de millones de personas en los cinco continentes.


