La Comunitat Valenciana acaba de dar un paso que puede parecer administrativo, pero que tiene implicaciones muy concretas para miles de emprendedores, investigadores y empresas del territorio. La Conselleria de Industria, Turismo, Innovación y Comercio ha transformado el Consejo Valenciano de Emprendimiento (CVE) de un órgano meramente consultivo en un espacio de colaboración y planificación estratégica, con capacidad real de incidir en las políticas públicas que afectan al tejido emprendedor valenciano.
El cambio fue anunciado durante la tercera reunión del CVE, presidida por la consellera Marián Cano junto a la directora general de Emprendimiento, Mónica Payá. La diferencia no es menor: hasta ahora, el Consejo emitía opiniones y recomendaciones que podían o no ser tenidas en cuenta. A partir de este momento, su función es coordinar y planificar de forma activa, con seguimiento continuado de los resultados. Es, en definitiva, la diferencia entre aconsejar y comprometerse.
"Se orienta a dotar al Consejo de mayor capacidad de acción, continuidad y seguimiento, con el objetivo de evitar duplicidades, optimizar recursos y maximizar el impacto sobre el ecosistema emprendedor" - Marián Cano, consellera de Industria, Turismo, Innovación y Comercio de la Generalitat Valenciana
El modelo que plantea la Conselleria no parte de cero. El ecosistema emprendedor valenciano ya contaba con un mapa de entidades que se había convertido en un elemento fundamental de consulta e información para personas emprendedoras y pymes de la Comunitat, con el objetivo de dar a conocer qué entidades prestan servicios de apoyo al emprendimiento en sus diferentes fases: creación, crecimiento y consolidación. Lo que cambia ahora es la ambición: pasar de mapear a coordinar; de informar a transformar.
Un consejo con voz y voto plural
El CVE está constituido por representantes de la universidad, la empresa, los centros tecnológicos y la administración pública, una composición que aspira a reflejar la complejidad real del ecosistema. Esa pluralidad no es un adorno institucional. Según Cano, es precisamente lo que permitirá "tomar decisiones que generen un impacto tangible en la Comunitat Valenciana: oportunidades, atracción de talento y consolidación de proyectos estratégicos".
La ejecución del nuevo modelo recae sobre la Dirección General de Emprendimiento, que trabajará en coordinación con Ivace+i —el organismo autonómico de competitividad empresarial— y con la Red de Centros Europeos de Empresas e Innovación (CEEIs) de la Comunitat Valenciana. Esta red territorial es clave: trabaja para apoyar la coordinación del ecosistema emprendedor, evitar las duplicidades entre los distintos agentes públicos y privados y ordenar y mantener actualizadas las necesidades y los recursos disponibles para fomentar el emprendimiento innovador. Son, en palabras de la consellera, "quienes dan esa conexión real con el territorio que necesitamos para que las políticas lleguen donde tienen que llegar".
Cinco frentes de trabajo, cinco apuestas de futuro
El acuerdo más concreto de la reunión fue la constitución de cinco grupos de trabajo, todos ellos con una estructura de coordinación común y una metodología uniforme. Cada uno representa una apuesta estratégica diferente, pero los cinco apuntan en la misma dirección: convertir la Comunitat en un polo emprendedor de referencia nacional e internacional.
- Emprendimiento rural y reto demográfico: busca articular políticas que conviertan el emprendimiento en palanca de fijación de población en municipios rurales y zonas afectadas por la despoblación, uno de los grandes desafíos estructurales del país.
- Financiación e inversión: abordará de forma coordinada el acceso a financiación en todas las fases del ciclo emprendedor, desde el pre-seed hasta la internacionalización, con el objetivo de posicionar la Comunitat como territorio competitivo en atracción y retención de inversión.
- Tecnologías duales — Defensa, Aeroespacial y Ciberseguridad: impulsará el emprendimiento en sectores de uso civil y militar como la defensa, el espacio, los drones, la inteligencia artificial aplicada y las tecnologías cuánticas.
- Innovación abierta y transferencia tecnológica: actuará como puente entre el sistema científico, los institutos tecnológicos, las empresas tractoras y las startups, con la meta de reducir el tiempo entre investigación y mercado.
- Health y Wellbeing (Salud y Bienestar): articulará el ecosistema healthtech y biotech con hospitales, universidades e industria farmacéutica para posicionar la Comunitat como hub de referencia en salud digital y tecnología médica.
La elección de estos cinco ejes no es casual. Reflejan tanto las fortalezas del tejido productivo valenciano —con una sólida tradición industrial y universitaria— como las tendencias globales que marcarán la economía de las próximas décadas: la doble transición digital-verde, el envejecimiento poblacional, la seguridad tecnológica y la crisis demográfica en el interior rural. El reto ahora es que la arquitectura institucional recién diseñada se traduzca en resultados medibles, y no quede, como ha ocurrido con tantos otros planes estratégicos, en una ambiciosa declaración de intenciones.


