La Agencia Tributaria Valenciana apuesta por la IA para modernizar Hacienda: "la mayor transformación desde su creación

La ATV presenta proyectos de inteligencia artificial para mejorar la atención al contribuyente y combatir el fraude fiscal.

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Ángel Zaera, director ATV
Ángel Zaera, director ATV
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Pagar impuestos nunca ha sido el trámite favorito de nadie. Pero la Agencia Tributaria Valenciana (ATV) quiere que, al menos, sea más sencillo. Su director, Ángel Zaera, ha anunciado que el organismo acometerá la mayor transformación tecnológica de su historia, impulsada por la inteligencia artificial y la digitalización de sus procesos, con el objetivo de convertirse en referente nacional dentro de la administración tributaria.

Un congreso como escenario del cambio

Zaera hizo estas declaraciones durante la apertura del V Congreso de Contratación Pública, celebrado el 1 y 2 de octubre en el Institut Valencià d'Art Modern (IVAM) de Valencia, bajo el sugerente lema 'Algoritmos y Licitación. El camino hacia la Contratación Pública Inteligente'. El evento, organizado por la Universitat de València en colaboración con la Generalitat Valenciana, el Gobierno de España y la Asociación de Mujeres del Sector Público, reunió a responsables públicos, profesionales del sector privado y especialistas en innovación para compartir experiencias sobre el uso de la tecnología en la gestión pública.

No es casual que el director de la ATV tomara la palabra en este foro. La contratación pública y la fiscalidad comparten un reto común: modernizarse a tiempo, antes de que la ciudadanía pierda la confianza en unas instituciones que, durante demasiados años, han funcionado con formularios en papel y sellos de caucho.

De los formularios al algoritmo

La ATV tiene sus raíces en el Instituto Valenciano de Administración Tributaria (IVAT), creado por la Ley 7/2014, de 22 de diciembre, cuyo estatuto fue aprobado por el Consell el 29 de mayo de 2015, comenzando sus funciones el 1 de enero de 2016. No fue hasta la Ley 27/2018, de 27 de diciembre, cuando el organismo adoptó su denominación actual: Agencia Tributaria Valenciana. En poco más de una década, pues, ha pasado de ser un organismo recién nacido a plantearse ahora un salto tecnológico de gran calado.

La misión principal de la ATV es reforzar la capacidad de la Generalitat de gestionar sus propias competencias de manera autónoma, fomentar el cumplimiento de las obligaciones tributarias por parte de la ciudadanía, aumentar la eficiencia en la gestión tributaria y combatir el fraude fiscal para garantizar la igualdad de oportunidades. Ahora, con la inteligencia artificial sobre la mesa, esa misión adquiere una nueva dimensión.

"Confiamos en los beneficios de las nuevas tecnologías y por ese motivo apostamos por una transformación profunda de la entidad, afrontando así su mayor transformación desde su creación en 2015" - Ángel Zaera, director de la Agencia Tributaria Valenciana

IA al servicio del contribuyente

El anuncio no se quedó en declaraciones de intenciones. Zaera concretó que el objetivo es poner herramientas de inteligencia artificial al servicio del contribuyente para facilitar el cumplimiento de sus obligaciones tributarias, pero también para mejorar la atención a la ciudadanía, simplificar trámites burocráticos, agilizar el funcionamiento interno y luchar contra el fraude fiscal de una forma más eficiente. Dicho de otro modo: que el ciudadano gaste menos tiempo rellenando formularios y que el fisco gaste menos tiempo persiguiendo a quien no cumple.

Para ello, la ATV quiere situarse, en palabras de su director, "en la vanguardia del cambio y convertirse en una administración pionera a nivel nacional". Una ambición notable para un organismo autonómico que compite, en términos de modernización, con agencias tributarias de comunidades con mayor músculo presupuestario.

Transparencia y colaboración, condiciones imprescindibles

Zaera también señaló que la transformación digital no puede sostenerse sin dos pilares fundamentales: la transparencia en los procesos y la evaluación continua de los resultados. Sin esos controles, advirtió, la toma de decisiones pierde solidez. Y a eso añadió un tercer requisito que suele olvidarse en los discursos tecnológicos: la integración y la colaboración entre todas las administraciones públicas. Porque un algoritmo tan solo es tan útil como los datos que recibe, y esos datos, en el caso del fisco, están repartidos entre decenas de organismos distintos.

La pregunta que queda en el aire es cuánto tardará en notarse ese cambio en la vida cotidiana de los valencianos. Por ahora, el punto de partida está claro: la ATV ha declarado abierta una transformación que, si cumple sus plazos y sus promesas, podría redefinir la relación entre el ciudadano y Hacienda en la Comunitat Valenciana.