Cooperar o quedarse atrás. Esa parece ser la premisa que guía la nueva política industrial del Consell de la Comunitat Valenciana, que ha colocado a los clústeres empresariales en el centro de su hoja de ruta para modernizar y transformar su tejido productivo. El director general de Industria, Julio Delgado, lo dejó claro durante su intervención en la jornada 'El Tejido Vivo de la Sostenibilidad': los clústeres son "la mejor herramienta para impulsar la innovación, favorecer la cooperación empresarial, acelerar la internacionalización y afrontar con éxito la transformación industrial" de la región.
Una estrategia con nombre y presupuesto propios
El respaldo no es solo retórico. La política industrial de clústeres se enmarca como instrumento clave dentro de la Estrategia de Reindustrialización 2024-2028, que fija el objetivo de alcanzar un peso industrial del 20% del PIB regional e impulsar ecosistemas empresariales innovadores y resilientes en todo el territorio. Un objetivo ambicioso si se tiene en cuenta que, en la práctica, buena parte del tejido productivo valenciano ha funcionado históricamente de forma fragmentada, con empresas que compiten entre sí en lugar de sumar fuerzas.
Para romper esa dinámica, el Consell ha dado un paso concreto: la Generalitat ha convocado por primera vez ayudas directas por valor de 1,8 millones de euros para potenciar los clústeres, canalizadas a través de Ivace+i. De esa cantidad, ya se ha adjudicado más de un millón de euros a 19 entidades, con el fin de reforzar su capacidad como motores de innovación, cooperación empresarial y mejora de la competitividad del tejido industrial.
Delgado explicó que esta política responde a una nueva forma de entender la industria, "basada en fortalecer la competitividad del tejido productivo mediante la cooperación entre empresas, universidades, institutos tecnológicos, administraciones y entidades de apoyo a la innovación". No es un cambio cosmético: implica redefinir quién compite con quién y, sobre todo, con quién se colabora.
75.000 euros para poner la sostenibilidad en el centro
Entre las ayudas ya concedidas destaca una dotación de 75.000 euros al Clúster Sostenibilidad Empresarial, Economía Circular y Medio Ambiente de la Comunitat Valenciana (SECMACV), entidad organizadora de la jornada. Esta aportación está dirigida a financiar un proyecto estratégico de gobernanza, digitalización e innovación en materia de sostenibilidad, tres ámbitos que difícilmente pueden abordarse de manera eficaz desde una sola empresa, pero que ganan músculo cuando se trabajan de forma colectiva.
El escenario no es casual. La estrategia contempla apoyar a los clústeres ya existentes y promover la creación de nuevos polos estratégicos en sectores de alto potencial transformador, así como impulsar proyectos tractores colaborativos orientados a la transición verde y digital, la reindustrialización y el refuerzo de la autonomía tecnológica de la Comunitat Valenciana.
La industria del futuro no trabaja en solitario
Durante su intervención, Delgado fue contundente al señalar que los grandes retos industriales ya no admiten soluciones individuales. Digitalización, descarbonización, autonomía estratégica europea, atracción de talento o transición energética son desafíos que, según el director general, requieren respuestas compartidas y ecosistemas de colaboración capaces de generar conocimiento, compartir capacidades y desarrollar proyectos conjuntos.
"La competitividad ya no depende únicamente de la capacidad de cada empresa, sino de la fortaleza del ecosistema al que pertenece. Cuando empresas, universidades, centros tecnológicos, administraciones y entidades financieras trabajan conjuntamente, el resultado siempre es superior a la suma de las partes" - Julio Delgado, director general de Industria de la Comunitat Valenciana
La frase resume bien la filosofía detrás de esta apuesta. Las empresas industriales de la Comunitat Valenciana daban empleo en 2022 a 370.600 personas, representando el 17% del total de personas ocupadas en la región. Proteger y hacer crecer ese empleo en un entorno de creciente competencia global exige, precisamente, el tipo de colaboración estructurada que los clústeres pueden articular.
Un encuentro que reunió a todo el ecosistema
La jornada 'El Tejido Vivo de la Sostenibilidad' organizada por SECMACV no fue solo un escenario para los discursos institucionales. Funcionó como una demostración práctica del modelo que el Consell quiere extender: un espacio donde la Administración, la universidad, los clústeres y las principales entidades públicas de apoyo a la innovación y la financiación se sientan en la misma mesa.
Participaron la Universitat Politècnica de València, la Escuela Técnica Superior de Ingeniería Agronómica y del Medio Natural de la UPV, el CDTI, el ICO, Sandbox, Valencia Innovation Capital, así como los clústeres de Deporte, Audiovisual y Juguete, el futuro Clúster de la Música y Quimeltia. Una presencia que ilustra la diversidad sectorial de la industria valenciana y, al mismo tiempo, la amplitud del reto que tiene por delante.
En un contexto europeo donde la reindustrialización ha vuelto a ocupar el centro del debate económico y político, los clústeres se postulan como "la forma valenciana de contribuir a la reindustrialización de Europa desde nuestra tierra, con la fuerza de nuestras empresas, el conocimiento de nuestros centros tecnológicos y la visión compartida de un territorio que cree en sí mismo". El dinero ya está encima de la mesa. La pregunta ahora es si los actores del ecosistema sabrán aprovecharlo.


