Hay jóvenes que no encajan en el sistema educativo convencional. Que lo abandonaron, o que el sistema los abandonó a ellos. Para muchos de ellos, la exclusión social no es una amenaza futura, sino una realidad cotidiana. La Generalitat Valenciana quiere cambiar eso: el Consell estudia la implantación de un modelo educativo reglado de Escuelas de Segunda Oportunidad dirigido a adolescentes, jóvenes en situación de vulnerabilidad y personas que están o han estado privadas de libertad.
Un encuentro para sentar las bases de un nuevo modelo
El anuncio llegó durante la clausura del primer encuentro autonómico de Escuelas de Segunda Oportunidad, celebrado en València y organizado por Iniciatives Solidàries y la Fundación Adsis. La cita reunió a responsables de la Generalitat en las áreas de inclusión, educación y empleo, junto al Ayuntamiento de València, profesionales del ámbito educativo y social, empresas colaboradoras y, lo más significativo, los propios jóvenes participantes. Porque difícilmente se puede diseñar un modelo para ellos sin contar con ellos.
Fue Pedro Carceller, director general de Inclusión y Cooperación al Desarrollo, quien trasladó el respaldo institucional del Consell a esta iniciativa. En sus palabras, el encuentro no fue solo un evento de intercambio de experiencias, sino el punto de partida para algo más concreto:
"Nos ha permitido analizar las necesidades iniciales y generar alianzas con el objetivo de sentar las bases de una futura implantación en la Comunitat Valenciana de un modelo educativo de Segunda Oportunidad con impacto en la inclusión sociolaboral de los jóvenes que más lo necesitan." - Pedro Carceller, director general de Inclusión y Cooperación al Desarrollo de la Generalitat Valenciana
¿Qué es una Escuela de Segunda Oportunidad y por qué importa?
El concepto no es nuevo. La idea de las Escuelas de Segunda Oportunidad surgió por primera vez en 1995 como una iniciativa de la Comisión Europea para hacer frente a los cambios provocados por la globalización. La primera escuela de este tipo abrió sus puertas en Marsella en 1997. Desde entonces, el modelo se ha extendido por toda Europa, y España se convirtió en uno de sus principales impulsores: con 41 centros acreditados en 2020, España era ya la segunda red de Escuelas de Segunda Oportunidad en Europa.
Estas escuelas facilitan a jóvenes de 15 a 29 años, sin empleo ni titulación, un modelo pedagógico original basado en una formación innovadora a través de itinerarios personalizados, un refuerzo en competencias básicas y laborales, experiencias prácticas en vinculación con el mundo empresarial, y un apoyo en demandas sociales con una especial atención a los más vulnerables. En la práctica, esto significa algo que el sistema educativo tradicional rara vez ofrece: adaptarse al alumno, en lugar de exigir que el alumno se adapte al sistema.
El abandono escolar prematuro está vinculado al desempleo, la exclusión social, la pobreza y la mala salud. No es, por tanto, un problema educativo aislado: es una cadena que arrastra consecuencias durante décadas. Actualmente hay 45 Escuelas de Segunda Oportunidad presentes en 10 comunidades autónomas , pero la Comunitat Valenciana aún no cuenta con un modelo reglado propio. Eso es, precisamente, lo que se pretende cambiar.
El Consell apuesta por la innovación social como herramienta de inclusión
Carceller también subrayó el apoyo del Consell a las iniciativas que persiguen el bienestar social de la comunidad, especialmente aquellas que ayudan a los jóvenes en riesgo de exclusión a adquirir competencias y habilidades que les permitan desarrollar un oficio y mejorar su empleabilidad, con el fin de que puedan alcanzar su proyecto personal de forma autónoma y plena.
El modelo que se estudia no se limita a los jóvenes que abandonaron los estudios. Su alcance es más amplio e incluye a personas que están o han estado privadas de libertad, un colectivo históricamente invisible en los debates sobre inclusión educativa. Apostar por la formación dentro y después del sistema penitenciario es una de las apuestas más ambiciosas —y necesarias— de esta propuesta.
Un primer paso que puede marcar el camino
La Asociación Española de Escuelas de Segunda Oportunidad, creada en 2016, tiene como fin aportar soluciones concretas y eficaces a los jóvenes que se encuentran fuera del sistema educativo y sin empleo en España, a través del desarrollo de un modelo nacional reconocido vinculado estrechamente con el sector empresarial y apoyado por las instituciones públicas. La Comunitat Valenciana, con este primer encuentro autonómico, da señales de querer sumarse a ese esfuerzo con un modelo propio y adaptado a su realidad territorial.
Quedan pasos por dar: definir el marco legislativo, establecer alianzas con el tejido empresarial, garantizar financiación estable. Pero lo que este encuentro ha dejado claro es que hay voluntad política, hay tejido social organizado y hay jóvenes que necesitan que esa voluntad se convierta en realidad. Para ellos, una segunda oportunidad no es un privilegio. Es, sencillamente, la primera vez que el sistema les abre la puerta.

