La Comunitat Valenciana apuesta por el mar como motor de innovación: 2,7 millones para convertir algas y residuos pesqueros en productos de alto valor

Ivace+i financia ocho proyectos de I+D+i vinculados a la economía azul con cerca de 2,7 millones de euros en la Comunitat Valenciana.

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Eduardo Pascual, secretario autonómico de Innovación de la Generalitat Valenciana
Eduardo Pascual, secretario autonómico de Innovación de la Generalitat Valenciana
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El mar no es solo paisaje. Es también laboratorio, fábrica y campo de pruebas para algunas de las innovaciones más prometedoras del siglo XXI. Con esa convicción, la Conselleria de Industria, Turismo, Innovación y Comercio de la Generalitat Valenciana, a través de su agencia Ivace+i, ha canalizado cerca de 2,7 millones de euros hacia ocho proyectos de I+D+i vinculados a la economía azul, el sector que agrupa todas las actividades económicas ligadas a océanos, mares y costas. Un sector que en España, según datos de la Comisión Europea, genera alrededor de 937.000 empleos y aporta 36.500 millones de euros al valor añadido bruto nacional.

El anuncio lo realizó Eduardo Pascual, secretario autonómico de Innovación, durante la apertura del MedBlueTech Summit, una jornada organizada por Mediterranean Algae con la colaboración del Ayuntamiento de Alicante y el Parque Científico de Alicante, que reunió en Casa Mediterráneo a empresas, instituciones y profesionales que trabajan para transformar la economía azul en el Mediterráneo. Un espacio, el mare nostrum, que sostiene millones de empleos vinculados al turismo costero, el transporte marítimo y la pesca, pero que opera en un entorno sobreexplotado y expuesto al cambio climático. El contexto no podría ser más pertinente.

Del residuo al producto: la apuesta valenciana por el mar circular

¿Qué tienen en común una chaqueta de cuero, un medicamento y una lata de conservas? Potencialmente, todos podrían fabricarse a partir de lo que hoy se tira al cubo de basura en un puerto pesquero. Esa es, precisamente, la lógica que inspira algunos de los proyectos financiados por Ivace+i: convertir las algas y los residuos de la industria pesquera en materias primas para elaborar cuero marino, biotextiles e ingredientes funcionales para las industrias farmacéutica y alimentaria. Lo que antes era descarte, mañana puede ser valor añadido.

Más allá de estas iniciativas de economía circular, la inversión también abarca la modernización del transporte marítimo y el aprovechamiento sostenible de los recursos naturales del mar, con un hilo conductor claro: que la actividad económica y la protección del entorno marino no sean enemigos irreconciliables.

"El MedBlueTech Summit demuestra que la capacidad de innovación de la Comunitat Valenciana no es un hecho aislado, sino el reflejo de un ecosistema maduro, vertebrado y dispuesto a liderar la transformación digital de la economía azul en todo el Mediterráneo" - Eduardo Pascual, secretario autonómico de Innovación de la Generalitat Valenciana

Tecnología, descarbonización y un puerto que se reinventa

Durante su intervención, Pascual subrayó que la transformación digital de las industrias costeras debe avanzar de forma paralela a la descarbonización y a la protección del entorno marino. No es una idea nueva, pero sí urgente: España es un referente en la Unión Europea en economía azul, un sector estratégico que emplea a más de un millón de personas de forma directa e indirecta. Que la Comunitat Valenciana quiera posicionarse en la vanguardia de ese proceso no es una ambición menor.

Entre las entidades beneficiarias de las ayudas destaca el Puerto de Alicante, que con el apoyo de Ivace+i pondrá en marcha iniciativas de Compra Pública Innovadora y un sandbox tecnológico, es decir, un entorno controlado donde probar soluciones antes de aplicarlas a gran escala, en ámbitos como la energía, la sostenibilidad y la digitalización de la actividad portuaria. La idea de los sandboxes no es nueva en el mundo tecnológico, pero su aplicación al ámbito portuario y marino sí representa un salto cualitativo en la forma de gestionar la innovación pública.

Pascual también rescató un ejemplo que Alicante conoce bien: The Ocean Race, la vuelta al mundo a vela con salida desde la ciudad durante los últimos 16 años. La describió como "un laboratorio vivo de innovación avanzada" donde confluyen tecnología náutica de última generación, telecomunicaciones satelitales, logística compleja y soluciones desarrolladas por empresas y startups vinculadas al mar. Una carrera que, más allá del deporte, funciona como escaparate internacional de lo que la innovación marítima puede llegar a hacer.

Innovar para que llegue al mercado, no al cajón

Quizás el mensaje más rotundo de la jornada no fue el de las cifras, sino el del enfoque. Pascual fue explícito sobre el riesgo de que la innovación se quede en prototipo sin llegar a transformar la realidad económica.

"La innovación cobra su máximo sentido cuando no se queda en una idea o en un prototipo; cuando se transfiere a la economía real, cuando escala, genera empleo de calidad y resuelve los problemas diarios de nuestro tejido productivo y de la ciudadanía" - Eduardo Pascual, secretario autonómico de Innovación de la Generalitat Valenciana

En esa dirección, el secretario autonómico describió el objetivo del Consell como el de convertir a la Comunitat Valenciana en un gran laboratorio urbano y marino de pruebas, donde empresas y talento innovador puedan testear y validar soluciones tecnológicas antes de su llegada al mercado. Una ambición que, apoyada en la posición geoestratégica privilegiada de España en el contexto mediterráneo y atlántico , podría situar a la región en el centro del mapa europeo de la innovación azul.

Para articular esa visión, la Generalitat trabaja en tres niveles simultáneos: el apoyo a startups y pymes innovadoras, la conexión entre centros de conocimiento y el sector industrial, y el impulso de entornos controlados de pruebas. Tres palancas que, juntas, buscan reducir la brecha entre lo que se investiga en un laboratorio y lo que acaba creando empleo y riqueza en la economía real. Porque la verdadera pregunta no es si la economía azul tiene futuro, sino quién será capaz de aprovecharlo primero.